dijous, 21 d’abril del 2016

¿Qué es la Economía del Bien Común?

¿Qué es la Economía del Bien Común?


El modelo de la economía del bien común desarrollado por Christian Felber es eminentemente práctico. Las empresas en vez de regirse únicamente por su balance económico, lo hacen por criterios de utilidad social. Tan importante es que produzcan beneficios, como que respeten el medioambiente, remuneren igual a hombres y mujeres, no exploten a sus trabajadores, creen empleo…
El instrumento, para las empresas, es el balance del bien común, en el que se evalúan todos esos factores. Lo mismo con los países: el indicador del producto interior bruto (PIB) es sustituido por el producto del bien común, un indicador que mide la calidad de la democracia, la política medioambiental, el justo reparto de los beneficios generados, la igualdad, entre otros factores.
El PIB, no indica si un país está en guerra, si hay explotación infantil, corrupción, o si lo que se está produciendo contamina o destruye la naturaleza. De hecho el PIB no cuenta la riqueza de un país, solo los bienes nuevos que se producen y que se venden, ni siquiera se tiene en cuenta los inventarios de periodos anteriores.

El dinero, el capital, el beneficio pasan a ser un medio no un objetivo en sí mismos. El dinero por tanto sirve para producir, no para especular. Dice C. Felber “Si el fin de la empresa fuera el bien común, no corrompería la democracia.

¿Qué papel tendrán los gobiernos?


No sería la primera vez que la sociedad va por delante de las leyes, creemos que éste es el caso. Por ahora, sólo apelamos a la responsabilidad individual, y colectiva.

Cuando los ciudadanos como  consumidores, se rijan por los criterios del BC y demanden que las empresas cumplan con los parámetros de un buen Balance del Bien Común, será necesario que los gobiernos empiecen a legislar en consonancia. Igual pasará con la democracia participativa. Es imposible un modelo de Bien Común si no se promueve una verdadera participación en las decisiones importantes del país.

Los gobiernos deberían ser dinamizadores del cambio, pero en este caso, seremos los ciudadanos los que consigamos hacer por fin un gobierno real y participativo.

¿Cómo va a cambiar el EBC a la sociedad?


Las sociedades se basan en principios éticos. La EBC es un modelo de economía alternativa que buscan una economía real y cuyas actividades produzcan un impacto social o medioambiental positivo. El modelo económico actual, promueve la competitividad en los mercados y mide los resultados sólo en función de los beneficios financieros, no en función de lo que se aporta al bien común. Las personas no necesitamos dinero para vivir, necesitamos utilidades.

En un sistema de libre mercado todas las empresas deben trabajar en igualdad de condiciones. No es justo que aquellas que tienen un comportamiento más ético, más respetuoso con el medio ambiente, etc. sean penalizadas con un precio de sus productos más elevado. Debemos conseguir que aquellas empresas alineadas con los valores de nuestra sociedad, obtengan, a cambio, el beneficio de poder ofrecer al consumidor mejores precios.

Seguramente no es suficiente, pero no es para controlar las grandes corporaciones, se pretende  incentivar con menos aranceles, con menos IVA, etc.  a quienes se comporten éticamente. No es penalizar o castigar el mal comportamiento. Es apoyar, incentivar y promover el buen comportamiento.

Nosotros creemos en el refuerzo positivo para cambiar la sociedad y no en la punidad o el castigo per se.

¿Qué es el Balance del Bien Común?


A muchas empresas les importa saber por qué están haciendo lo que están haciendo y formar parte de un sistema que tenga sentido, no de un sistema que vaya en contra de nuestra ética. Se sienten pioneros de una economía al servicio del ser humano. El balance del bien común es para ellos un instrumento de desarrollo organizativo: la evaluación ética de lo que están haciendo les lleva a una metamorfosis. En la plataforma en la que operan, las empresas se prestan ayuda entre sí, incluida la financiera. Atraen a mano de obra ética y a clientes éticos.
El Balance del Bien Común es un instrumento de valoración objetiva de los criterios de adecuación al Bien Común es un “continuum” y no un certificado puntual.  Su aplicación implica la mejora integral en los procesos que prioriza la puesta en práctica de los Valores (Dignidad, Solidaridad, Cooperación, Sostenibilidad, Democracia, Igualdad) en la empresa.

Las empresas y productos llevarían un etiquetado con una puntuación (al igual que las estrellas miden los servicios esperados en un hotel o los electrodomésticos son señalados por su consumo). De esta forma se espera que el consumidor no sólo elija por precio, expectativas con respecto a la calidad o prestigio de la marca, sino que tome su decisión de compra en base a unos  criterios de Bien Común públicos y contrastados.

¿Qué ganan las empresas con ello?


A muchas empresas les importa saber por qué están haciendo lo que están haciendo y formar parte de un sistema que tenga sentido, no de un sistema que vaya en contra de nuestra ética. Se sienten pioneros de una economía al servicio del ser humano.
El balance del bien común es para ellos un instrumento de desarrollo organizativo: la evaluación ética de lo que están haciendo les lleva a una metamorfosis. En la plataforma en la que operan, las empresas se prestan ayuda entre sí, incluida la financiera. Atraen a mano de obra ética y a clientes éticos”

¿Cuáles serían las medidas que se tomarían en una transición hacia una Economía de Bien Común?


1.     Limitación de las desigualdades.  Empezando por las desigualdades salariales.Las empresas ha pasado de una relación de 24 a 1, en 1965, a una de 325 a 1, en 2011. Propuesta: Consenso sistémico en cada región para decidir si los sueldos no deben superar el ratio 1:10, 1:20 ; 1:30 veces el salario mínimo.
C Felber : “La limitación de la desigualdad podría ser una de las primeras medidas, ya se está haciendo en Suiza. Cuando por primera vez demandé esto, en 2006, y, por supuesto, no he sido el primero en hacerlo, me tachaban de comunista por proponer una limitación de la desigualdad. Yo me considero liberal. Para salvaguardar las libertades hay que poner límites, por motivos liberales. Pero la única libertad que no limitamos es la de la propiedad. Este año, el fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, propuso en Davos la limitación de la renta en el factor 20, es decir, que los salarios más altos no sean veinte veces superiores al salario mínimo. Pero los medios de comunicación lo acallaron. En noviembre se va a hacer un referéndum en Suiza sobre la implementación del factor doce en las empresas”
2.             Democracia Directa: Los ciudadanos son consultados más a menudo, intervienen en los anteproyectos de ley, por ejemplo, gracias a las posibilidades que brindan las tecnologías digitales. Todo es posible con otro tipo de democracia que combine democracia directa, democracia participativa y democracia económica. Los partidos están demasiado lejos del pueblo soberano. La cultura de la democracia directa está empezando, porque la gente se da cuenta de que los supuestos representantes no nos representan. Para mí la solución es democracia directa, referéndums, asambleas democráticas para ciertos temas como el sistema económico, monetario, los medios de comunicación… Nuevo sistema democrático de la economía. Empezamos desde los municipios del bien común, que organizan los procesos de participación ciudadana.
a.             El primero es el desarrollo del índice de calidad de vida municipal, para saber cuál es la meta.
b.             El segundo, las asambleas económicas democráticas, donde la ciudadanía define el orden económico, según sus preferencias, necesidades y valores. La economía del bien común no es un modelo perfecto y acabado. Las cuestiones clave deben ser debatidas por los ciudadanos.

3.             Sistema financiero: Imagínese unaalternativa a los sistemas actuales Capitalismo/Comunismo, que ya se han demostrado que en sí mismos no son perfectos. Una cita de Max Frisch lo expresa muy bien:  El problema del capitalismo es que el ser humano explota al ser humano. Y en el comunismo es exactamente al revés. Se pretende el cambio de bancos sistémicos a bancos democráticos (Ley Stegall Glass). Hoy por hoy los bancos son demasiado grandes y peligrosamente  interconectados, ése es el motivo por el que se les rescata. Ofrecer a los bancos la alternativa de orientarse al bien común, convirtiéndose en entidades sin ánimo de lucro, como eran al principio las cajas de ahorros, para que pudieran gozar de ventajas ante el Estado. Si optan por ser entidades con ánimo de lucro, se les retiran los apoyos del Estado, como, por ejemplo, el apoyo del banco europeo. C Felber “El Estado no contrataría con ellos, ni garantiza los ahorros depositados en ellos. Y si van a la bancarrota, el Estado no tiene por qué salvarlos. A largo plazo, la idea es que todos los bancos estén orientados al bien común, igual que los colegios, los institutos, las universidades”

4.             Frente a la competencia se propone la cooperación: Frente a la desconfianza, la necesidad de control y el miedo, generosidad, altruismo y solidaridad.

¿En qué punto se centra vuestra crítica en el sistema actual?

En primer lugar, no hay una crítica al sistema actual.  Nos centramos en la observación de la realidad y constatamos fenómenos de desigualdad, pobreza, e injusticia. Recogemos dichos fenómenos y nos formamos una imagen de la realidad (nuestra propia imagen) y concluimos que dicha imagen es fruto de unos valores o de unos principios que posponen las necesidades humanas a un segundo o tercer término. Nuestra pregunta central es ¿puede el hombre crear un modelo económico y social  a medida del hombre?¿Puede existir algún camino que coloque al hombre al mismo nivel de importancia que los beneficios económicos o las reglas del mercado?

Todos nuestras propuestas se orientan a contestar a esta pregunta central. Y desde luego, nuestra vocación es co-crear esa nueva realidad que responda a estas necesidades humanas.


Estamos en transición a un nuevo modelo socioeconómico enfocado en la economía de mercado, evolucionando del capitalismo y del comunismo tradicionales hacia unos modelos más colaborativos basados  en los valores éticos, en la dignidad, la equidad, la justicia , la verdadera democracia participativa.....

La economía del bien común



Christian Felber nació en 1972 en Salzburgo, es profesor universitario de economía especialista en economía alternativa y sostenible, escritor y divulgador. La economía del bien común es un nuevo modelo internacional económico que Christian ha desarrollado y promovido, en el que el bienestar social está por encima del beneficio financiero.
En los últimos años más de 1000 empresas se han sumado a este modelo revolucionario. Un sistema económico basado en los valores humanos de dignidad, solidaridad, sostenibilidad, justicia social y democracia, donde las empresas no se esfuerzan por competir entre ellas, sino que cooperan para conseguir el mayor bien común para la sociedad en su conjunto.
Es difícil imaginar la implantación de un modelo económico nuevo, que priorice el beneficio social por encima de la acumulación de riquezas. La mayoría de los mercados mundiales siempre se han orientado a esta última vertiente, y aquellos que han pretendido alterar la fórmula terminan derrumbándose más temprano que tarde.
Sin embargo, un nuevo concepto económico empieza a generar su peculiar bola de nieve en Europa. Un modelo donde no todo se mide en ganancias monetarias, y que incluye en la ecuación la naturaleza humana y sus virtudes. Este es el modelo económico del bien común.
La economía del bien común es un proyecto creado por el profesor de economía austríaco, Christian Felber, para hacerle frente al sistema capitalista y a la economía planificada, pues la filosofía de este tipo de mercado es que los lineamientos del modelo provengan de cada uno de sus integrantes.
La base de Felber para desarrollar esta forma de economía está en su planteamiento de que casi todas las constituciones del mundo señalan que la economía debe estar al servicio de los intereses generales o públicos. De esta forma, la economía del bien común supone que debería adaptarse el sistema capitalista, en el que privan los intereses personales, a la concepción anterior.
Actualmente, la economía se mueve por la competencia y las ganancias monetarias que obtienen las empresas con las actividades que realizan. En este modelo, por lo general, no se evalúa el valor humano, la explotación de los recursos naturales, entre otros aspectos que no son considerados como monetariamente beneficiosos por las grandes compañías, quienes se encargan de establecer los lineamientos del mercado.
Y ahí es justamente donde irrumpe el modelo de Felber. La economía del bien común parte de cinco valores humanos claves: dignidad, solidaridad, cooperación, responsabilidad ecológica y empatía. Para el economista, la suma de todas estas virtudes en cada empresa deberían ser consideradas y tomadas en cuenta por los consumidores.
Felber sugiere un nuevo orden, donde las condiciones laborales y humanas de todas las personas que hacen funcionar un ente económico, tengan tanta importancia como los ingresos monetarios de la misma.
Según esta arriesgada propuesta, las empresas que se valgan de este precepto deben obtener beneficios por parte de la ley, que le permitan subsistir con la competencia cuando ésta aplique el modelo económico acostumbrado.
Aunque el proyecto hasta ahora se ha limitado a un plano netamente teórico, son muchas las empresas que desde 2010 están implementando estas ideas en mayor o menor medida.
Cabe acotar que la economía del bien común busca trascender del apartado financiero y trasladarse a lo social y lo político. A través de este movimiento, se quiere transmitir ánimo y esperanza a la sociedad que se sienta oprimida. Políticamente, el objetivo es conseguir reformas a largo plazo, que garanticen por vías legales una mejor calidad de vida para todos los seres vivos.

https://ecoinventos.com/la-economia-del-bien-comun/

dimarts, 8 de març del 2016

El nuevo mundo de la revolución de la información. Postcapitalismo:la economica colaborativa como modelo

El nuevo mundo de la revolución de la información

El nuevo mundo de la revolución de la información
Del postcapitalismo de Drucker (1990) a Beck,Bauman, a Rifkin a Paul Mason (2015) a la economia colaborativa (economia de las transacciones) y a la EBC 

http://es.scribd.com/doc/303119493/Postcapitalismo-La-Economia-Colaborativa

El nuevo mundo de la revolución de la información (8-marzo 2016,Suplemento Cultura.La vanguardia)

http://www.lavanguardia.com/cultura/20160308/40280780068/la-economia-colaborativa.html

https://docs.google.com/document/d/19NZnhUpRmeDH1gpvsr1S78vU4LKV5akLRXL-e404Zhg/edit



Postcapitalismo’: la economía colaborativa como modelo

  • Para Paul Mason, la era digital hace inviable el sistema actual




‘Postcapitalismo’: la economía colaborativa como modelo
La automatización es inevitable, pero necesita cambios profundos como una renta básica, afirma Mason (Krisztian Bocsi - Bloomberg)


El crecimiento en Occidente será débil en los próximos 50 años. Ladesigualdad aumentará en un 40%. Y el dinamismo de los países en desarrollo se acabará hacia 2060. No son previsiones de ningún enemigo del sistema, sino de la propia OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Aunque no lo expresen así, dice Paul Mason, editor económico del canal británico Channel 4, la edad de oro del capitalismo en el mundo desarrollado ha tocado a su fin.
Y las salidas más evidentes son o bien un escenario en el que las élites se aferran al privilegio e imponen el coste de la crisis a los trabajadores durante décadas, imposibilitando el crecimiento, o bien que izquierda y derecha radicales llegan al poder porque la gente se niega a pagar la austeridad. Los estados luchan entre ellos por cargarse los costes de la crisis y la globalización se desmorona como en 1930. A la tarta hay que sumarle el cambio climático y el envejecimiento de la población. Para Mason, aún hay otra salida: acaba de publicar Postcapitalismo (Paidós), donde afirma que la crisis actual no sólo anuncia el fin del neoliberalismo sino que las nuevas tecnologías de la información no son compatibles ya con el capitalismo actual porque “en condiciones de competitividad y mercado libre, el precio de algo que no cuesta nada de reproducir debería estar próximo a cero”. Ya no es una utopía pensar en sustituir el capitalismo, dice, y ve formas básicas de una economía poscapitalista en el sistema actual, como el gran auge de la producción colaborativa.
Wikipedia –que priva a las compañías publicitarias de 3.000 millones de dólares anuales en ingresos–, las monedas paralelas, los bancos de tiempo, las cooperativas y espacios autogestionados han proliferado tras la crisis del 2008. Pero no van a ser ya, afirma, un mero mecanismo de supervivencia, sino un nuevo modo de vida. Un modelo cooperativo, colaborativo, compartido, con nuevas formas de propiedad, de préstamo y contratos legales que los Estados deben impulsar. La principal contradicción en estos momentos, subraya, es la que enfrenta a la posibilidad de unos bienes y una información gratuitos y abundantes con un sistema de monopolios, bancos y gobiernos empeñados en mantener el carácter privado, escaso y comercial de las cosas. Es la pugna entre la red y la jerarquía y el Estado, dice, “debe activar, posibilitar las redes”.
Porque la situación es mala. “Cuando las tasas de interés se acercan a cero o están por debajo de cero el capitalismo está trabajando al revés. El neoliberalismo tiene un inicio y un fin. Y el fin está con nosotros. Llevamos ocho años en estrategia de supervivencia”, apunta. Y las señales no mejoran. “Si el potencial del sector tecnológico permitiera en unos años un capitalismo de alto bienestar, crecimiento y salarios”, asume, las caídas de los mercados durarían poco. “Pero tenemos recaídas continuas revividas por la política monetaria. El sistema muestra que el futuro no tiene suficiente valor para justificar el precio de muchas acciones. Incluso la capitalización de Google puede no ser sostenible por el valor real producido por una economía de la información”.
Hoy, recuerda, “grandes cantidades de trabajos son susceptibles de ser automatizadas, no ya por la robotización si no por la inteligencia artificial. Los sistemas digitales reproducirán los físicos y no podemos crear suficientes trabajos para reemplazarlos. Oxford sugiere el 47% de los puestos de trabajo estadounidenses automatizados en 30 años. No sucederá porque nos dan miedo las consecuencias y creamos millones de trabajos inútiles, basura, y muchos de los que los hacen saben que lo son. La revolución de la automatización debe suceder pero hace falta un gran cambio. Una renta básica para todos es imprescindible”.
Porque el infocapitalismo, el capitalismo de la información existente, no sirve. “Necesitaríamos nuevas tecnologías que creen trabajo de alto valor, altos salarios y consumo y demanda para cosas caras, pero la tecnología de la información no puede lograr esto, lo que consigue, abandonada a su suerte, es un pequeño salariado, un gran precariado y el microcomercio de servicios humanos, como Uber. No es la tercera revolución industrial, es capitalismo regresivo y no responderá a la crisis fiscal del Estado: crea una fuerza de trabajo que apenas genera impuestos. De todos modos es curioso que igual que hay una demanda de microtrabajos precarios también hay una oferta, a muchos les van bien, señal de que el trabajo ya no está en el centro de su vida”.
De hecho, en la nueva sociedad habrá poco trabajo y la información buscará ser libre. Y la información lo empapa todo, no sólo lo que está en internet. “Ahora ya podemos automatizar no sólo la producción, sino el diseño. Producir máquinas más hábiles que nosotros. Decirles que necesito tal herramienta para tal y que el ordenador la diseñe. Esa invasión de la información en las cosas físicas significa que el efecto del coste marginal cero puede desbordar grandes partes de la producción física. Al final nos quedaremos con una economía de energía y materias primas. Y la energía puede ser fácilmente llevada a coste cero con las renovables. Si eso sucede nos replantearemos cómo usamos las materias primas. No de modo extensivo, derrochador, sino produciendo productos tan duraderos como sea posible. Y 100% reciclables. Y eso significará abundancia”.
Habrá, dice, un largo periodo donde Estado, mercado y no-mercado van a interactuar. “Hoy el sector poscapitalista es muchas veces parasítico del mercado. Para escribir páginas de Wikipedia necesitas tiempo libre y un salario. Pero llegará un punto de inflexión, la emergencia de actividades del tipo poscapitalista, con bienestar psicológico, placer, el sentimiento de estar en equipo, superarán a los incentivos monetarios. Muchos actores de teatro ya lo hacen. Ruedan un anuncio para pagar la renta y luego hacen muchos trabajos gratis o por poco, colaborativos, con gente que les gusta. Mucha gente ya está preparada para esta vida en una sociedad en la que te dicen ‘ten un MBA, un empleo, trabaja como loco, corre, corre’. No todos lo han comprado”.
MODELOS PARA UN FUTURO INCIERTO
JEREMY RIFKIN | LA SOCIEDAD DE COSTE MARGINAL CERO
No es un utópico, aunque sí un futurólogo que se pasa el día asesorando a gobiernos para preparar a sus países para las transiciones que se avecinan. Y Jeremy Rifkin anunciaba en 2014 en su libro La sociedad de coste marginal cero que el capitalismo comenzará su ocaso en las próximas décadas y será en buena parte sustituido por otro paradigma: el procomún colaborativo. Una economía donde el capital social será mucho más importante que el financiero, compartir más importante que competir, los mercados perderán terreno ante las redes a las que se conectan miles de millones de personas y cosas y los consumidores se convertirán en fabricantes de su energía y bienes, en prosumidores.
El auge de las energías renovables de bajo coste que cada ciudadano podrá tener en su tejado facilitará el internet de las cosas, al que estarán conectados con sensores todos los objetos y la energía que se produzca, optimizando su distribución y uso. Logrando aumentos de productividad enormes que harán que muchas áreas de la economía tengan costes marginales –lo que cuesta producir una unidad más de producto– cercanos a cero, como ya sucede en la industria del entretenimiento y la comunicación. El capitalismo será un complemento en las áreas en las que los costes marginales sigan siendo notables. La sociedad será menos materialista y la idea de que el valor de un ser humano se mida por su nivel de producción de bienes se verá primitiva.
ZYGMUNT BAUMAN | IN THE SAME BOAT (EN EL MISMO BARCO)
El padre del término modernidad líquida –una sociedad en la que los valores sólidos de la primera modernidad, la religión, la familia, una pareja o un trabajo para toda la vida, se han desintegrado– acaba de publicar el libro Estado de crisis (Paidós) y de participar en el documental In the same boat (En el mismo barco), de Rudy Gnutti, de próximo estreno. Y tiene claro que el mundo del empleo ha cambiado y que por eso hay que desligar empleo de supervivencia. “Hace 30 o 40 años en los países llamados desarrollados se prometía el empleo total. La palabra ‘desempleado’ subrayaba que eso estaba fuera de la norma. Hoy en los países anglosajones se utiliza la palabra redundant, redundante. Es un veredicto en el mercado laboral. Es gente inútil, un problema de ley y orden más que social”.
No sólo se deslocalizan trabajos al Tercer Mundo. A eso se añade la computerización de todo. “Si no se ha extendido más es porque hay países pobres donde el trabajo es aún más barato. Cuando sea más caro, será completada. También la del trabajo intelectual. Así que estamos a punto de un mundo nuevo y la única posibilidad que nos queda en él es cortar la conexión entre empleo y medios de subsistencia. Que el ingreso de la sociedad se divida para que todos sean mantenidos con vida. La robotización del trabajo duro es una bendición. Pero hay que hacer algo con los actuales mecanismos de la sociedad para hacerla vivible”.
ERIK BRYNJOLFSSON Y ANDREW MCAFEE THE SECOND MACHINE AGE
En La carrera contra la máquina (Antoni Bosch editor) los investigadores del MIT Erik Brynjolfsson y Andrew Mcafee (en la foto) afirmaban que las perspectivas de empleo son malas para mucha gente porque los hombres y las instituciones no corren lo bastante ante una revolución digital acelerada. Aumenta la productividad, pero los trabajadores cuyas habilidades han sido incorporadas a los ordenadores tienen poco que ofrecer y ven cómo sus salarios se reducen. Hace falta cambiar las estructuras y las instituciones para que la gente no se quede atrás en la carrera.
En el más reciente The second machine age (La segunda era de la máquina) han retomado el tema. En la primera era de la máquina la productividad, el empleo y el ingreso medio crecían en conjunto, dicen. Ahora la productividad está desligada de los empleos y los ingresos. Kodak tenía 145.000 trabajadores. Instagram 4.600. Está en la naturaleza de la economía digital, afirman, que los bienes y servicios se provean a la vez a un infinito número de compradores a un precio cercano a cero. Son optimistas porque creen que estamos al borde de una explosión de creación de riqueza por la revolución digital, pero saben que las ganancias van a ser para los consumidores y para los que crean y financian las máquinas. A los trabajadores se les deberán impartir las habilidades para trabajar no contra sino junto a las nuevas máquinas inteligentes.
TYLER COWEN | SE ACABÓ LA CLASE MEDIA
¿Se acaba la clase media, la base de la democracia y las sociedades de consumo del siglo XX? ¿La globalización, las tecnologías digitales y la ideología llevan a un mundo como el de las series británicas de amos y criados pero con ordenadores inteligentes por todas partes? Para el catedrático de Economía Tyler Cowen, autor de Se acabó la clase media, sí. Habrá una brecha cada vez mayor. La productividad creciente de las máquinas inteligentes crea fuertes desequilibrios entre sectores –hoy un iPhone es más potente que cualquier ordenador de 1985, pero los aviones siguen igual– y hacen que si tus conocimientos complementan al ordenador, tus perspectivas salariales sean buenas; si no, mejor corregir el desfase. Los beneficios de las máquinas inteligentes van a lo que escasea: a los propietarios de recursos, a gigantes como Apple y a trabajadores talentosos. Y a los ejecutivos que los contratan. Los equipos hombre-máquina revolucionarán la economía, la medicina y la ciencia. Las empresas podrán evaluar el rendimiento económico de cada trabajador con precisión agobiante: habrá hipermeritocracia. Y un gran crecimiento del empleo en los servicios personales: criados, chóferes, jardineros. Y gente que ofrezca experiencias a los ricos, que serán entre el 10% y el 15% de la ciudadanía. Gran parte del resto tendrá salarios estancados o menguantes, aunque con más oportunidades de diversión y educación baratas.

divendres, 22 de gener del 2016

Acuerdo Universidad de Barcelona con la Asociación para el fomento de la Economia del bien común

Acuerdo con la Asociación Catalana para el Fomento de la Economia del Bién Común

Representantes de la Universidad de Barcelona y la Asociación Catalana para el Fomento de la Economía del Bien Común durant el acto de firma del acuerdo.
Representantes de la Universidad de Barcelona y la Asociación Catalana para el Fomento de la Economía del Bien Común durant el acto de firma del acuerdo.
21/01/2016
El rector de la Universidad de Barcelona, Dídac Ramírez, y el presidente de la Asociación Catalana para el Fomento de la Economía del Bien Común, José Antonio Lavado, han firmado un convenio marco de colaboración. Entre las finalidades del acuerdo se incluye potenciar líneas de investigación sobre la economía del bien común (EBC) e impulsar la creación de una cátedra sobre esta temática en la UB.
Igualmente, la colaboración entre las dos entidades servirá para promover los valores de la EBC en la Universidad y difundirlos en otros ámbitos, como en los campos social, empresarial, asociativo, educativo y en los medios de comunicación. Dentro de la Universidad, se impulsará la EBC para llegar a incorporarla como herramienta de gestión de la institución.
La economía del bien común, desarrollada por el economista austriaco Christian Felber, es un modelo socioeconómico que pretende reorientar el modelo económico actual —basado en la maximización del beneficio individual— y enfocarlo al servicio del bien común. La EBC se rige por una serie de valores humanos fundamentales que deberían aplicarse a la actividad económica, como la responsabilidad, la transparencia, la honestidad, la equidad, la solidaridad, la cooperación, la confianza y el respeto a los derechos humanos, entre otros.


http://www.ub.edu/web/ub/es/menu_eines/noticies/2016/01/024.html

Hoy es un dia importante, en el impulso y fomento de la EBC, en la Universidad de Barcelona, se ha firmado un convenio marco de colaboración con el Rector Dídac Rodríguez con la --Asociación Catalana para el Fomento de la Economia del Bien Común--. "Entre las finalidades del acuerdo hay el potenciar líneas de investigación sobre la economia del bién común e impulsar la creación de una cátedra sobre esta temática en la UB. Igualmente, la colaboración entre las dos entidades servirá para promover los valores de la EBC en la Universidad y difundirlo en otros ámbitos, como en el área social, empresarial, asociativo, educativo y en los medios de comunicación. Dentro de la Universidad, se impulsara la EBC para incorporarla como herramienta de gestión de la institución."

Acord amb l'Associació Catalana per al Foment de l'Economia del Bé Comú

http://ebccatalunya.cat/Home/_H4QS29qxa72tbwOB4o9g6Om1uZ2boniJnIMHGuwUbU4Jn7qXcja8sw




Representants de la Universitat de Barcelona i de l'Associació Catalana per al Foment de l'Economia del Bé Comú durant l'acte de signatura.
21/01/2016

El rector de la Universitat de Barcelona, Dídac Ramírez, i el president de l’Associació Catalana per al Foment de l’Economia del Bé Comú, José Antonio Lavado, han signat un conveni marc de col·laboració. Entre les finalitats de l’acord hi ha potenciar línies de recerca sobre l’economia del bé comú (EBC) i impulsar la creació d’una càtedra sobre aquesta temàtica a la UB.
Igualment, la col·laboració entre les dues entitats servirà per promoure els valors de l’EBC a la Universitat i difondre’ls en altres àmbits, com ara en els camps social, empresarial, associatiu, educatiu i en els mitjans de comunicació. Dins de la Universitat, s’impulsarà l’EBC per arribar a incorporar-la com a eina de gestió de la institució.
L’economia del bé comú, desenvolupada per l’economista austríac Christian Felber, és un model socioeconòmic que pretén reorientar el model econòmic actual, basat en la maximització del benefici individual, i enfocar-lo al servei del bé comú. L'EBC es regeix per una sèrie de valors humans fonamentals que s’haurien d’aplicar a l’activitat econòmica, com ara la responsabilitat, la transparència, l’honestedat, l’equitat, la solidaritat, la cooperació, la confiança i el respecte als drets humans, entre d’altres

dissabte, 16 de gener del 2016

(ESCI). Curs 2014-2015 Economy of the common good" Oscar Pardo Elias

Economia del bé comú és un treball que parteix de les idees i propostes de I'economista austríac Christian Felber i les trasllada a models de negoci reals de Catalunya. S'estudia el context actual de I'economia social i solidaria, s'analitzen dades i s'identifiquen els principals agents. A més, es du a terme una taxonomia deis diferents blocs existents i s'analitzen les seves accepcions i derivats
Economía del bien común es un trabajo que parte de las ideas y propuestas del economista austríaco Christian Felber y las traslada a modelos de negocio reales de Cataluña. Se estudia el contexto actual de la economía social y solidaria, se analizan datos y se identifican los principales
agentes, Además, se lleva a cabo una taxonomía de los diferentes bloques existentes y se analizan sus acepciones y derivados.
"Economy of the common good" is a work that starts from the ideas and proposals of the Austrian economist Christian Felber and moves them to Catalonian real business models. It examines the current context of social and solidary economy, it analyses the data and identifies the main actors. In
addition, it carries out taxonomy of the various existing blocks and analyses their derivatives,

Descripción:
Memòria del treball de Fi de Grau en Negocis i Màrqueting Internacionals (ESCI). Curs 2014-2015
Economy of the common good" Oscar Pardo Elias

http://repositori.upf.edu/bitstream/handle/10230/25000/Pardo_2015.pdf?sequence=1

dimarts, 24 de novembre del 2015

El futuro del empleo: ¿Preparados para la nueva era digital?

El futuro del empleo: ¿Preparados para la nueva era digital?

por FLORENTINO FELGUEROSO el 24/11/2015
A los Economistas Laborales nos suelen preguntar de forma recurrente en qué ocupaciones se generará más empleo en los próximos meses o años, o de forma más genérica, ¿cuáles son las profesiones del futuro? Solemos contestar que no nos dedicamos a hacer este tipo de prospecciones, que seguramente serán aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías. En realidad, podemos decir un poquito más, y este poquito más, en España, es bastante preocupante.
Sabemos por ejemplo, que en las últimas décadas se ha producido un proceso de polarización de las ocupaciones que ha dictado el crecimiento de unas y la caído del peso de otras. El empleo ha crecido en las ocupaciones más cualificadas (los técnicos y profesionales), el personal de los servicios, en especial, el de atención al público, y las que requieren de menos cualificación, como los peones y el personal de limpieza. Por el contrario, se ha producido una disminución clara del empleo en las ocupaciones de cualificación intermedia, en particular, los oficinistas, los artesanos y trabajadores cualificados de las manufacturas y en los operadores de maquinarias.
España no ha sido ajena a este proceso de polarización. Lo mostraba en una entrada de hace ya unos cuatro años, de la que extraigo el siguiente gráfico:
polarizacion
Desde mediados de los años 90 y hasta el inicio de esta crisis, habíamos crecido de forma más intensa en los tres primeros grupos de ocupaciones antes mencionadas y crecimos menos en los otros tres grupos (mientras que en países como Francia, Reino Unido y Alemania, se había producido una destrucción neta de empleo en estas últimas ocupaciones). El inicio de la crisis tuvo además un mayor impacto en las ocupaciones que menos habían crecido en la época de bonanza.
Desde el año 2011, ha continuado este proceso de polarización. En términos agregados se ha producido una disminución neta del empleo, pero observamos de nuevo un aumento de las ocupaciones de técnicos y profesionales y personal del de servicios, y una disminución intensa del empleo en ocupaciones de oficinas, operadores de maquinaria y trabajadores cualificados de la industria y de la construcción.
Ocupaciones_esp_2011_2015
Como explicaba en esta antigua entrada, este fenómeno ya ha sido bien documentadas y explicadas en la literatura económica. Las ocupaciones que consistían en tareas bien definidas, rutinarias y repetitivas se han ido codificando en software y ahora se realizan por ordenadores. Las tareas manuales en el sector servicios ha sido menos susceptibles de sustitución, al requerir un mayor grado de flexibilidad y adaptabilidad física. Y las ocupaciones que requieren de conocimientos y habilidad para resolver problemas se han convertido a sus vez en más productivas (Autor, et al., 2003; Goos y Manning, 2007; Acemoglu y Autor, 2011, Autor y Dorn, 2013 son las mejores referencias sobre este tema, y también es recomendable este último trabajo de De la Rica y Gortazar, 2015).
Hasta aquí, nada nuevo.
Sin embargo, la “computerización” de las ocupaciones no se detiene en las tareas rutinarias en las manufacturas y oficinas. Son muchos más los puestos de trabajo susceptibles de ser "computerizados". Sin ir más lejos, ayer mismo se hizo el primer viaje de larga distancia en España con un coche sin conductor.
Fey y Osborne (2013) en un estudio titulado “The future of employment: How susceptible are Jobs to computerisation” (que ha tenido bastante impacto en los medios, véase por ejemplo, (1), (2)) intentaron responder a la pregunta de cuán susceptible están los puestos de trabajo de ser "computerizados" en Estados Unidos durante ésta década.
Argumentan que varias  tareas no rutinarias como escritos legales, diagnósticos médicos, transporte de mercancías por carretera , y una larga lista más, serán pronto automatizadas y muchas más ocupaciones serán redundantes, mientras que los empleos de vendedores y que requieran persuadir, en general, no lo serán tanto. Este estudio es bastante laborioso y sofisticado, pero podríamos resumirlo en que parten de una clasificación de unas 702 ocupaciones cuyas características han sido desgranadas y detalladas en O*NET . Para cada una se preguntan qué problemas se han de resolver para que puedan ser automatizadas y cuáles han sido resueltos ya por los avances recientes en ingeniería, y en particular por diversos campos de la Inteligencia Artificial. Con esta información, para cada ocupación calculan una tasa de riesgo de “computerización” que aplican a la estructura ocupacional de EEUU en el año 2011. El resultado que obtuvieron es que alrededor del 47% del empleo total de EEUU estaba en riesgo.
Posteriormente, Jeremy Bowles de Bruegel, aplicó estas tasas de riesgo a los datos de empleo por ocupaciones de la European Labour Force Survey obteniendo los resultados que se muestran en el siguiente gráfico (las tasas de riesgo nacionales se pueden consultar en  el gráfico interactivo original). Este gráfico, como mínimo deberá levantar un inquietud: que los nuevos avances técnicos constituyan una nueva brecha entre el norte y el sur de Europa. Como ven, España estaría entre las más afectadas por estos cambios técnicos, dada su actual estructura ocupacional.
Grafi1_Bruegel
Otra inquietud nos viene de un paper más reciente de Goos, Konings y Vandeweyer (2015) . Estos investigadores muestran que el empleo high-tech (HT, definidos de forma amplia como los trabajadores de los sectores HT pero también los trabajadores con titulaciones en STEM - ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas) en los sectores menos intensivos en tecnologías han crecido el doble que el empleo total en toda Europa en la última década. Pero que además, por cada empleo HT creado en un región se han creado cinco empleos low-tech en esta región, debido a la existencia de un multiplicador de los puestos de trabajo HT en el ámbito local. Este resultado justificaría que aumentos en el gasto en I+D serían pues una de las vías para la convergencia entre regiones de la UE. Este es el argumento que hay detrás de los objetivos  de la agenda de la CE para el 2020.
Sin embargo, estos autores argumentan que con la evidencia disponible en la primera década de este siglo, la convergencia se realizaría de una forma lentísima: tomaría al menos 60 años para que las regiones más retrasadas pueden reducir a la mitad su brecha en empleo HT con la regiones hoy más avanzadas. Una velocidad de convergencia tan baja se debería en parte a varios obstáculos a la innovación que impiden la acumulación rápida de capital físico, humano y social.
Les dejo también el Gráfico de referencia de este artículo (que podrán encontrar también aquí, con un resumen del artículo – Gracias Fernando Sols!!).
Fig1_Goos_et_al
Lo más chocante no es sólo el cuasi-desierto que representan la mayoría de regiones españolas, sino también la polarización territorial del empleo HT. Madrid es una de las regiones de Europa con más empleo de este tipo. Se encuentra en el puesto 11º del ranking, mientras que tenemos a 3 regiones entre las 10 con menor tasa de empleo HT de Europa. En el último trimestre, según la EPA,  los empleados residentes en Madrid representaban un 17% de todo el empleo de los residentes en el territorio nacional, sin embargo, casi el 34% de los ingenieros (no forestales, ni agrónomos) residían en esta CCAA. En segundo lugar, venía Cataluña con casi el 16% del empleo y la mitad de ingenieros que Madrid. El hecho es que la práctica totalidad de las regiones españolas estarían entre las regiones más retrasadas en empleo HT, no aprovechando la generación de empleo no sólo HT sino también de servicios relacionados con este empleo debido al multiplicador local.
Las nuevas tecnologías no sólo han cambiando la composición del empleo por ocupaciones y cualificaciones. También han cambiado de forma sustancial la intermediación laboral, cómo se emparejan los trabajadores y las empresas. Y a su vez están generando nuevas figuras de empleo. Han favorecido lo que hoy se denomina la Gig economy (o economía de los bolos), los supertemps, los trabajadores independientes y free lancers, la uberización del empleo. En breve publicaremos una entrada sobre este tema.  Solo adelantar que genera problemas estadísticos notables, problemas fiscales, y lo, más preocupante, problemas considerables de protección social. Por ejemplo, mientras que hoy discutimos sobre si reformar o no las pensiones, y alertamos de las consecuencias del envejecimiento galopante, las carreras laborales y la relación de los trabajadores con la Seguridad Social están cambiando también rápidamente, afectando a sus ingresos y a las pensiones esperadas. Igual que el coche que acaba de hacer el trayecto entre Vigo y Madrid  sin conductor, puede parecer ciencia ficción, pero hoy ya no lo es tanto.