diumenge, 30 d’octubre del 2016

Cinco retos para una economía ética

Cinco retos para una economía ética

Igual ya habéis tenido noticia de que hemos nombrado Doctora Honoris Causa por nuestra Facultad a Adela Cortina, por su labor en el ámbito de la ética en la economía y la empresa. En el acto de investidura, nos regaló una “Lectio magistralis” con el sugerente tema “Economía Ética para un Tiempo Nuevo”. Acababa su lección con los cinco retos que considera más relevantes en el camino que tenemos por delante para construir esa economía ética. Me parecen tan interesantes que voy a atreverme a resumirlos en estas líneas, aunque sin duda el original es mucho mejor (si te interesa, te puedo hacer llegar el texto completo, que entregamos a los que asistieron).
El primero de los retos: unir el poder de la economía a los ideales universales. Así enunciado, queda un poco genérico, y por eso lo concretó: las empresas deberían asumir un papel mucho más activo en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y en proteger los derechos humanos, respetarlos y remediar las intervenciones injustas. No son músicas celestiales: es ponerse a ello, y muchas empresas están encontrando ya la forma de implicarse.
El segundo reto: asumir la responsabilidad social como una cuestión de prudencia y de justicia. Reducir exclusivamente el objetivo de la empresa al beneficio de los accionistas, olvidando al resto de los afectados por su actividad, ni es prudente, ni es justo. Y la experiencia demuestra que prescindir de esas dos virtudes acaba por conducir a la empresa a callejones sin salida.
El tercer reto: reducir las desigualdades y, en particular, erradicar la pobreza. Y no por lo molesto que puede ser para los bien situados convivir con los indigentes, sino porque el sistema ha demostrado que la máquina de la prosperidad siempre han sido las clases medias. Si las rentas se desvían hacia las clases más poderosas, la máquina empieza a griparse. Reducir las desigualdades, contribuye a crear las condiciones para el crecimiento y la prosperidad.
El cuarto reto: promover el pluralismo en los modelos de empresa, las nuevas economías. Están surgiendo empresas que responden a nuevas ideas: economía colaborativa, economía circular, economía solidaria… Se diluyen las fronteras entre los sectores público, privado y ONGs, ya hemos hablado de ello en Aula Magna en otras ocasiones. Dejemos que cada modelo vaya encontrando su camino, que las semillas de transformación vayan arraigando y dando fruto.
El quinto y último reto, cultivar las distintas motivaciones de la racionalidad económica. Asumimos que los mercados funcionan de manera eficiente cuando cada uno busca su propio interés, como si esa fuera la única motivación que nos mueve a los seres humanos. Pero lo cierto es que de nuevo simplificamos para perder: a las personas nos mueve también la simpatía, el compromiso…
Si has tenido la paciencia de llegar hasta aquí, quizá estés pensando: menudo sermón de la montaña. Están muy bien todas estas cosas, pero la verdad es que la realidad va por otro camino ¿o es que no has pisado nunca una empresa? Estos temas quedan muy bien en los discursos, pero en la práctica es imposible aterrizarlos sobre una cuenta de resultados…
Lo cierto es que mi vida profesional ha transcurrido siempre vinculada al sector privado. He trabajado en multinacionales, en grandes empresas, y también en PYMES. Y siempre he encontrado a personas, personas que no eran en absoluto simples, sino ricas en matices, en sueños y en esperanzas. Todas diferentes. Y esa riqueza en muchas ocasiones se pierde en las empresas, igual que se pierde en el sistema educativo. Hemos simplificado la economía a una dimensión (ganar dinero), igual que en ocasiones se ve al sistema educativo en esa misma dimensión (formar personas capaces de ganar dinero). Estoy de acuerdo que no es fácil aterrizar las propuestas de Adela Cortina, que suponen un cambio en la forma en la que vemos la economía y la empresa, y que se trata de adentrarse en un territorio inexplorado, para el que necesitamos desarrollar herramientas, aportar conocimiento (seguro que todavía no conoces los ODS, ni entiendes por qué es vital que el sector privado se implique en ellos para recuperar el crecimiento de la economía global). Pero estoy seguro que son cambios que traerán riqueza, porque las personas podremos aportar mucho más de lo que aportamos ahora, nuestras motivaciones encontrarán cauces más amplios por las que fluir. Los retos que nos muestra Adela Cortina, son los retos de este Siglo XXI: no sé a qué estás esperando para ponerte a ello.
https://euskaditm.files.wordpress.com/2016/10/aula-magna-empresa-xxi-2016-11-01-cinco-retos-para-una-economia-etica.pdf

dissabte, 1 d’octubre del 2016

De una economía “colaborativa” extractiva a la defensa del bien común

Estamos atrapados en la falaz y persistente idea de que el crecimiento y el bienestar de una sociedad humana son la misma cosa. Aunque contrariamente a este espejismo el crecimiento económico y financiero se han convertido en enemigos de la misma prosperidad de las personas y de todo el mundo viviente. Incluso muchas de las promesas de abundancia e igualdad en el mundo digital han resultado ser unas renovadas versiones de viejos modelos distópicos de extracción y dominio industrial.

Muchos de los negocios de las grandes empresas multinacionales se dedican básicamente a actividades extractivas de bienes y servicios, tanto materiales como inmateriales, convierten nuestro dinero relacionado con la economía real de intercambios en simples precios de acciones bursatiles inmateriales. De hecho, esta "minería financiera" acaba exprimiendo el mundo social y natural, bien reales y encarnados, para hinchar artificialmente la burbuja y el valor de sus acciones (a veces incluso mediante la re-compra de las acciones por la propia entidad financiera). Se generan así unas ganancias fabulosas a costa de menospreciar y depreciar tanto el valor del mundo biofísico real como el valor del trabajo humano. De hecho, hay en el mercado mundial mucho más dinero financiero especulativo en circulación que dinero anclado localmente en bienes materiales y mano de obra. Como dice Douglas Rushkoff“las grandes multinacionales son como personas muy obesas, chupan el dinero de nuestra economía y lo almacenan en la grasa del altos precios de sus acciones. Esto no es un negocio; es la extracción de valor.” La indeseable consecuencia es que se asigna un precio y un valor monetario a todo al tiempo que vacían de valor y no dan valor a nada entre nuestros bienes comunes comunitarios y globales más preciados.

Nuestro sistema monetario global está fundamentalmente basado en la desconexión con el mundo social humano y el mundo viviente cada vez más esquilmado y contaminado mediante la inflación de acciones bursátiles especulativas y de pagos de deudas a los bancos con bastante más dinero que el que se ha prestado. Dando vueltas en esta noria irracional los países y la ciudadanía se ven obligados a orientar sus economías casi totalmente hacia el crecimiento crematístico especulativo en lugar de dirigirlas hacia actividades realmente encarnadas en el mundo socioambiental que habitamos y hacia el bien común social, cultural y ambiental. Las consecuencias son devastadoras al aumentar la desigualdad social y acelerar aún más el empeoramiento del estado de los sistemas naturales necesarios para la habitabilidad humana y convivencia pacifica de nuestras sociedades.

¿Es la economía colaborativa la economía del bien común?

Algunos ejemplos globalizados de la a llamada “economía colaborativa” como puede ser las iniciativas Arnbnb (de alquileres turísticos) y Uber (de viajar en coches particulares), o de actividades similares, pueden parecernos a primera vista unas buenas innovaciones para avances positivos de cooperación y redistribución, pero no lo son tanto. En realidad se tratan de ejemplos extractivos donde unos cuantos ganan y la mayoría pierde porque multiplican el valor del dinero de forma lineal, globalizada y abierta sin retorno al tiempo que también parasitan la vitalidad de los tejidos socio-ecológicos reales comunitarios que irremediablemente nos constituyen y habitamos. A medio o largo plazo tampoco crean estructuras sociales y económicas estables. Como los sistemas vivientes, entre los que se incluyen necesariamente las sociedades humanas, para operar para su supervivencia, bienestar y florecimiento deben constituir circuitos circulares de intercambios de materiales, energía, gente, tecnología, dinero y residuos. En suma, estar enraizados localmente con objetivos del bien común comunitario. El mero hecho que un modelo de negocio o un modelo social quiere compartir recursos colectivamente no significa que que protege nuestros bienes comunes más apreciados como el agua, el aire o el suelo. Solo es posible si en nuestra escala valores se impone una jerarquía de unos indicadores del bien común social y natural por encima de los beneficios económicos y el consumo. Favorecer el uso del coche particular, aunque sea compartido o fomentar el turismo masivo, aunque sea en casas particulares, no son objetivos compatibles con la defensa de los bienes comunes, tanto a nivel social como ecológico.

El mero hecho de que un modelo de negocio o un modelo de actividad humana quiera compartir recursos con otros, colectivamente, incluso mediante fórmulas participativas y democráticas, no implica necesariamente un avance en el reconocimiento, la mejora y preservación de los bienes comunes fundamentales para la vida social y para la biodiversidad viviente en general.


La economía colaborativa que se construye con exigencias y condiciones de responsabilidad ambiental y social para el cuidado de nuestros bienes comunes más apreciados será posible en una economía de los bienes comunes si también damos un giro radical a nuestras prioridades y a nuestra escala de valores y aspiraciones. Se impone con ello unos nítidos principios socio-ambientales y una jerarquía en los indicadores del bien común, por encima de los grandes beneficios económicos y aumento del consumo material, porque la escala física de nuestra economía y nuestros estilos de vida sobreconsumidores sobrepasan peligrosamente la menguante capacidad de carga de los ecosistemas.

A otro nivel, los simulacros digitales de comunicación entre personas, como las redes sociales de Google, Facebook y Twitter, a menudo nos parecen más importantes que el mundo real pero no lo son. Aparte de fortalecer la alienación y separación de las personas con su entorno social y natural, suelen aumentar la extracción y mercantilización de datos inmateriales y de bienes materiales. Incluso, el acceso abierto y los datos abiertos pueden favorecer una mayor concentración empresarial y digital. Hoy la definición oficial de toda acción europea de la UE es mercantilizada como “Digital Single Market” (Mercado Único Digital) cuando lo que hace falta es un “Digital Single Commons” (Pro-común único digital) que favorece la decentralización, el control comunitario democrático y los fines socio-ecológicos de las redes.



Pero entonces¿como puede volverse el mundo digital al servicio de la única realidad existente, inevitablemente entretejida material y ecológicamente?¿Como podemos acelerar la necesaria salida de una economía extractiva (tanto de materiales como de dinero y de datos de la economía real local) y basada en el crecimiento infinito (un principio miope y catastrófico en un planeta cerrado, finito y escaso en materiales) para la transición hacia una economía austera físicamente pero culturalmente abundante que fomente a la vez el cuidado de las comunidades locales y los sistemas vivos?

Existe una diferencia fundamental entre hacer del mundo un lugar mejor y solo hacer un “menor daño”, en este caso aminorando ligeramente los males creados por una economía dominada por la trampa del crecimiento inacabable y cuyo resultado neto de la actividad es negativo. Se trata de un dilema que no se puede resolver como si se tratara solo de una opción lógica, teórica y abstracta, y tampoco es resoluble mediante un deber ser de principios morales generales y racionales, las salidas de este atolladero han de estar insertadas en opciones prácticas, encarnadas socialmente, física y ecológicamente. Esta habilidad práctica y sus guías de orientación han de estar incrustadas en las exigencias de una condicionalidad ecológica y social.

Ante cualquier proyecto de acción de economía colaborativa se han de poder adoptar decisiones acordes con interrogantes como estos : ¿la comunidad donde vivo será más democrática, justa y solidaria? ¿los beneficios de la iniciativa económica será repartido equitativamente entre los participantes directos y la comunidad? el suelo donde vivo ¿será más sano y rico? ¿El agua que fluye en el río cercano estará más poblada de vida y estará más limpia? ¿el aire de mi ciudad será menos nocivo, más puro y respirable? ¿ Se fomentará una cooperación Norte-Sur positiva y significativa?

DAVID  HAMMERSTEIN
http://www.davidhammerstein.com/2016/03/014148-de-una-economia-colaborativa-extractiva-a-la-defensa-del-bien-comun.html

dissabte, 17 de setembre del 2016

Convenio Marco de Colaboración entre la Asociación Andaluza para el fomento de la Economía del Bien Común y el Ayuntamiento de Sevilla

Sevilla se apunta a los principios éticos de la Economía del Bien Común

La capital hispalense se suma a un nuevo modelo económico, social y político basado en valores esenciales como la solidaridad, la dignidad humana o la justicia social
Aspira, como La Carolina (Jaén), a convertirse en Municipio del Bien Común y promover una economía al servicio de las personas frente al modelo del capitalismo imperante 

Sevilla quiere ser municipio del bien común. Para ello, su alcalde, Juan Espadas, ha suscrito este lunes un convenio marco de colaboración con la asociación andaluza que promueve la Economía del Bien Común (EBC), un sistema económico alternativo al capitalista imperante internacionalmente y que se funda en la dignidad humana, la solidaridad, la cooperación, la responsabilidad ecológica y la empatía. "Intenta cambiar la forma de hacer las cosas y establecer prioridades para el bienestar social de los ciudadanos", según ha dicho el propio alcalde.
"Es un rompecabezas en muchas facetas, un proceso de larga duración, pero un ejemplo concreto podría ser que el Ayuntamiento, en la contratación pública, diera prioridad a la empresa más ética, más social, más justa, más sustentable, y eso tendría unos efectos inmediatos en la calidad de los puestos de trabajo, un saneamiento de los ecosistemas y la economía local. Paralelamente, tendremos que parar el TTIP, que prevé prohibir la prioridad para la compra local", ha comentado al respecto Christian Felber, máximo exponente e impulsor de esta doctrina en el mundo.

Espadas, que no ha perdido ocasión para recordar las  cláusulas sociales que desde hace unos meses tiene incorporadas el Ayuntamiento de Sevilla en la contratación pública, ha comentado que su adhesión al movimiento implica "un compromiso colectivo donde hay que cumplir compromisos individuales". A este modelo ya se han 'convertido' 2.200 empresas de 45 países y, en España, 17 ciudades.
Tras La Carolina (Jaén), que hace escasamente un mes se sumó al movimiento, la capital hispalense quiere liderar el proceso en nuestro país (es, junto a Zaragoza, la ciudad más importante de las ya adheridas) desde el cual, según el alcalde, crear su propia matriz del bien común que integre todos aquellos indicadores éticos que mejoren, como fin último, la calidad de vida de los sevillanos al favorecer su implementación en las relaciones con y entre el resto de agentes socioeconómicos en el ámbito municipal a través de sus veinte puntos principales (resumidos al final de esta información).
Para Fernando Dugo, presidente de la Asociación Andaluza de Fomento de la Economía del Bien Común, el Ayuntamiento de Sevilla "es un tractor" y es importante "que asuma esa función de liderazgo" a partir de la cual "participen también instituciones, universidades, cámaras de comercio,... "Hay que mover a esos colectivos para que esto sea un trabajo real" y que el bienestar se cree "de abajo a arriba, con los ciudadanos primero, que son los que saben qué es lo que quieren". Dugo destaca en Andalucía tres Grupos de Desarrollo Rural y cuatro empresas que han inciado el proceso, resaltando Subbética Ecológica, de Cabra (Córdoba), ya con su balance de bien común.
La Economía del Bien Común propone un nuevo modelo económico, social y político basado en valores esenciales como la solidaridad, la dignidad humana, la justicia social, la sostenibilidad ecológica y la democracia. Plantea, asimismo, un cambio de paradigma desde un sistema donde el principal objetivo es el beneficio económico, alcanzado gracias a la competencia, hacia un nuevo modelo donde el objetivo es el bien común y la herramienta para lograrlo es la cooperación.
Según una encuesta de la fundación Bertelsmann, el 88 por ciento de los alemanes y el 90 por ciento de los austriacos desean un nuevo orden económico. Se trata, pues, de que los principios en los que se basa la EBC se integren en la gestión municipal y en la forma de relacionarse con las empresas. Para ello, este modelo tiene a disposición de empresas y organismos un balance del bien común, "una herramienta holística y completa para ver quién es el mejor en el sentido ético", ha apuntado Felber respecto a los impactos sociales y ecológicos positivos del balance entre los ciudadanos.

El convenio

Antes del acto de inauguración de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en el Campus de La Cartuja de Sevilla, junto a Felber y la vicerrectora de la UNIA María Dolores Oliver, Espadas ha asegurado querer "diseñar una nueva hoja de ruta para la ciudad de Sevilla” con base a este movimiento, que apuesta también por un nuevo significado del éxito empresarial y que entiende que determinados principios éticos o valores que "deben estar por encima de otros criterios".
El objeto del convenio es el establecimiento de un marco global de colaboración entre el Ayuntamiento de Sevilla y la Asociación Andaluza para el Fomento de la Economía del Bien Común donde se explorarán las vías de colaboración público-privadas para que el Consistorio hispalense siga el protocolo para la declaración de Municipio del Bien Común, según la propuesta de la Asociación Federal Española para el Fomento de la Economía del Bien Común.

Para ello, se realizará un informe para evaluar la gestión del Ayuntamiento tanto a nivel cualitativo como cuantitativo a través de una serie de indicadores resultantes de analizar los cinco valores de la economía del bien común (dignidad humana, solidaridad, sostenibilidad ecológica, justicia social, transparencia-democracia) con respecto a las relaciones establecidas con diferentes grupos de interés de la ciudad de Sevilla.

La participación ciudadana en este proceso, la divulgación de este modelo entre los agentes económicos y sociales de la capital y la puesta en común de información y experiencias con otros municipios que lo hayan adoptado son otras de las claves recogidas en el convenio.

"Una nueva óptica"

Espadas ha asegurado que este acuerdo “es un primer paso para el avance del bienestar global al instaurar la EBC en un ámbito local, para, desde ahí, ir extendiéndose al ámbito regional y nacional, desde un marco estratégico no individual, sino colectivo; fruto de la colaboración que se generará a partir del convenio”.
El regidor sevillano ha avalado la EBC como “una alternativa para paliar el proceso de crisis, o de estafa como algunos dicen, que estamos viviendo, que da respuesta a lo que muchos hemos peleado durante años que es cambiar la concepción de la riqueza como un indicador del PIB, por la de elementos intangibles basados en criterios de desarrollo humano”.
Este nuevo modelo económico “propone una nueva óptica donde la dignidad, la democracia, la transparencia o la justicia en el mercado cobran mayor relevancia y en base a él queremos diseñar una nueva hoja de ruta para la ciudad de Sevilla”, ha declarado Espadas.
La hoja de ruta que plantea desde el consistorio se basa en tres puntos: “aprovechar el convenio con la asociación de la EBC, que a través de su delegación andaluza desarrollará colectivamente iniciativas de desarrollo social para, en un segundo paso, medir esas actuaciones de servicio público que se ha prestado para ver el progreso conseguido y derivar en un tercer último paso, basado en la difusión de los resultados obtenidos para que genere un debate público sobre la EBC y la necesidad de aplicar mecanismos alternativos para transformar la realidad”, según explicó el alcalde.
En este sentido, ha querido poner un ejemplo concreto, que ya se lleva aplicando en el consistorio hispalense, basado “en dar prioridad a la hora de conseguir un contrato público a empresas que cumplan con los principios de la EBC”. "Este convenio supone un proceso enormemente ambicioso, al cual no tenemos ningún miedo, y este acto no viene a ser una pose, sino un compromiso de entrar en un debate que pueda contar con nuestro mayor recurso, el capital humano”, declaró.
En esa línea, el concejal de Participa Sevilla en el Ayuntamiento hispalense Julián Moreno ha pedido a Espadas su apuesta expueste este lunes "se transforme en hechos y no se quede en una mera foto". A través de un comunicado, Moreno pide hechos como que el Ayuntamiento de Sevilla no firme ningún contrato ni tenga ningún tipo de relaciones con empresas contrarias a estos principios. "La apuesta por la 'revolución pendiente' de la economía circular o la firma de la declaración de la ciudad como municipio del bien común son algunos de los grandes gestos que Juan Espadas ha hecho como alcalde para mostrar su cariz más innovador y económicamente responsable, pero la realidad de su gestión está muy lejos de estos postulados", indica el edil, presente en el acto.
http://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/Sevilla-apunta-Economia-Bien-Comun_0_558194696.html

Convenio firmado
https://docs.google.com/document/d/1JKuP--aNuLCDJM3JQm2rssoB_eKb6FTPQIW5M8T02ew/edit

Video del acto de la firma del Convenio Marco de Colaboración entre la Asociación Andaluza para el fomento de la Economía del Bien Común y el Ayuntamiento de Sevilla celebrado en el Monasterio de La Cartuja, sede de la Universidad Internacional de Andalucía.

https://www.youtube.com/watch?v=iCf9I2nJZrQ&feature=youtu.be

Entrevista
https://www.youtube.com/watch?v=IyqlEPxHKw0&feature=youtu.be

Cuatrocientos expertos debatirán en primer foro global sobre nueva economía

Cuatrocientos expertos debatirán en primer foro global sobre nueva economía


El primer Foro Global sobre Nueva Economía e Innovación Social -NESI, por sus siglas en inglés- reunirá a cuatrocientos expertos de todo el mundo para debatir sobre nuevos modelos económicos más justos y éticos.
El encuentro, que tendrá lugar del 19 al 22 de abril de 2017 en Málaga, aunará a empresas, emprendedores sociales, ONG e instituciones en un evento colaborativo que permitirá la reflexión conjunta, ha señalado hoy en rueda de prensa el director del Global Hub for the Common Good (Global Hub por el Bien Común), promotor del evento, Diego Isabel.
Estará co-organizado por redes internacionales de nueva economía y contará con expertos como el fundador del movimiento internacional de la Economía del Bien Común, Christian Felber; el presidente de la Fundación ZERI, Gunter Pauli; la directora de la organización Positive Money, Fran Boait; o el líder de la Social Enterpise UK, Peter Holbrook, entre otros.
"Pretendemos crear el espacio, el lugar para la reflexión donde identifiquemos qué políticas públicas, ordenanzas locales y ejemplos reales se pueden replicar desde ya en cualquier ciudad por ser exitosas en todos los sectores", ha indicado Isabel.
Tendencias económicas como la economía colaborativa, la economía circular, la economía del bien común o la economía social y solidaria sólo serán algunos de los objetos de estudio del foro, si bien estará enfocado "de abajo hacia arriba".
"Queremos ser el Davos de la nueva economía", ha afirmado Isabel, en referencia al Foro Económico Mundial celebrado anualmente en la ciudad suiza de Davos y que fomenta la creación de alianzas globales entre empresarios, políticos, intelectuales, organizaciones no gubernamentales y otros líderes de la sociedad civil.
Isabel ha estado acompañado en la presentación por el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, y el presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo, quien han destacado que "se puede ayudar a cambiar el mundo" gracias al foro, lo que ayudará a colocar a la capital costasoleña en el mapa de la innovación social.
http://www.finanzas.com/noticias/economia/20160916/cuatrocientos-expertos-debatiran-primer-3481098.html

Guia para entender las "otras" economias

Circular, azul... La guía definitiva para entender las 'otras' economías

http://www.elmundo.es/economia/2016/09/14/57d19c0de5fdeae8528b464c.html

Estas alternativas económicas tienen nombres diferentes pero un objetivo similar
Modos diversos de entender el intercambio económico entre personas, se darán cita en Málaga para elaborar un manifiesto por la 'nueva economía'


Va siendo hora de que las otras economías se sienten a hablar. Ha llegado el momento de compartir proyectos y experiencias, en vez de seguir tirando del otro extremo de la cuerda y defendiendo cada cual sus ideas como si no existieran otras. El punto de encuentro será del 19 al 22 de abril en el Palacio de Congresos de Málaga, donde se celebrará el primer Foro Global Nesi (Nueva Economía, Sociedad e Innovación Social).
"Queremos demostrar que la otra economía está ya ahí, abriéndose paso con distintos nombres y por caminos diversos", sostiene Diego Isabel La Moneda, promotor del NesiForum, un español afincado en el Reino Unido, que ha elegido Málaga por lo que tiene de encrucijada internacional. "El objetivo será poner en común todo lo avanzado en los últimos años y elaborar un manifiesto por la nueva economía que pueda servir de hoja de ruta para las políticas públicas", asegura. Y resume así el punto de partida: "Objetivo: la sostenibilidad. ¿La premisa? Mejorar las vidas de las personas. Y el método: la colaboración. En esos tres principios, que son complementarios, encajan todas las otras economías. Se trata de eliminar fricciones y buscar puntos en común. E invitar también a la conversación a la vieja economía".
Christian Felber, autor de La economía del bien común; Peter Holbrook, de Social Enterprise UK; o Helena Norberg-Hodge, directora del documental The economic of happiness, han sido de los primeros en subirse a la nave del Nesi, que inicia su singladura este 16 de septiembre con la presentación en Málaga y el respaldo del OuiShare, Transition Towns, Sistema B o la Global Alliance for Banking on Values."Nuestro sueño es convertir Nesi en una especie de Davos de abajo hacia arriba", sostiene Diego. "Queremos llegar a las empresas, a las instituciones, al mundo académico, al sector de las finanzas, a las ciudades y a la sociedad en general. Creemos que es el momento propicio; nos falta un plan de acción, y en eso estamos...".

Economía Colaborativa

"Lo mío es tuyo". Mucho ha llovido desde que Rachel Botsman y Roo Rodgers acuñaran el concepto del consumo colaborativo. "Todo está cambiando muy rápidamente y se está haciendo más participativo. Más que una tendencia estamos ante una fuerza imparable, propulsada por los nuevos valores y por la tecnología, que se está propagando a todos los sectores de la economía". Botsman fue madrina en el emblemático OuiShare Fest de París, referente mundial de la Sharing Economy.


Del intercambio de casas al coche compartido, del crowdfunding al coworking, de los préstamos entre particulares a los solucionadores o los cocineros a domicilio, el abanico de la Sharing Economy se abre día a día y tiene en España uno de sus epicentros, según quedó de manifiesto en el reciente Foro Europeo de Economía Colaborativa. El 26 y 27 de octubre se celebra en Barcelona la segunda edición del OuiShare local, con Albert Cañigueral -conector para España y América Latina- respondiendo a inquietudes como la fundamental: "¿Qué es y qué no es Economía Colaborativa?". El siguiente salto cualitativo es Colaboramérica: el primer encuentro con vocación trasatlántica y especial énfasis en la dimensión social.

Economía Circular

Producir, usar y tirar... La vieja ecuación de la economía lineal ya no sirve. Hace falta un nuevo modelo donde la regla de las tres erres -reducir, reusar y reciclar- alcance su auténtica dimensión. Llegamos así a la Economía Circular, en la que los residuos son en realidad recursos que retroalimentan y regeneran el sistema, como hace la naturaleza. La idea de Economía Circular lleva dando vueltas medio siglo, con pensadores como Walter Stahel o Keneth Boulding. El arquitecto Bill McDonnough y el químico Michael Braungart le dieron otra vuelta de tuerca en el cambio de siglo. La Circular Economy se ha puesto al día con el impulso de la ex récord mundial de vela británica Ellen MacArthur ("Nada se pierde, todo se tranforma") y la emergencia de los Países Bajos como el hotspot global del nuevo concepto.


El upcycling -reciclaje hacia arriba-, la minería urbana o la logística inversa son algunos de los conceptos que están cambiando ya los sistemas de producción en multinacionales como Philips, Unilever, Suez o Renault. El concepto se está propagando también con las primeras ciudades circulares (de Amsterdam a Glasgow). Barcelona se apunta al carro con el encuentro Circular Economy 2016 del 15 al 17 de noviembre.

Economía del bien común

"¿Y si la economía funcionara por el bien de todos y no por el beneficio de unos pocos?". La pregunta básica se la hizo Felber en plena crisis financiera y en el corazón de la Europa rica (Austria). La respuesta, al cabo de seis años, es la Economía del Bien Común, que se ha expandido por más de 2.000 organizaciones y 40 países (con España en la proa). Felber parte de un hecho incontestable: nueve de cada 10 ciudadanos desean "un nuevo orden económico". Su objetivo: poner la responsabilidad, generosidad y solidaridad al servicio de la economía, con "balances del bien común" en las empresas e instituciones, que serían complementarios de los balances financieros y estimularían un cambio de comportamiento a los consumidores con meta compartida: "¡Por el bien común!".


Economía verde

La idea de Economía Verde cobra importancia en la Cumbre de Río de 1992 y se define como "aquella que resulta del mejoramiento del bienestar humano e igualdad social mientras que se reducen significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica". Se trata del primer intento de poner a trabajar juntas a la economía y la ecología, que hasta ahora vivían en planetas diferentes. El concepto ha sido, sin embargo, desvirtuado con el tiempo, aunque sigue siendo válido como referencia genérica a una economía que apuesta por las energías renovables, la agricultura ecológica y modos alternativos de producción y consumo.


Economía azul

"Tras 30 años trabajando para la Economía Verde, me rebelo contra la idea de que lo que es bueno para la salud y la naturaleza tenga que ser más costoso". Así justifica el multiemprendedor, economista y pensador belga Gunter Pauli la idea de la Economía Azul, poniendo la innovación por delante y con un objetivo: "Se puede producir mejor, ecológico y barato. Podemos crear una sistema en el que lo que es bueno para la Tierra esté al alcance de todos. Un mundo en el que los productos buenos sean más baratos y generen más valor agregado".


Procomún

"Lo que es de todos y de nadie al mismo tiempo". Así define el investigador Antonio Lafuente ese término que popularizó la premio Nobel de Economía Elinor Ostrom y que ahora corre en boca de todos. Hablamos del Procomún (adaptación del Commons anglosajón). El aire, el agua, los ríos, los pastos y los bosques son algunos ejemplos del procomún. Y también las calles, las plazas, la lengua, el genoma, internet, Wikipedia... ¿Seguimos? "El Procomún es algo así como la gestión de toda esa riqueza invisible en provecho de todos".


Transición

"Transición: pasaje de un estado a otro, período de transformación". Desde Totnes, el permacultor británico Rob Hopkins ha propagado en una década, y por más de 50 países, las semillas de la Red de Transición, que promueve un cambio de modelo económico, energético y social. Empezó como respuesta local al reto del cambio climático, aunque ha evolucionado hacia la regeneración económica. El tren de la auténtica transición pasa también por España, gracias a la labor de activistas como Juan del Río, que lo define como una "revolución silenciosa" que está ocurriendo ya en las ciudades y en los pueblos: "Los cambios múltiples a escala local pueden cambiar el mundo que nos rodea".


Emprendimiento social

La idea de Emprendimiento Social tiene una larga trayectoria en el mundo anglosajón, pero es más o menos nueva en España. A diferencia de las empresas comerciales, movidas principalmente por el afán de lucro, las empresas sociales se sostienen al tiempo en tres patas: la dimensión social, el factor ambiental y el beneficio económico.


Economía solidaria

El movimiento de la Economía solidaria lleva fraguándose en España tres décadas, pero ha llegado al común de los ciudadanos por la crisis. Las monedas sociales, los bancos de tiempo, la banca ética, la agricultura ecológica, el movimiento cooperativista. Esta respuesta directa a la deshumanización de la economía, a la pérdida de valores o al deterioro del medio ambiente ha fraguado en la Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria (Reas), donde se dan la mano más de 400 organizaciones.


Economía del Don

El dinero no es lo que era. Ahora es una fría moneda de dos caras: usura y deuda, codicia o escasez. La factura la seguiremos pagando entre todos si no logramosdevolverle al dinero la cualidad sagrada que tenía en origen: propiciar el encuentro de dones y necesidades humanas para crear abundancia colectiva.


Es la tesis de Charles Eisenstein, autor de Sacroeconomía, que vaticina una reinvención de los sistemas de intercambio que borrará las fronteras entre "reino monetario" y "no monetario" y propagará los beneficios de la Economía del Don: dar sin esperar nada a cambio.