dimarts, 14 de març del 2017

Revolución cientifica, disrupciones y transición


1-La Cuarta Revolución Industrial tendrá un efecto disruptivo sobre el empleo, ¿pero cómo?


Hoy las tecnologías disruptivas están dictando nuestro futuro, a medida que las innovaciones difuminan cada vez más los límites entre los ámbitos físico, digital y biológico. Los robots ya están en nuestras salas de operaciones y restaurantes de comida rápida; hoy podemos usar imágenes en 3D y extracción de células madre para desarrollar huesos humanos a partir de las células del propio paciente, y la impresión en 3D está creando una economía circular en que podemos usar y reutilizar las materias primas.

Este tsunami de innovación tecnológica seguirá cambiando profundamente nuestra manera de vivir y trabajar, y cómo funcionan nuestras sociedades. En lo que hoy se llama la Cuarta Revolución Industrial, convergerán las tecnologías que alcanzan su mayoría de edad, como la robótica, la nanotecnología, la realidad virtual, la impresión 3D, la Internet de las Cosas, la inteligencia artificial y la biología avanzada. Y a medida que se las siga desarrollando y adoptando ampliamente, producirán cambios radicales en todas las disciplinas, sectores y economías, y en la manera como las personas, las compañías y las sociedades producen, distribuyen, consumen y desechan los bienes y servicios.
Asimismo, han dado origen a ansiosas preguntas sobre el papel que los seres humanos desempeñarán en un mundo dominado por la tecnología. Un estudio realizado por la Universidad de Oxford en 2013 estima que cerca de la mitad de los empleos de Estados Unidos se podrían perder debido a la automatización en las próximas dos décadas. Por otra parte, economistas como James Bessen, de la Universidad de Boston, argumentan que la automatización va de la mano con la creación de nuevos empleos. Entonces, cuál de las dos consecuencias es… ¿nuevos empleos o un desempleo estructural masivo?
En este punto podemos estar seguros de que la Cuarta Revolución Industrial tendrá un efecto disruptivo sobre el empleo, pero nadie puede predecir todavía la escala del cambio. Así que antes de tragarnos todas las malas noticias, deberíamos ver sus precedentes históricos, que sugieren que el cambio tecnológico tiende más bien a afectar la naturaleza del trabajo que la oportunidad de participar en el trabajo mismo.
La Primera Revolución Industrial movió la manufactura británica de los hogares a las fábricas y marcó el inicio de la organización jerárquica. Se trató de un cambio a menudo violento, como lo demostraron las famosas revueltas de los luditas en la Inglaterra de principios del siglo diecinueve. Para encontrar trabajo la gente se vio obligada a migrar desde las áreas rurales a los centros industriales, y durante este periodo surgieron los primeros movimientos sindicalistas.
La Segunda Revolución Industrial vino de la mano de la electrificación, la producción a gran escala y las nuevas redes de transporte y comunicaciones, y creó nuevas profesiones como la ingeniería, la banca y el profesorado. En ella surgieron las clases medias, comenzando a exigir nuevas políticas sociales y un mayor papel en el gobierno.
Durante la Tercera Revolución Industrial, los modos de producción se automatizaron más aún con la electrónica y las tecnologías de la comunicación y la información, y muchos empleos humanos pasaron de la manufactura a los servicios. Cuando los cajeros automáticos llegaron en los años 70, se supuso al principio que serían un desastre para los trabajadores de la banca, pero en realidad la cantidad de sucursales se elevó con el tiempo, a medida que bajaban los costes. La naturaleza del trabajo había cambiado: se volvió menos transaccional y más centrado en el servicio al cliente.
Cada revolución industrial anterior conllevó disrupción, y en la cuarta no será diferente. Si tenemos en mente las lecciones de la historia podemos gestionar el cambio. Para comenzar, tenemos que centrarnos en las habilidades, no solo en los empleos específicos que vayan a surgir o desaparecer. Si determinamos las habilidades que necesitemos, podemos educar y entrenar a la fuerza de trabajo humana para aprovechar la totalidad de las nuevas oportunidades que cree la tecnología. Los departamentos de recursos humanos, las instituciones educacionales y los gobiernos deberían liderar este esfuerzo.
En segundo lugar, la experiencia del pasado ha mostrado una y otra vez que es necesario proteger las clases más desposeídas: los trabajadores vulnerables al desplazamiento por parte de la tecnología deben tener el tiempo y los medios para adaptarse. Como vimos en 2016, puede haber consecuencias de largo alcance cuando un alto nivel de desigualdad en las oportunidades y resultados hace que la gente crea que en el futuro no hay lugar para ellos.
Por último, pero no menos importante, para asegurarnos de que la Cuarta Revolución Industrial se traduzca en crecimiento económico y frutos para todos, debemos colaborar entre todos para crear nuevos ecosistemas normativos. Los gobiernos tendrán un papel crucial en esto, pero los líderes empresariales y comunitarios también habrán de colaborar con ellos para determinar las regulaciones y estándares correspondientes para las nuevas tecnologías e industrias.
No me hago ilusiones de que esto vaya a ser fácil. La política, no la tecnología, marcará el ritmo del cambio, e implementar las reformas necesarias será un trabajo lento y difícil, especialmente en las democracias. Requerirá una combinación de políticas de vanguardia, marcos normativos ágiles y, sobre todo, alianzas eficaces más allá de los límites de las naciones y las organizaciones. Un buen modelo a tener en mente en el sistema de “seguridad social flexible” de Dinamarca, en que un mercado laboral flexible va acompañado de una sólida red de seguridad social que incluye servicios de capacitación y actualización de las habilidades para todos los ciudadanos.
Puede que la tecnología avance con rapidez, pero no producirá el colapso del tiempo mismo. Los trascendentales (de hecho, revolucionarios) cambios por delante ocurrirán a lo largo de varias décadas, no como un Big Bang. Las personas, compañías y sociedades tienen tiempo para adaptarse, pero no hay tiempo que perder. Debemos comenzar ahora la creación de un futuro en el que todos podamos beneficiarnos.

2-THE FUTURE OF EMPLOYMENT: HOW SUSCEPTIBLE ARE JOBS TO COMPUTERISATION?

∗ Carl Benedikt Frey† and Michael A. Osborne‡ September 17, 2013 
We examine how susceptible jobs are to computerisation. To assess this, we begin by implementing a novel methodology to estimate the probability of computerisation for 702 detailed occupations, using a Gaussian process classifier. Based on these estimates, we examine expected impacts of future computerisation on US labour market outcomes, with the primary objective of analysing the number of jobs at risk and the relationship between an occupation’s probability of computerisation, wages and educational attainment. According to our estimates, about 47 percent of total US employment is at risk. We further provide evidence that wages and educational attainment exhibit a strong negative relationship with an occupation’s probability of computerisation. 

http://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf

3-¿Cómo afecta a la automatización del ordenador Empleos: Tecnología, Empleo, y Habilidades

How Computer Automation Affects Occupations: Technology, Jobs, and Skills
Este artículo investiga las relaciones básicas entre la tecnología y las ocupaciones. La construcción de un modelo de trabajo de forma general, miro ocupaciones detalladas desde 1980 para explorar si los ordenadores están relacionados con la pérdida de empleo u otras fuentes de desigualdad salarial. Las ocupaciones que utilizan ordenadores crecen más rápido, no más lento. Esto es cierto incluso para las ocupaciones altamente rutinarias y mediados de los salarios. Las estimaciones rechazan las computadoras como una fuente de desempleo tecnológico neta significativa o la polarización de trabajo. Pero ocupaciones computarizados sustituto de otras ocupaciones, la transferencia de empleo y que requieren nuevas habilidades. Debido a que las nuevas habilidades de aprendizaje es costoso, el uso del ordenador se asocia con sustancialmente mayor desigualdad salarial dentro de la ocupación.

Bessen, James E., How Computer Automation Affects Occupations: Technology, Jobs, and Skills (October 3, 2016). Boston Univ. School of Law, Law and Economics Research Paper No. 15-49. Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=2690435 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.2690435
https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2690435

4-El reto de dar forma a la Cuarta Revolución Industrial

GINEBRA – De entre los muchos desafíos que enfrenta el mundo en la actualidad, quizás el mayor sea cómo orientar la Cuarta Revolución Industrial que comenzó a principios de siglo. Las nuevas tecnologías y enfoques están fusionando los mundos físico, digital y biológico de maneras que transformarán a la humanidad en su esencia misma. Del modo en que abordemos los riesgos y oportunidades que vayan surgiendo dependerá lo positiva que esta transformación pueda llegar a ser.
La Cuarta Revolución Industrial se basó en la Tercera Revolución Industrial, conocida también como Revolución Digital, que dio pie a la proliferación de los ordenadores y la automatización de los registros, pero la nueva ola transformadora difiere de sus predecesors en varios aspectos clave. En primer lugar, las innovaciones se pueden desarollar y difundir más rápido que nunca. Segundo, la reducción de los costes de producción y al auge de las plataformas que reúnen y concentran actividades de diferentes sectores aumenta los rendimientos de escala. Tercero, esta revolución global afectará a todos los países (y será moldeada por ellos), con un impacto a nivel de sistema en muchas áreas diferentes.
La Cuarta Revolución Industrial tiene el potencial de empoderar a personas y comunidades a medida que cree nuevas oportunidades de desarrollo económico, social e individual. Pero también puede causar la marginación de algunos grupos, exacerbar la desigualdad, dar origen a nuevos riesgos para la seguridad y socavar las relaciones humanas.
Para aprovechar las oportunidades y evitar sus riesgos, debemos ponderar ciudadosamente las interrogantes que plantea: reconsiderar nuestras ideas sobre el desarrollo económico y social, la creación de valor, la privacidad y la propiedad, y hasta la identidad individual. Tenemos que abordar como individuos y colectivo los problemas morales y éticos que pone por delante la investigación de vanguardia  en inteligencia artificial y biotecnología, cuyos hallazgos harán posible una importante extensión de la vida, el diseño de los bebés y la extracción de la memoria. Y tenemos que adaptarnos a nuevos modos de conocer personas y alimentar relaciones.
No se puede sobrestimar la escala del reto. La Cuarta Revolución Industrial podría llevarnos a formas de aumento de las capacidades humanas que nos hagan cuestionar la naturaleza misma de nuestra existencia, y más pronto de lo que podríamos imaginar.
Pensemos en cómo la tecnología móvil ya ha cambiado nuestras vidas y relaciones. A medida que la novedad de las prendas tecnológicas o wearables abra paso a su necesidad cotidiana (y, más tarde, cuando se conviertan en tecnología integrada a nuestras vidas), ¿perderemos la oportunidad de hacer pausas, reflexionar y participar de conversaciones significativas y sustanciales? ¿Cómo cambiarán nuestra vida interior y la de quienes nos rodean? Se trata de preguntas de peso sobre las cuales probablemente aumente la intensidad del debate en los años venideros.
Por supuesto, la tecnología no es una fuerza exógena sobre la que los seres humanos no tengamos control. No estamos limitados a una elección binaria entre aceptación y rechazo. Más bien, las decisiones que cada día tomemos como ciudadanos, consumidores e inversionistas marcarán el rumbo del avance tecnológico. Mientras más pensemos sobre esas decisiones, nosotros mismos y los modelos sociales de los que dependemos, mejores serán nuestras posibilidades de orientar la revolución de modo que vaya en dirección de nuestros objetivos comunes y sostenga nuestros valores.
En esta dirección será esencial desarrollar nuevas formas de colaboración y gobernanza, junto con una narrativa positiva en común. Para ello son necesarios tres pasos.
Primero, debemos seguir creando conciencia y comprensión acerca de lo que está en juego. La toma de decisiones no puede ocurrir aisladamente. Necesitamos un enfoque amplio que reúna a las mentes más brillantes de todo el planeta, de los ámbitos tanto público como  privado.
En segundo lugar, desarrollar narrativas constructivas e integradoras acerca del rumbo que debería tomar esta Cuarta Revolución Industrial. Por ejemplo, asegurándonos de que nuestros comportamientos en lo individual y colectivo se guíen por valores morales y éticos, también en los mercados financiero y de capitales. Debemos ir más allá de la tolerancia y el respeto para abrazar una empatía y compasión genuinas y lograr que el empoderamiento y la inclusión se conviertan en principios guía de nuestras acciones.
En tercer lugar, debemos reestructurar nuestros sistemas económico, social y político. Está claro que nuestras actuales estructuras de gobierno y los modelos predominantes de creación de riqueza no pueden satisfacer nuestras necesidades actuales ni, lo que es más importante, las futuras. Hoy no necesitamos ajustes menores ni reformas marginales, sino una transformación amplia y creativa que abarque todo el sistema.
El modo en que se desarrolle la Cuarta Revolución Industrial dependerá de las personas, la cultura y los valores. Con todo lo notables que puedan ser, las nuevas tecnologías son en lo fundamental herramientas creadas por personas para personas. Debemos recordar esto y asegurarnos de que la innovación y la tecnología sigan poniendo a la gente en primer lugar, impulsándonos hacia un desarrollo sostenible e integrador.
Una vez lleguemos a ese punto, podemos avanzar todavía más. Tengo la firme convicción de que la nueva era tecnológica, si se encara de forma responsable y asertiva, podría catalizar un nuevo renacimiento cultural que nutra la noción de que somos algo mucho mayor que nosotros: una verdadera civilización global.
La Cuarta Revolución Industrial puede poner en peligro las fuentes que tradicionalmente han dado sentido a la humanidad (trabajo, comunidad, familia e identidad), o conducirla a una nueva conciencia colectiva y moral que se base en la noción de un destino en común. Está en nosotros decidir.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen
https://www.project-syndicate.org/commentary/fourth-industrial-revolution-human-development-by-klaus-schwab-2016-01/spanish

5-De análisis económico a crecimiento inclusivo

WASHINGTON, DC – La mayoría de las economías están en busca de una receta para un crecimiento económico inclusivo, en la que se implementen tasas altas de inversión, innovación rápida y fuertes alzas del PIB junto con medidas para reducir la desigualdad de ingresos. Los conservadores insisten en que el crecimiento requiere de impuestos bajos y de incentivos como mercados laborales flexibles para estimular la iniciativa empresarial. Pero para reducir la desigualdad hacen falta niveles más altos de gasto gubernamental y tributación (excepto cuando el gobierno busca un gasto deficitario para estimular una economía deprimida).
Se suele invocar el modelo económico escandinavo para achicar esta brecha. El sistema de "flexiguridad" danés, en particular, históricamente ha ofrecido un desempeño económico sólido junto con una desigualdad baja. Economistas prominentes como Philippe Aghion han publicado excelentes análisis de cómo este modelo podría equilibrar crecimiento, igualdad y satisfacción general de los ciudadanos en otras partes del mundo.
Estos economistas sostienen que los mercados laborales con pocas restricciones en cuanto a contratación y despido, impuestos bajos a la iniciativa empresarial e incentivos generosos para la innovación son compatibles con una distribución de ingresos relativamente equitativa, un alto gasto social por parte del gobierno y políticas sociales igualadoras como la educación gratuita universal.
Este modelo ha sustentado un debate en curso en Europa, que hoy es relevante en Estados Unidos, porque la nueva administración de Donald Trump ha prometido ayudar a los "perdedores" de la globalización mejorando al mismo tiempo la innovación y el crecimiento. Pero en Estados Unidos es mucho más difícil, desde un punto de vista político, ofrecer razones a favor de un gasto público generoso en educación, atención médica y seguridad financiera para los jubilados, porque hacerlo siempre plantea el espectro de impuestos altos.
Un modelo de crecimiento inclusivo parecería tener que cuadrar el círculo en materia de políticas. Tendría que aumentar sustancialmente el gasto público, especialmente en educación, beneficios de desempleo, capacitación y salud.
Resulta útil analizar los números de los ejemplos danés y sueco a los que se hace referencia con tanta frecuencia. En términos generales, esos países tienen excelentes indicadores económicos. Si bien el crecimiento del PIB no es mayor que en Estados Unidos, la mayoría de la gente comparte un nivel de vida alto, mientras que las encuestas demuestran que los escandinavos (especialmente los daneses) están entre las personas más felices del mundo. Pero, como demuestra el siguiente cuadro, esos países también tienen uno de los gastos gubernamentales y ratios tributación-PIB más altos de la OCDE.


government spending percent gdp

    Si Estados Unidos, hipotéticamente, adoptara la política de educación gratuita universal de Dinamarca, pero mantuviera su ratio impuestos-PIB sin modificar, su déficit fiscal superaría el 6% del PIB. Estados Unidos ha experimentado déficits tan altos sólo durante la Segunda Guerra Mundial y la Gran Recesión de 2008-2009, cuando se implementó un gigantesco paquete de estímulo para impulsar la economía. De modo que el solo hecho de ofrecer educación gratuita universal en Estados Unidos haría subir el déficit del país al nivel más alto que se haya registrado en tiempos normales.
En el contexto de esta comparación, parecería que el círculo no se puede cuadrar sin un importante giro macroeconómico. Los países escandinavos son más pequeños y pueden recaudar ingresos y administrar los servicios públicos de manera más eficiente. Pero, aun si Estados Unidos se acercara a esta eficiencia -una tarea difícil en un país tan grande y diverso-, la solidaridad social seguiría exigiendo impuestos efectivos altos, como en Dinamarca y Suecia.
Otro componente crucial del modelo escandinavo es la flexibilidad del mercado laboral. En el índice de "Legislación de Protección del Empleo" de la OCDE, Estados Unidos arroja un resultado de 1,2 en una escala de 0 a 5, donde cero indica flexibilidad plena. Por su parte, el resultado para Francia y Alemania es 2,8, para Italia 2,9 y para Dinamarca y Suecia 2,3 y 2,5 respectivamente. Esto demuestra que, aunque los mercados laborales escandinavos son más flexibles que en otras partes de Europa continental, el mercado laboral estadounidense es mucho más flexible -y ofrece menos seguridad- que cualquiera de ellos.
Este amplio cálculo estático sugiere que deberíamos proceder con cautela a la hora de aplicar las lecciones del modelo escandinavo a países grandes como Estados Unidos. De modo que, para evaluar el impacto a largo plazo que un modelo puede tener en el bienestar de los ciudadanos, necesitaríamos un análisis más dinámico en el curso de por lo menos diez años. Recién ahí podríamos medir hasta dónde la inversión y la innovación responderían a los incentivos, cuánto costaría la educación universal gratuita en el mediano plazo o cómo incidirían las estructuras demográficas en las diferentes políticas sociales.
El análisis económico por sí solo no puede dirimir el debate político entre derecha e izquierda. Lo que puede hacer es ayudar a acotar y focalizar ese debate. La clave es que los participantes en ambos lados sean más explícitos respecto de los valores y objetivos que, a su entender, debería procurar la sociedad, y cuantifiquen sus presunciones sobre cómo un desempeño dinámico responderá a incentivos particulares. Recién ahí una democracia puede elegir de manera efectiva cuál sendero seguir.
Un buen análisis económico puede permitir que los "populistas constructivos" debatan con los "populistas post-factuales e ilusorios" que parecen estar en aumento, con un discurso alternativo realista -que sea transparente y esté basado en expectativas creíbles de las políticas y los resultados económicos-. En otras palabras, el análisis económico puede facilitar las buenas decisiones; no puede tomarlas.
https://www.project-syndicate.org/commentary/flexicurity-scandinavian-model-america-by-kemal-dervis-and-karim-foda-2017-01/spanish

6-Justicia tecnológica: ni tasa sobre los robots, ni renta básica universal

http://www.eldiario.es/zonacritica/Justicia-tecnologica-robots-basica-universal_6_620547964.html

7-Cuarta Revolución Digital y Renta Mínima (con incentivos)

http://nadaesgratis.es/j-ignacio-conde-ruiz/carlos-ocana-orbis-cuarta-revolucion-digital-y-renta-minima

8-Un impuesto negativo sobre la renta

Con la crisis y el alto nivel de desempleo, sobre todo el de largo plazo, se ha vuelto a poner en boga en algunos sectores la propuesta de una renta básica universal pagada directamente por el Estado. Sin embargo, puede haber una propuesta interesante que produce unos resultados similares: un impuesto negativo sobre la renta. La adelantó en los años 40 la conservadora británica Juliet Rhys-Williams, y posteriormente el propio Milton Friedman en 1962, pese a todo un "conservador con un programa de bienestar social", como lo definió un artículo en The New York Times a su muerte en 2006. La idea vuelve ahora, y no por casualidad, de la mano de otros proponentes como Erick Brynjolfsson y Andrew McAfee, en su  The Second Machine Age ( La segunda era de las máquinas), y no por casualidad, pues esta era está redefiniendo el entorno no sólo económico sino también social.
La renta básica generalizada tiene sus propios problemas, pues iría no sólo a los más necesitados, sino incluso a los acomodados. En una de sus aproximaciones Tony Blair la experimentó en el Reino Unido con un plus fiscal que se aplicó a todos y que en época de bonanzas sirvió a las clases medias como suplementos para viajes u otros gastos no necesarios. Además, la renta básica implicaría un nivel de gastos que en la actualidad los Estados no podrían permitirse. El impuesto negativo sobre la renta no está, sin embargo, exento de problemas. Y de hecho, cuando se propuso desde sectores ultra-liberales (no como vuelve en la actualidad) era para suprimir a cambio buena parte de los gastos del Estado del bienestar.
Se ha experimentando en algunos casos en EEUU e incluso en Israel. ¿Cómo funcionaría un impuesto negativo sobre la renta? Se establecería un nivel de ingresos mínimo deseable. Y si no se llega, incluso trabajando, la diferencia sería cubierta por una tasa negativa. Así, si el nivel deseable, por citar un ejemplo se fijara en 20.000 euros anuales para una familia de cuatro, y la tasa de renta negativa en un 50%, (el tipo que proponía Friedman), la familia que ganara 10.000 euros recibiría el 50% de la diferencia entre esto y el nivel deseable, es decir, 5.000 euros suplementarios del Estado, con lo que sus ingresos ascenderían a 15.000. Una persona sin ingresos recibiría 10.000. Y lo podría hacer a través de declaraciones anuales o trimestrales.
Esto aseguraría un cierto ingreso mínimo para las personas que se mantendrían así como consumidores, a la vez que alentándoles a permanecer en el mercado de trabajo y a buscar empleo, en contra de lo que a menudo se dice. Si el renacimiento de la propuesta tiene sentido es porque estamos en una época de falta de empleo, de una cobertura del paro insuficiente, de trabajos en precario o de bajos salarios en algunos sectores y ocupaciones, que se puede agravar con la automatización y los robots en esta nueva era de las máquinas y de la globalización.
El mayor problema –cálculos presupuestarios aparte- puede versar sobre el apoyo que puede recibir tal medida por parte de los contribuyentes positivos. Ocurriría también con una renta mínima garantizada. O con la idea de un Estado de bienestar dirigido a los más necesitados. Si las clases medias no se benefician del Estado del bienestar –de la educación y de la sanidad públicas, principalmente- éste perderá su apoyo. Es algo que puede estar ocurriendo en España (aunque no en Alemania o Francia, donde la universalidad se mantiene en estos ámbitos). Un impuesto negativo sobre la renta puede resultar sumamente progresivo, aunque corre el riesgo no sólo de estigmatizar a los receptores, sino de perder el apoyo de los ciudadanos que más contribuirían a su financiación. Sin embargo, vale la pena estudiarlo más a fondo, pues es un tipo de medida que puede ser sumamente relevante en un entorno de bajo salarios y de pobreza ya no sólo de los desempleados, sino de muchos con trabajos mal remunerados.
http://www.eldiario.es/zonacritica/impuesto-negativo-renta_6_250634953.html

9-Robotica y ocio gratuito

https://antinomiaslibro.wordpress.com/2017/03/13/robotica-y-ocio-gratuito/

10-otros enlaces:

http://economia.elpais.com/economia/2017/03/10/actualidad/1489165785_466140.html

dijous, 2 de març del 2017

The Economy for the Common Good

This paper by Christian Felber and Gus Hagelberg, published alongside three others, is one of many proposals for a systemic alternative we have published or will be publishing here at the Next System Project. You can read it below, or download the PDF. We have commissioned these papers in order to facilitate an informed and comprehensive discussion of “new systems,” and as part of this effort we have also created a comparative framework which provides a basis for evaluating system proposals according to a common set of criteria.

The Economy for the Common Good (ECG) is a comprehensive and coherent economic model and is being practiced in hundreds of businesses, universities, municipalities, and local chapters across Europe and South America. It represents an alternative to both capitalism and communism. It emerges out of a holistic worldview and is based on “sovereign democracy,” a stronger democracy than exists today.

The model has five underlying goals: 
1. Reuniting the economy with the fundamental values guiding society in general. The ECG encourages business decisions that promote human rights, justice, and sustainability. 
2. Transitioning to an economic system that defines serving the “common good” as its principal goal. The business community and all other economic actors should live up to the universal values set down in constitutions across the globe. These include dignity, social justice, sustainability, and democracy. These do not include profit maximization and market domination. 
3. Shifting to a business system that measures success according to the values outlined above. A business is successful and reaps the benefits of its success not when it makes more and more profits, but when it does its best to serve the public good. 
4. Setting the cornerstones of the legal framework for the economy democratically, in processes which result in concrete recommendations for reforming and reevaluating national constitutions and international treaties. 
5. Closing the gaps between feeling and thinking, technology and nature, economy and ethics, science and spirituality 

The following ten principles help clarify the ideas and concepts underlying the ECG movement. 
1. The ECG strives towards an ethical market economy designed to increase the quality of life for all and not to increase the wealth of a few. ~3~ ~4~ possibilitie s & proposals new systems 
2. The ECG helps promote the values of human dignity, human rights, and ecological responsibility into day-to-day business practice. 
3. The Common Good Matrix indicates to what extent these values are put into practice in a company. The Matrix is being continually improved upon in an open, democratic process. 
4. The Matrix provides the basis for companies to create a Common Good Balance Sheet. The Common Good Report describes how a company has implemented these universal values and looks at areas in need of improvement. The report and the balance sheet are externally audited and then published. As a result, a company’s contribution to the common good is made available to the public and all stakeholders. 
5. Common Good companies benefit in the marketplace through consumer choice, cooperation partners, and common-good-oriented lending institutions. 
6. To offset higher costs resulting from ethical, social, and ecological activities, Common Good companies should benefit from advantages in taxation, bank loans, and public grants and contracts. 
7. Business profits serve to strengthen and stabilize a company and to ensure the income of owners and employees over the long term. Profits should not, however, serve the interests of external investors. This allows entrepreneurs more flexibility to work for the common good and frees them from the pressure of maximizing the return on investment. 
8. Another result is that companies are no longer forced to expand and grow. This opens up a myriad of new opportunities to design business to improve the quality of life and help safeguard the natural world. Mutual appreciation, fairness, creativity, and cooperation can better thrive in such a working environment. 
9. Reducing income inequality is mandatory in order to assure everyone equal economic and political opportunities. ~5~ possibilitie s & proposals new systems 10.The ECG movement invites you to take part in creating an economy based on these values. All our ideas about creating an ethical and sustainable economic order are developed in an open, democratic process, will be voted upon by the people, and will be enshrined in our constitutions.

http://thenextsystem.org/the-economy-for-the-common-good/

http://thenextsystem.org/wp-content/uploads/2017/02/FelberHagelberg.pdf

EBC:Next System Project Comparative Framework

Questions for Authors of Works on New Models and Systems

These questions were developed to guide authors in our “New Systems: Possibilities and Proposals” series.
  1. Core Goals. Briefly, what are the principal, core goals your model or system seeks to realize? [Partly, this is a question about the scope of the conceptualization you have developed, so be sure to note whether it speaks to economic, social, political, and environmental outcomes or only some of these.]
  1. Major Changes. What are the principal changes you envision in the current system—the major differences between what you envision and what we have today?
  1. Principal Means. What are the principal means (policies, institutions, behaviors, whatever) through which each of your core goals is pursued?
  1. Geographic Scope. What is the geographic area covered by the model? If the nation-state, specify which ones or what category you address.
  1. Temporal Scope. Recognizing the large uncertainties, if there is a transition to the revised system about which you write, what would you suggest as a timeframe for the new system to take shape? Where on the spectrum from imminently practicable to purely speculative would you place your proposals?
  1. Theory of Change. What factors or forces might drive deep change towards the system you envision? What is the explicit or implicit theory of change in your work? What is the importance of crises? Of social movements? Of available examples of change? What’s the biggest problem or impediment for adoption of your model?
  1. Some Specifics: Economy. Insofar as your work addresses the nature of the economy, how (if at all) do the following fit into the future you envision?
(a) How are productive assets and businesses owned? Does ownership differ at different scales (community, nation, etc.)? Do forms of ownership vary by economic sector (banking, manufacturing, health care, etc.)?
(b) How are public and private investment decisions made?
(c) What is the role of private profit and the profit motive? Who owns and controls economic surplus?
(d) What is the role of the market for goods and services? For employment? Other?
(e) What is the role of planning in your model? How is it structured? How, if at all, made democratic?
(f) How are the international economy and economic integration handled?
(g) How do you address economic localization, globalization, decentralization, ‘glocalization,’ and similar issues? Where is the primary locus of economic life?
(h) How do economic competition and cooperation play out?
(i) Do commodification, commercialization, and the commons surface in your analysis?
(j) How is private property handled in your analysis?
(k) What mix of business enterprise sizes do you envision?
(l) How do you envision the future of the large corporation and what specific measures do you envision for corporate governance and control, internal and external?
(m) What role do you see for innovative corporate forms, coops, public enterprise, social enterprise, and public-private hybrids?
(n) What is the evolution of the workweek (hours worked, say, per year)?
(o) What is the envisioned future of organized labor?
(p) What are the roles of economic growth and GDP as a measure of growth in your system? What is the priority of growth at the national and company levels?
(q) How is money created and allocated?
  1. Some Specifics: Society
(a) How do you envision the future course of income and wealth inequality? What factors affect these results? How do you envision the future course of economic poverty? What factors affect these results?
(b) Are special measures envisioned to protect and enhance children and families? To advance the underprivileged? To promote care-giving and mutual responsibility?
(c) How do racial, ethnic, and religious justice figure in your work?
(d) What role do gender and gender issues play in your work?
(e) What, specifically, is the role of community in your model? What measures and factors affect community health, wealth (‘social capital’), and solidarity, and how central are local life, neighborhoods, towns and cities?
(f) Do you envision a change of values, culture and consciousness as important to the evolution of a new system? If so, how do these changes occur?
(g) What are the roles of the consumer, consumerism, and advertising in the system you envision? Self-provisioning? Sharing, renting, and bartering?
(h) How do “leisure” activities—including volunteering, care-giving, continuing learning—figure in your work?
  1. Some Specifics: Environment
(a) If your system addresses environmental concerns, how do you conceptualize “the environment”? Do you envision the economy as nested in and dependent on the world of nature and its systems of life?
(b) Do you address a rights-based environmentalism (e.g. right to clean water) and the idea that nature has legal rights? Do we have duties to other species and living systems? Are any of your goals non-anthropocentric?
(c) Do you envision addressing environmental issues outside the current framework of environmental approaches and policies (e.g. by challenging consumerism, GDP growth, etc.)?
(d) How do you handle environment-economy interactions, trade-offs, and interdependencies?
(e) How do you address transnational and global-scale environmental challenges?
(f) Does your work explore the links between large-scale environmental challenges (like climate change) and other economic and political issues?
  1. Some Specifics: Polity
(a) To what degree would your proposed model require Constitutional change? What specifically might be required or recommended?
(b) Does your model have anything to say about liberty and how it may or may not relate to the design of your model? And how, specifically, is liberty nurtured and protected?
(c) How does your model address questions of political and institutional power?
(d) How does your model deal with problems of scale? How much decentralization does it include for large systems? How would decentralization be structured?
(e) Does your work address issues of foreign policy, international relations, regional integration, military policy and spending, war and peace, i.e. the international context of the new system? If so, how?
(f) At different political levels, what polity and what political conditions are implicit or explicit in getting to success?
(g) There is an ongoing critique of representative government and exploration of direct, “strong,” and deliberative democracy. Does any of this figure in your framework? If so, how?
(h) Milton Friedman, among others, believed that only a crisis produced real change. Another old expression is that “good government is just the same old government in a helluva fright.” Do you examine crisis-driven political change and crisis preparedness?
(i) How central is government in the future you envision, both in getting there and staying there?
(j) In the system you write about, what are the appropriate levels of government expenditure or government as a share of the economy and how are these levels achieved?
(k) Do you envision social movements as important in driving political change and action? If so, can you elaborate on how this happens?
  1. Real-World Examples, Experiments and Models
(a) Are there specific real-world examples or experiments you can point to that embody your model or system or exemplify important elements of your approach?
(b) Are there other models that you see yourself aligned with or close to yours?
http://thenextsystem.org/next-system-project-comparative-framework/

dissabte, 11 de febrer del 2017

La Generalitat Valenciana concederá ayudas al fomento y difusión de las empresas sociales y la Economía del Bien Común

La Generalitat Valenciana concederá ayudas al fomento y difusión de las empresas sociales y la Economía del Bien Común para promover un modelo económico sostenible

10/02/2017
La Conselleria de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo ha publicado esta semana en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana la orden por la que se establecen las bases reguladoras para la concesión de ayudas destinadas a la promoción de la economía sostenible, que se realizará través de la financiación de actuaciones de fomento y difusión de la cultura y prácticas de las empresas sociales y de la Economía del Bien Común.
Tras estas bases reguladoras, está previsto que la orden de ayudas se publique durante el primer trimestre de 2017, a las que podrán acogerse asociaciones y organizaciones sin ánimo de lucro, pymes y centros, institutos y entes universitarios.
Las ayudas previstas se emmarcan dentro del objetivo estratégico que recoge el 'Document d'Elx', aprobado por el pleno del Consell el 15 de abril de 2016, y que pretende promover un modelo de desarrollo sostenible en la Comunidad Valenciana, tanto desde el punto de vista económico, como medioambiental, socialmente inclusivo y que genere ocupación estable y de calidad.
Entre las propuestas para conseguir este objetivo se encuentran la Economía del Bien Común y el modelo de empresa social, que se complementan entre si. La Economía del Bien Común es un modelo para construir un sistema social y económico basado en valores fundamentales y universales, como la dignidad humana, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, la justicia social, transparencia y participación democrática.
Los valores fundamentales de la Economía del Bien Común se encuentran recogidos en las empresas sociales, caracterizadas por sus objetivos sociales de interés común, la reinversión de los beneficios, la variedad de formas jurídicas, la participación de las partes interesadas y los principios de solidaridad y responsabilidad.
En este sentido, la Economía del Bien Común aporta herramientas innovadoras para la gestión de las empresas sociales, como la medición de la contribución al bien común de las empresas mediante la realización de un Balance del Bien Común, que mide la parte no financiera del éxito de una empresa: el éxito ético de una empresa y su contribución al bien común.
Entidades beneficiarias y acciones objeto de las ayudas
Según las bases reguladoras, podrán acogerse a las subvenciones para la promoción de la economía sostenible asociaciones, fundaciones y otras entidades y organizaciones sin ánimo de lucro, que tengan entre sus fines la promoción y fomento de los principios vinculados a la empresa social y de la Economía del Bien Común.
Las acciones objeto de las ayudas para este tipo de entidades serán las actividades de fomento de estudios y difusión de aspectos relacionados con la empresa social y con la Economía del Bien Común. También se subvencionarán actuaciones de innovación social y emprendimiento social positivo que permitan promover y apoyar estas ideas, así como la promoción del emprendimiento social en los niveles educativos.
También podrán ser beneficiarios de estas ayudas las pequeñas y medianas empresas (pymes) que realicen actuaciones para la implantación de la cultura y práctica de la empresa social y de la Economía del Bien Común.
Las ayudas a las pymes van dirigidas a financiar actuaciones como la elaboración de una memoria de sostenibilidad que contribuya a medir el rendimiento de las empresas en su vertiente social, económica y medioambiental, la realización del Balance del Bien Común, memoria de responsabilidad social, estado no financiero u otras herramientas similares. También recibirán ayudas por programas de desarrollo de capacidades y competencias personales para comprender, medir y comunicar el impacto de las acciones de comportamientos responsables.
Otras entidades beneficiarias podrán ser los centros, institutos y entes universitarios que realicen actividades de investigación o formación en materias relacionadas con la economía sostenible, la empresa social y la Economía del Bien Común.
http://www.indi.gva.es/inicio/area_de_prensa/not_detalle_area_prensa?id=698269
Bases reguladoras de la Generalitat Valenciana para la concesión de ayudas a las empresas EBC. 
En su Preámbulo y articulado, podemos encontrar recogidos los principios y objetivos de nuestro movimiento. 
Esta normativa supone un precedente histórico de la EBC en nuestro ordenamiento jurídico. Enhorabuena a todos los voluntarios y a quienes de una forma u otra han contribuido a alcanzar esta meta volante. La carrera es aún muy larga y seguirá requiriendo el esfuerzo de todos http://www.dogv.gva.es/datos/2017/02/06/pdf/2017_902.pdf

dimarts, 7 de febrer del 2017

EBC, un nuevo hito en Valencia

La EBC quiere compartir la buena noticia, del hito conseguido en Valencia, os adjuntamos la Orden 2/2017 de la Conselleria de Economia de la Generalitat de Valencia, en donde se fijan las Bases Reguladoras de las subvenciones a empresas vinculadas a la Economia Social, en donde nuestro movimiento aparece de forma destacada, recorriendo transversalmente todo su articulado.
 
En esta Orden se fijan tanto los principios como los objetivos de la EBC, por lo que puede considerarse el primer antecedente en nuestro ordenamiento jurídico-positivo de ámbito supramunicipal en donde los criterios que defendemos aparecen reconocidos de modo explícito.
 
Este hito importante de la EBC en España es mérito de todos, sobre todo de Christian Felber ,Ana Moreno, Rafael Climent, Francisco Alvarez, los pioneros en Valencia en 2010-2011, el grupo impulsor y todos los voluntarios que empezaron a difundir el movimiento en 2012,que está fructificando, en esta normativa y va a seguir haciéndolo en nuestro territorio.
 
Conselleria de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo ORDRE 2/2017, d’1 de febrer, de la Conselleria d’Economia Sostenible, Sectors Productius, Comerç i Treball, per la qual s’estableixen les bases reguladores per a la concessió d’ajudes destinades a la promoció de l’economia sostenible. [2017/902] ORDEN 2/2017, de 1 de febrero, de la Conselleria de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo, por la que se establecen las bases reguladoras para la concesión de ayudas destinadas a la promoción de la economía sostenible. [2017/902]
http://www.dogv.gva.es/datos/2017/02/06/pdf/2017_902.pdf


dimecres, 28 de desembre del 2016

Horta-Guinardo-Barcelona, Distrito pionero de la EBC

Durante 2016, el distrito de Horta-Guinardó ha impulsado una análisis de toda su actividad bajo los parámetros del Balance del Bien Común, que mide las actividades de las organizaciones cruzando valores como la solidaridad, la participación o la sostenibilidad ecológica, con agentes vinculados a una actividad como los proveedores, los trabajadores, la ciudadanía o los financiadores. Muchas empresas en todo Europa ya lo están poniendo en práctica y la administración pública, con su esencia de servicio público y atención ciudadana, converge en esta pauta de medida para encontrar líneas de mejora en el sistema de gestión y desarrollos de sus proyectos y servicios.
Horta-Guinardó ha sido el primer distrito de Barcelona en llevarlo a cabo. Lo hemos hecho de manera participada con una equipo de 20/25 trabajadores, prácticamente un 30% de nuestra plantilla, y de este trabajo se han aprobado 130 acciones de mejora. Para 2017, hemos programado iniciar 19 proyectos de mejora. En la presentación que se acompaña está el detalle de toda esta tarea.
http://media-edg.barcelona.cat/wp-content/uploads/2016/12/05152704/Balan%C3%A7-B%C3%A9-Com%C3%BA-HG-2016.pdf



http://lameva.barcelona.cat/horta-guinardo/ca/noticia/hortaguinardze-pioner-de-leconomia-del-bzs-comz

Horta-Guinardó, pioner de l'economia del bé comú

Durant aquest any 2016, el districte d’Horta-Guinardó ha impulsat una anàlisis de tota la seva activitat sota els paràmetres del balanç del bé comú, que mesura les activitats de les organitzacions creuant valors com la solidaritat, la participació o la sostenibilitat ecològica, amb agents vinculats a una activitat com els proveïdors, els treballadors, la ciutadania o els finançadors. Moltes empreses arreu d’Europa ja ho estan posant en pràctica i la administració pública, amb la seva essència de servei públic i atenció ciutadana, convergeix en aquesta pauta de mesuració per trobar línies de millora en el sistema de gestió i desenvolupaments dels seus projectes i serveis.
Horta-Guinardó ha estat el primer districte de Barcelona en dur-lo a terme. Ho hem fet de manera participada amb una equip de 20/25 treballadors, pràcticament un 30% de la nostra plantilla, i d’aquesta feina s’han aprovat 130 accions de millora. Pel 2017, hem programat iniciar 19 projectes de millora. En la presentació que s’acompanya hi és el detall de tota aquesta tasca. 
http://media-edg.barcelona.cat/wp-content/uploads/2016/12/05152704/Balan%C3%A7-B%C3%A9-Com%C3%BA-HG-2016.pdf

El Districte d’Horta-Guinardó de Barcelona, pioner de l'economia del bé comú

El Districte de Barcelona ha analitzat la seva gestió a partir dels principis de l’Economia del Bé Comú, identificant més de 130 accions de millora.


EBC_Horta
Durant l’any 2016, el districte d’Horta-Guinardó ha impulsat una anàlisi de tota l'activitat que s'hi desenvolupa, sota els paràmetres del balanç del bé comú, que mesura les activitats de les organitzacions creuant valors com la solidaritat, la participació o la sostenibilitat ecològica, amb agents vinculats a una activitat com els proveïdors, els treballadors, els inversors o la ciutadania. Moltes empreses arreu d’Europa ja ho estan posant en pràctica i l'administració pública, amb la seva essència de servei públic i atenció ciutadana, convergeix en aquesta pauta de mesura per trobar línies de millora en el sistema de gestió i desenvolupament dels seus projectes i serveis.
Horta-Guinardó ha estat el primer districte de Barcelona en dur-ho a terme. Ho ha fet de manera participada amb una equip de 25 persones treballadores, pràcticament el 30% de la plantilla, i d’aquest procés s’han identificat i aprovat 130 accions de millora.
De cara a l’any 2017, s’han prioritzat 19 accions de millora que han de permetre millorar la gestió del Districte i oferir uns serveis a la ciutadania més alineats amb els principis de l’Economia del Bé Comú.
L'Economia del Bé Comú (EBC), promoguda per Christian Felber, és un model socioeconòmic que pretén reorientar el model econòmic actual, basat en la maximització del benefici individual, i enfocar-lo al servei del bé comú.


dimecres, 21 de desembre del 2016

EBC, en busca de un nuevo paradigma económico

La Economía del Bien Común: en busca de un nuevo paradigma económico


http://nuevarevolucion.es/la-economia-del-bien-comun-busca-nuevo-paradigma-economico/

El fracaso del sistema comunista, al menos en su implantación en los llamados países del socialismo real, y el desengaño del sistema capitalista con sus crisis económicas y excesos de poder de mercado, abren la vía a nuevos sistemas alternativos. La Socialdemocracia europea y la Tercera Vía han sido intentos por buscar un nuevo paradigma económico y social alternativo al comunismo y al capitalismo que han acabado en fracaso o que no han tenido el impacto suficiente. Por otra parte, dentro del propio sistema capitalista han surgido modelos que han intentado suavizar o paliar parte de los efectos devastadores del capitalismo como la Economía Social, el Tercer Sector, la Economía Solidaria, la Economía Sostenible, la Teoría del Decrecimiento o la Responsabilidad Social Empresarial, entre otros. Los efectos de todos estos modelos han sido parciales y locales, de manera que no han resuelto las graves contradicciones que genera el sistema capitalista y las desigualdades económicas y sociales han seguido aumentando de manera constante a lo largo del tiempo. El Estado del Bienestar, uno de los mayores logros sociales en Europa, se está desmantelando a pasos agigantados, mientras las grandes corporaciones financieras internacionales siguen ganando poder de mercado y también político.

Ante el panorama descrito, se hace necesario encontrar un nuevo modelo económico y social alternativo al capitalismo, que a la vez sea capaz de garantizar la democracia y la libertad. “Quien está contra el capitalismo, no ha de estar necesariamente a favor del comunismo”. La crisis del 2008 ha tenido de positivo que ha abierto nuevas posibilidades de economía crítica y alternativa en la sociedad, rompiendo así el modelo neoliberal de pensamiento único. Los movimientos de protesta como el 15M han favorecido cambios sociales y económicos, de manera que la sociedad civil está ofreciendo alternativas viables a los problemas del capitalismo. El uso de las redes sociales y de las tecnologías de la información y la comunicación ha ayudado a implementar nuevas formas económicas más justas, equitativas y solidarias como la economía colaborativa, la economía circular y la banca ética y social, entre otras. Hay, por tanto, un movimiento de protesta anticapitalista que se está traduciendo en acciones reales concretas y viables, pero que a la vez están en peligro de ser absorbidas por el capitalismo corporativo y financiero, como ya ha sucedido en otros momentos históricos. La economía colaborativa puede acabar en manos de las grandes empresas tecnológicas y las finanzas éticas y solidarias en manos de los grandes grupos bancarios internacionales.
Para impedir que esto suceda, sería necesario consolidar un modelo económico y social alternativo sólido y aglutinador de todas estas tendencias. El sociólogo y activista político austríaco Christian Felber publica en el año 2008 el libro Nuevos valores para la economía, en el que plantea las bases para un sistema alternativo al capitalismo y al comunismo; y con el apoyo de un grupo de empresarios austríacos es capaz de describir un nuevo modelo económico y social denominado Economía del Bien Común (EBC) y que publica en un libro en el año 2010. El movimiento comienza a andar el 1 de octubre de 2010 y un año después (el 5 de octubre de 2011), se presentan los resultados correspondientes a los balances del bien común de las primeras 100 empresas pioneras. Los principios legales de la EBC residen en las Constituciones o leyes básicas de los Estados, donde se destaca que la actividad económica ha de servir los intereses generales y el bien común o bien público. Esto significa que el fin último de la EBC es el de hacer que se cumpla el principio del bien común y el interés general recogido en la Constitución. En la actualidad, el movimiento de la EBC está implantado en Europa, América del Norte y Latinoamérica y en cerca de 2 mil empresas de unos 30 países.
Los valores de la EBC son los principios básicos y universales de los derechos humanos:  la dignidad humana, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, la justicia social, la transparencia y la participación democrática. Según este modelo, la economía ha de estar al servicio de las personas y el dinero y el capital no han de ser un fin en sí mismo si no un instrumento. Para ello, las reglas de juego básicas del capitalismo, esto es, el afán de lucro y la competencia, se han de sustituir por la contribución al bien común y la cooperación. El fin último ha de ser la felicidad de las personas, por lo que los indicadores clásicos de la economía, el Producto Interior Bruto (PIB) de los Estados y el Balance financiero de las empresas, ya no son útiles. La EBC propone como indicadores adecuados el Producto del Bien Común (PBC) y el Balance del Bien Común (BBC). El PBC sirve para medir el crecimiento de un país, incluyendo dentro del mismo aspectos como la cohesión social, la solidaridad, la participación, la calidad de la democracia, la política medioambiental, el justo reparto de los beneficios, la igualdad de género, la igualdad salarial, etc., valores que no recoge el PIB A nivel macroeconómico. La EBC propone que el crecimiento económico no sea un fin en sí mismo si no un medio para alcanzar los fines del bien común, que son reducir la huella ecológica y conseguir la sostenibilidad del territorio. Se proponen como medidas concretas la reducción de la jornada laboral (entre 30 y 33 horas semanales), una cooperación monetaria global para el comercio mundial, el uso de monedas regionales como complemento de la moneda nacional (para evitar la especulación del dinero), la creación de una zona del comercio justo (Zona del Bien Común), la creación de un Banco Central Democrático controlado por la ciudadanía, el establecimiento de límites a los ingresos (máximo de 10 veces el salario mínimo) y los patrimonios y la aprobación de ventajas legales para todas aquellas empresas que cumplan con los criterios del  Balance del Bien Común, entre otros aspectos. También se propone completar la democracia representativa con la democracia directa y participativa, de manera que la ciudadanía pueda participar de forma directa en las decisiones que les afectan y controlar también directamente a sus representantes políticos.
A nivel microeconómico, la EBC propone el Balance del Bien Común (BBC) como el instrumento adecuado para medir el éxito de una empresa. En este sentido, el éxito empresarial ya no depende de su capacidad para generar beneficios económicos y financieros, si no de su impacto social, esto es, del beneficio que la empresa puede generar en la sociedad y en general en sus grupos de interés. Para dar un paso más allá de la Responsabilidad Social Empresarial clásica, el movimiento de la EBC propone que el BBC cumpla con ocho metacriterios: universal, medible en puntos neutrales, comparable entre empresas, comprensible para todas las partes interesadas, público, auditado de forma externa, obligatorio y con consecuencias legales. Cuanto mejor el resultado, más bajos los impuestos, aranceles, intereses, etc. según el lema “con ética al éxito”. El balance financiero de la empresa será un instrumento para conseguir el beneficio social. La herramienta adecuada y necesaria para la realización del Balance del Bien Común será la Matriz del Bien Común,  a través de la cual se consigue interrelacionar los valores universales de la dignidad humana, solidaridad, sostenibilidad ecológica, justicia social y democracia con los grupos de interés o de contacto (empleados, proveedores, clientes, financiadores, soberanía, generaciones futuras y naturaleza). Esto genera 17 valores de intersección que a través de su cuantificación numérica (puntos obtenidos) permite medir el grado de aporte de la empresa al Bien Común. Los 17 indicadores que incluye la Matriz son: gestión ética de los suministros, gestión ética de las finanzas, calidad del puesto de trabajo e igualdad, reparto justo del volumen de trabajo, promoción del comportamiento ecológico de las personas empleadas, reparto justo de la renta, democracia interna y transparencia, venta ética, solidaridad con otras empresas, concepción ecológica de productos y servicios, concepción social de productos y servicios, aumento de los estándares ecológicos y sociales sectoriales, efecto social y significado del producto/servicio, aportación a la comunidad, reducción de efectos ecológicos, minimización del reparto de ganancias a externos y transparencia social y participación en la toma de decisiones. Además, se valoran también una serie de criterios negativos, que lo que hacen es restar puntos, como el quebrantamiento o incumplimiento de las normas de trabajo de la OIT y de los derechos de las personas, productos indignos para el ser humano (armas, centrales nucleares, tecnologías genéticas y bienes de lujo), suministro y cooperación con empresas que lastiman la dignidad humana, compra hostil, patente defensiva, precio dumping, gran impacto medioambiental a ecosistemas, incumplimiento grave de especificaciones medioambientales, obsolescencia programada, remuneración desigual a hombres y mujeres, reducción de los puestos de trabajo o desplazamiento de la ubicación pese a tener ganancias, filiales en paraísos fiscales, interés de capital propio superior al 10%, no revelación de todas las participaciones o filiales, impedimento de un comité de empresa y no publicación de los flujos de filiales a lobbies.
Con toda esta información hemos querido dar a conocer un nuevo modelo económico y social que surge al albor de la última crisis económica (la iniciada en 2008) y que mediante una visión holística, intenta integrar las diferentes acciones que desde una visión crítica y alternativa han ido surgiendo desde la propia sociedad civil (de abajo hacia arriba) durante los últimos años y como respuesta a los efectos de la crisis. La EBC representa un nuevo modelo alternativo al capitalismo que podría convertirse en el nuevo paradigma económico a seguir. Sus principios, valores y normas no son nuevos, no inventa nada, si no que lo que hace es aprovechar los valores surgidos de la revolución industrial del Siglo XIX y que durante más de 100 años han regido el funcionamiento de las empresas de la Economía Social y de las Cooperativas. Sin embargo, su aportación, su valor añadido, es que lo hace desde un planteamiento global, que incluye tanto el ámbito macro como micro de la economía, y desde un enfoque universal (mundial), por lo que se suma a los procesos de globalización pero desde una perspectiva positiva en favor de las personas y no del capital. Por tanto, la EBC puede ser la verdadera palanca del cambio económico y social que tanto necesitamos.
No obstante, hemos de ser conscientes que se trata de un movimiento aún incipiente, de apenas seis años de vida, y de una implantación todavía muy limitada, lo que hace muy difícil una valoración real de su grado de impacto y de repercusión. Además, las dimensiones y variables que se proponen cuantificar tanto en el Producto del Bien Común como en el Balance del Bien Común son de muy difícil medición. De hecho, el principal inconveniente de la EBC es la falta de indicadores sistemáticos y contrastados para medir las variables que se proponen. Precisamente, esta es una de las principales preocupaciones de sus seguidores y de hecho el propio movimiento reconoce que se trata de un proceso abierto y dinámico, de manera que éste se irá concretando en la medida en que vaya avanzando. También hemos de ser conscientes de que la EBC no plantea una revolución en sí mismo, si no que de hecho es un modelo que se implanta dentro de la economía de mercado, que no cuestiona el mercado, si no las reglas con que se rige el mercado (competencia y afán de lucro). Desde mi punto de vista, una de sus aportaciones más destacadas es querer trasladar a las empresas de capitales los valores que rigen el comportamiento de las empresas sociales, premiando dicho comportamiento con ventajas legales. En este sentido, con la implantación de la EBC se consigue que las empresas aumenten su compromiso con la sociedad en general y con cada uno de sus grupos de interés en particular. Por tanto, aunque no supone una revolución en sentido global, sí que plantea las bases para una revolución a través de pequeños pasos y avances, lo que puede ser precisamente una garantía para su éxito. Valoremos pues en sus justos términos este nuevo modelo y démosle una oportunidad. No tenemos nada que perder pero sí mucho que ganar.


Catedrático de Economía de la Empresa de la Universitat de Valencia. Director del Máster Universitario en Economía Social (Cooperativas y Entidades no Lucrativas). Ha sido Director del Instituto de Investigación en Economía Social, Cooperativismo y Emprendimiento de 2010 a 2016. Autor de libros como "¿Es posible un mundo sin bancos?. La revolución de las finanzas éticas y solidarias" y "La banca que necesitamos. De la crisis bancaria a la banca ética: una alternativa socialmente responsable".

 


 

 Grupo impulsor de la AEFEBC (copresidencia asociación 2014-2016 Alberto Pardos, Ramón Morata,  Alberto LLucián)