dissabte, 13 d’octubre del 2018

Economía postcapitalista j.Marin

Economía postcapitalista

Por Juan Marín
Publicado en bez.es, el 06/02/2017

  La crisis económica global se ha convertido en terreno abonado de una creciente desconfianza social ante el actual sistema económico, malestar que ha servido de sustrato para la búsqueda de prácticas económicas alternativas que intentan enfrentar los cimientos sobre los que se asienta el marco dominante económico, por eso hoy podemos observar que estamos ante la mayor diversidad de propuestas económicas alternativas de la historia reciente. 
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Estas propuestas, que se definen como “otras” economías o transiciones a otras economías, son ensayos de una variedad de fórmulas que apelan a la innovación social como solución a los desafíos que presenta la crisis económica, ecológica y social que vivimos. Muchos de estos modelos pretenden incidir en la actividad económica vinculándola a la sostenibilidad económica y socio ambiental, lo que se intenta desplegar a través del vínculo con un fenómeno esencial en la actividad económica como está siendo el emprendimiento y en concreto el emprendimiento social. Han surgido así propuestas que con distintas denominaciones (Economía verde, Economía circular, Economía del Bien Común, Economía Colaborativa, Economía Social y Solidaria, etc), convergen en realzar la cooperación frente a la competitividad destructiva en defensa de intereses particulares a corto plazo.
El escenario en el que se mueven estas economías es el de la urgencia de construir propuestas para avanzar en una transición postcapitalista, que pasa por la disputa de la centralidad del modelo socioeconómico a las grandes empresas. Debido a que son escasos los espacios que no han sido colonizados por la lógica de la propiedad privada y el crecimiento económico, algunas de estas experiencias exploran mecanismos de control para limitar el poder de “los mercados” y apuestan por poner en marcha proyectos alternativos cuyo origen sean renovados paradigmas que no tengan como principio fundamental el móvil de la acumulación y el crecimiento incesante. Algunas de estas economías alternativas son impulsadas por las organizaciones de la sociedad civil para encaminarse hacia nuevos horizontes emancipatorios que pongan la colectividad, la democracia y la sostenibilidad de la vida en el centro. Por otra parte, aunque estas otras economías podrían hablar perfectamente a un nivel macroeconómico, el debate tradicional que se desarrolla entre un eje neokeynesiano y otro neoliberal parece que difícilmente puede enmarcar en su escenario estas realidades. 
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Conviene sin embargo tener presente, respecto a estos modelos o economías en transición, que no es lo mismo una propuesta o práctica alternativa para resolver un problema específico dentro del marco hegemónico, que una propuesta que se enmarque bajo un paradigma alternativo y que pretende subvertir lo existente. 
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Estas economías plantean transformaciones al escenario actual pero no dejan de ser vulnerables a la mercantilización y a ser utilizadas de manera perversa. Por eso cuando hablamos de procesos de transición es relevante hablar también de los niveles de impacto: algunas de estas economías se limitan a la innovación tecnológica, otras pretenden transformaciones en las infraestructuras, incorporando cambios en los agentes, la producción o el consumo; por último, hay propuestas, a un nivel macro, que aluden al entorno global y medioambiental, condiciones políticas, internacionales, culturales, etc. Algunas empresas como Uber o Airbnb representan bien ese difícil encaje entre herramientas que permiten la adaptación del mercado a los usos sociales de las nuevas tecnologías pero manteniendo lógicas convencionales y propuestas críticas que buscan democratizar las relaciones económicas generando también cambios culturales.
Aumento de la eficiencia
En el caso de la innovación, en particular las innovaciones tecnológicas, siempre habrá una dependencia de los intereses de sus protagonistas, por lo que requieren ser juzgadas en su contexto social, cultural y ambiental. Si los actores relevantes no tienen por objetivo la promoción de tecnologías realmente transformadoras los resultados de la innovación pueden reforzar el status quo, mediante la prolongación del uso de productos y sistemas que no son aptos para resolver las necesidades de la sociedad. Bajo una propuesta de Economía Circular, podría parecer que el crecimiento puede continuar de manera ilimitada, pues los residuos se reciclarían y se convertirían en nuevos recursos. Un aumento de eficiencia haría que necesitásemos menos cantidad de recursos, pero también puede producir una paradoja: la mayor eficiencia abarata el costo, y por tanto puede llevar a un mayor uso. Por otra parte, la “Economía verde” centra su interés en la conservación de recursos y la transición a energías renovables, características todas ellas sin duda importantes pero que no equivalen al cambio a gran escala que se necesita si en vez de transformar los procesos económicos y productivos con el enfoque de adaptarlos a los limites ambientales se busca redefinir la naturaleza para adaptarla al sistema económico existente.
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El mayor desafío de una transición o de una transformación socioecológica que necesita el mundo no sólo es tecnológico, también lo es político y cultural; el reto de una transición pasa por superar los patrones culturales asumidos por la mayoría de la población que apuntan hacia una constante y mayor acumulación de bienes materiales; una situación que no asegura necesariamente un creciente bienestar de los individuos y las colectividades. 
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En lo social, una transición a otra economía implicaría que los ciudadanos dejen su papel pasivo en el uso de bienes y servicios colectivos y puedan convertirse en propulsores autónomos, coordinada y consensuadamente desde una escala local o regional; y en lo político requeriría del desarrollo de una cultura democrática y participativa. En el ámbito económico, requiere la incorporación de criterios de suficiencia antes que sostener la lógica de la eficiencia entendida como la acumulación material cada vez más acelerada. Esto también plantea aceptar que una economía debe sustentarse en la solidaridad y en la sustentabilidad, se busca la construcción de otro tipo de relaciones de producción, intercambio, cooperación y también de acumulación del capital y de distribución del ingreso y la riqueza. 
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Desde la práctica, la Economía Social y Solidaria se plantea como una de las vía para la transición hacia otro paradigma económico; sus entidades y empresas funcionan dentro de la economía convencional, son proyectos empresarialmente viables que procuran invertir las prioridades de la economía convencional, desconectando de sus valores y sus lógicas. Se caracterizan por la satisfacción de necesidades frente a rendimientos financieros, una fuerte territorialización, y un anclaje con el entorno frente al riesgo de deslocalización; además de promocionar los procesos de cooperación frente a la competencia, apuestan por el empleo, la inclusión de los grupos vulnerables y la rentabilidad social. En los últimos años estas iniciativas han crecido, introduciéndose en sectores estratégicos, es el caso del acceso cooperativo a la banca, los servicios financieros, la producción y comercialización de energías renovables, los seguros, la alimentación o la vivienda. En el caso del Estado español, este movimiento viene organizándose fundamentalmente a través de REAS-Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria y las entidades que participan en ella se reconocen por su adscripción a  la Carta de principios de la Economía Social y Solidaria
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Desde un punto de vista de valores y relacional, de impacto sobre las personas y el entorno, la Economía Social y Solidaria aglutina y lleva a último término muchas de las cuestiones que aparecen en otros modelos. Por tanto, los valores de laEconomía Social y Solidaria no menoscaban los aportes de otras economías. No tiene sentido hablar de la confrontación de estas diferentes economías, sino ser conscientes de las complementariedades, potencialidades y límites de cada uno de estos modelos. Una Economía Social y Solidaría ha de ser necesariamente verde para ser sostenible, no se trata por tanto que una Economía Verde sea imposible, sino de ser conscientes que el modelo predominante en la actualidad está centrado en buscar soluciones rápidas que ignoren la compleja interdependencia de los desafíos socioecológicos a los que se ha de hacer frente

https://ecosfron.org/economia-postcapitalista/

 

La economia del bien Comun .Nolte

LA ECONOMíA DEL BIEN COMúN

Bajo el nombre de 'Economía del Bien Común' (EBC) han surgido en la última década algunas propuestas con el ánimo de constituirse en contrapunto a la actual economía de mercado. Dos respetados economistas han publicado bajo idéntico título sendos libros con sus reflexiones al respecto.

Christian Felber, cofundador de Attac, en Austria, repite en sus planeamientos (2010) los postulados previos altermundistas del citado movimiento civil hasta elevarlo al rango de modelo económico. Bajo dicho modelo, la EBC prioriza valores como la cooperación y solidaridad frente al afán de lucro y competencia. El beneficio empresarial se sustituye por el beneficio común y el Producto Interior Bruto (PIB) por el Producto del Bien Común.
Las empresas adscritas a la EBC tendrán impuestos reducidos, aranceles ventajosos, créditos baratos y privilegios en las compras públicas y en el acceso a programas de investigación. Los salarios máximos estarán limitados a 20 veces los mínimos, ninguna propiedad excederá de un determinado techo y las herencias serán socializadas engrosando una 'dote democrática' para futuras generaciones. El horario de trabajo retribuido se verá reducido escalonadamente hacia las 30 horas semanales y cada décimo año el trabajador disfrutará de un 'año sabático' que será financiado a través de un salario mínimo incondicional.
La propiedad de las grandes corporaciones pasará a sus empleados y en lo político se erigirán 'parlamentos económicos' con prelación sobre los gobiernos, dictaminando sobre la categoría y alcance de los 'bienes democráticos' entre los que destaca un 'banco democrático' controlado de forma asamblearia. El Estado se financiará gratis en el Banco Central y los tipos de interés serán irrelevantes. A nivel local, diversas monedas regionales convivirán con la moneda nacional. En todas las instancias la democracia representativa será completada por la democracia participativa asamblearia.
Este delicioso cuento de hadas no explica como se trasladará la información transitiva en los mercados, ni como se financiarán inversiones y proyectos, ni quien definirá los bienes comunes que sólo serán mayoritarios ni que mecanismo sustituirá al mercado en la asignación de recursos. En defensa del librecambio, Adam Smith, el inventor de la mano invisible, recordaba una y otra vez que la eficiencia del librecambio pasaba por la ausencia de posiciones dominantes de mercado.
Si se analiza sin apasionamiento, la división del trabajo no es otra cosa que una magna estructura de cooperación y la competencia representa un mecanismo de discriminación fértil entre los distintos planes empresariales, que satisfacen o no los deseos soberanos de los consumidores. El consumidor, último destinatario de la economía dice libremente si o no. La competencia es consustancial con la escasez de los recursos disponibles. El capitalismo se convierte, en resumen, en un sistema que aspira al bien común a través de los intereses personales.
Menos radical, el Nobel Jean Tirole establece (2016) sus propios límites al sistema. «La victoria de la economía de mercado sólo ha sido una victoria a medias, pues no se ha ganado a la gente. Su supremacía se acepta con fatalismo, unido en algunos casos a la indignación». La 'Economía del Bien Común' consiste, sobre todo, en la ambición de que las instituciones económicas contribuyan al interés general.
La labor de la mano visible (el Estado) consiste en corregir los múltiples fallos de la invisible (el mercado)
El director de la Escuela de Economía de Toulouse (Francia) destaca el concepto del 'Gap de la Información' basado en la evidencia de que las decisiones de consumidores y empresas gozan de una información limitada y a veces se esconden de la evidencia. Como ejemplo señala que «las personas no admiten que un endeudamiento público creciente pone en peligro el bienestar social y se resisten a las políticas de austeridad». Asimismo, el camino de la economía se halla cercado a menudo por intereses bastardos, por 'lobbies' poderosos o por el rechazo de las instituciones a compartir o abandonar el poder. De ahí la necesaria revitalización de lo público, corazón de la 'Economía del Bien Común'. La mano invisible (el mercado) y la mano más visible (el Estado) son complementarias. La labor de este último consiste en corregir los múltiples fallos de aquel.
Entre ambas doctrinas, o al margen de ellas, se encuentra la inquietante exhortación 'Evangelii Gaudium' del Papa Bergoglio cuando advierte que «tenemos que decir 'no' a la economía de la exclusión y de la inequidad. Esa economía mata». Un aldabonazo para la reflexión
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https://www.elcorreo.com/opinion/economia-bien-comun-20181008195129-nt.html

"El autor de este articulo debería leer mas detenidamente el libro de Felber para advertir que lo que propone la economía del bien común es una economía de mercado pero con reglas que lo hagan verdaderamente eficiente desde el punto de vista de la asignación de recursos y del bienestar general. Esta es la gran confusión de muchos cuando tratan de conocer este modelo, interpretan que la asignación de recursos se hace de una manera centralista, anulando el mercado. De esta forma se asimila capitalismo con economía de mercado, y no es lo mismo. Pero el mercado no es un ente aséptico, sino una institución y como tal tiene sus reglas establecidas por los estados y sus legisladores. Las que lo gobiernan actualmente generan mercados asimétricos, gobernados por el poder del mas fuerte, sin transparencia y desinformados, existiendo una absoluta competencia desleal con respecto a las empresas que concurren a ese mercado con comportamientos éticos, es decir, que pagan de forma digna a sus trabajadores que cuidan del medio ambiente, que no utilizan la ingeniería fiscal para evadir impuestos ...Los productos de estas empresas aparecen en el mercado con precios mas altos. No se compite en igualdad de condiciones y el consumidor cuando accede a ese mercado, primero, no dispone de información suficiente para tomar buenas decisiones porque el etiquetado de estos productos confunde mas que informa y segundo, no dispone de suficiente renta para ser un consumidor responsable. Ser responsable cuesta porque los productos éticos son mas caros. Lo que verdaderamente propone la EBC en el sentido de Felber (la versión de Tirole discrepa bastante) es una economía de mercado cooperativa y no competitiva con reglas y normas que incentiven las buenas prácticas de las empresas éticas, por ejemplo priorizando en la compra pública o con menor fiscalidad, de tal forma que los precios resulten mas bajos, además de medir el éxito a través del balance del bien común y no el financiero. Y por supuesto la EBC no es un modelo capitalista. El capitalismo tiene como objetivo el incremento del capital, se invierte en aquello que genera mayor valor monetario sin importar el impacto que ocasione. En la EBC el objetivo es el bien común, el capital es un medio" Carmen Rodriguez

Tirole en su libro la Economia del bien comun, analiza la economia con las estructuras, con las instituciones actuales, con las reglas de juego actuales,con la ciencia economica actual, 
Felber  analiza la economia del bien comun, siendo necesaria una transicion para cambiar las estructuras actuales.

dimarts, 9 d’octubre del 2018

Major Climate Report Describes a Strong Risk of Crisis as Early as 2040

Major Climate Report Describes a Strong Risk of Crisis as Early as 2040

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Harry Taylor, 6, played with the bones of dead livestock in Australia, which has faced severe drought.CreditCreditBrook Mitchell/Getty Images
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INCHEON, South Korea — A landmark report from the United Nations’ scientific panel on climate change paints a far more dire picture of the immediate consequences of climate change than previously thought and says that avoiding the damage requires transforming the world economy at a speed and scale that has “no documented historic precedent.”
The report, issued on Monday by the Intergovernmental Panel on Climate Change, a group of scientists convened by the United Nations to guide world leaders, describes a world of worsening food shortages and wildfires, and a mass die-off of coral reefs as soon as 2040 — a period well within the lifetime of much of the global population.
The report “is quite a shock, and quite concerning,” said Bill Hare, an author of previous I.P.C.C. reports and a physicist with Climate Analytics, a nonprofit organization. “We were not aware of this just a few years ago.” The report was the first to be commissioned by world leaders under the Paris agreement, the 2015 pact by nations to fight global warming.
The authors found that if greenhouse gas emissions continue at the current rate, the atmosphere will warm up by as much as 2.7 degrees Fahrenheit (1.5 degrees Celsius) above preindustrial levels by 2040, inundating coastlines and intensifying droughts and poverty. Previous work had focused on estimating the damage if average temperatures were to rise by a larger number, 3.6 degrees Fahrenheit (2 degrees Celsius), because that was the threshold scientists previously considered for the most severe effects of climate change.
The new report, however, shows that many of those effects will come much sooner, at the 2.7-degree mark.
Avoiding the most serious damage requires transforming the world economy within just a few years, said the authors, who estimate that the damage would come at a cost of $54 trillion. But while they conclude that it is technically possible to achieve the rapid changes required to avoid 2.7 degrees of warming, they concede that it may be politically unlikely.
[How much hotter is your hometown today than when you were born? Find out here.]
For instance, the report says that heavy taxes or prices on carbon dioxide emissions — perhaps as high as $27,000 per ton by 2100 — would be required. But such a move would be almost politically impossible in the United States, the world’s largest economy and second-largest greenhouse gas emitter behind China. Lawmakers around the world, including in China, the European Union and California, have enacted carbon pricing programs.
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People on a smog-clouded street in Hebei Province, China, in 2016. China is the largest emitter of greenhouse gases, followed by the United States.CreditDamir Sagolj/Reuters
President Trump, who has mocked the science of human-caused climate change, has vowed to increase the burning of coal and said he intends to withdraw from the Paris agreement. And on Sunday in Brazil, the world’s seventh-largest emitter of greenhouse gas, voters appeared on track to elect a new president, Jair Bolsonaro, who has said he also plans to withdraw from the accord.
The report was written and edited by 91 scientists from 40 countries who analyzed more than 6,000 scientific studies. The Paris agreement set out to prevent warming of more than 3.6 degrees above preindustrial levels — long considered a threshold for the most severe social and economic damage from climate change. But the heads of small island nations, fearful of rising sea levels, had also asked scientists to examine the effects of 2.7 degrees of warming.
Absent aggressive action, many effects once expected only several decades in the future will arrive by 2040, and at the lower temperature, the report shows. “It’s telling us we need to reverse emissions trends and turn the world economy on a dime,” said Myles Allen, an Oxford University climate scientist and an author of the report.
To prevent 2.7 degrees of warming, the report said, greenhouse pollution must be reduced by 45 percent from 2010 levels by 2030, and 100 percent by 2050. It also found that, by 2050, use of coal as an electricity source would have to drop from nearly 40 percent today to between 1 and 7 percent. Renewable energy such as wind and solar, which make up about 20 percent of the electricity mix today, would have to increase to as much as 67 percent.
“This report makes it clear: There is no way to mitigate climate change without getting rid of coal,” said Drew Shindell, a climate scientist at Duke University and an author of the report.
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President Trump has vowed to increase the burning of coal and said he intends to withdraw from the Paris agreement.CreditDoug Mills/The New York Times
The World Coal Association disputed the conclusion that stopping global warming calls for an end of coal use. In a statement, Katie Warrick, its interim chief executive, noted that forecasts from the International Energy Agency, a global analysis organization, “continue to see a role for coal for the foreseeable future.”
Ms. Warrick said her organization intends to campaign for governments to invest in carbon capture technology. Such technology, which is currently too expensive for commercial use, could allow coal to continue to be widely used.
Despite the controversial policy implications, the United States delegation joined more than 180 countries on Saturday in accepting the report’s summary for policymakers, while walking a delicate diplomatic line. A State Department statement said that “acceptance of this report by the panel does not imply endorsement by the United States of the specific findings or underlying contents of the report.”
The State Department delegation faced a conundrum. Refusing to approve the document would place the United States at odds with many nations and show it rejecting established academic science on the world stage. However, the delegation also represents a president who has rejected climate science and climate policy.
“We reiterate that the United States intends to withdraw from the Paris agreement at the earliest opportunity absent the identification of terms that are better for the American people,” the statement said.
The report attempts to put a price tag on the effects of climate change. The estimated $54 trillion in damage from 2.7 degrees of warming would grow to $69 trillion if the world continues to warm by 3.6 degrees and beyond, the report found, although it does not specify the length of time represented by those costs.
The report concludes that the world is already more than halfway to the 2.7-degree mark. Human activities have caused warming of about 1.8 degrees since about the 1850s, the beginning of large-scale industrial coal burning, the report found.
The United States is not alone in failing to reduce emissions enough to prevent the worst effects of climate change. The report concluded that the greenhouse gas reduction pledges put forth under the Paris agreement will not be enough to avoid 3.6 degrees of warming.
The report emphasizes the potential role of a tax on carbon dioxide emissions. “A price on carbon is central to prompt mitigation,” the report concludes. It estimates that to be effective, such a price would have to range from $135 to $5,500 per ton of carbon dioxide pollution in 2030, and from $690 to $27,000 per ton by 2100.
By comparison, under the Obama administration, government economists estimated that an appropriate price on carbon would be in the range of $50 per ton. Under the Trump administration, that figure was lowered to about $7 per ton.
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The World Coal Association disputed the conclusion that stopping global warming calls for an end of coal use. CreditKevin Frayer/Getty Images
Americans for Prosperity, the political advocacy group funded by the libertarian billionaires Charles and David Koch, has made a point of campaigning against politicians who support a carbon tax.
“Carbon taxes are political poison because they increase gas prices and electric rates,” said Myron Ebell, who heads the energy program at the Competitive Enterprise Institute, an industry-funded Washington research organization, and who led the Trump administration’s transition at the Environmental Protection Agency.
The report details the economic damage expected should governments fail to enact policies to reduce emissions. The United States, it said, could lose roughly 1.2 percent of gross domestic product for every 1.8 degrees of warming.
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A wildfire in Shasta-Trinity National Forest in California last month. The new I.P.C.C. research found that wildfires are likely to worsen if steps are not taken to tame climate change.CreditNoah Berger/Associated Press
In addition, it said, the United States along with Bangladesh, China, Egypt, India, Indonesia, Japan, the Philippines and Vietnam are home to 50 million people who will be exposed to the effects of increased coastal flooding by 2040, if 2.7 degrees of warming occur.
At 3.6 degrees of warming, the report predicts a “disproportionately rapid evacuation” of people from the tropics. “In some parts of the world, national borders will become irrelevant,” said Aromar Revi, director of the Indian Institute for Human Settlements and an author of the report. “You can set up a wall to try to contain 10,000 and 20,000 and one million people, but not 10 million.”
The report also finds that, in the likelihood that governments fail to avert 2.7 degrees of warming, another scenario is possible: The world could overshoot that target, heat up by more than 3.6 degrees, and then through a combination of lowering emissions and deploying carbon capture technology, bring the temperature back down below the 2.7-degree threshold.
In that scenario, some damage would be irreversible, the report found. All coral reefs would die. However, the sea ice that would disappear in the hotter scenario would return once temperatures had cooled off.
“For governments, the idea of overshooting the target but then coming back to it is attractive because then they don’t have to make such rapid changes,” Dr. Shindell said. “But it has a lot of disadvantages.”
For more news on climate and the environment, follow @NYTClimate on Twitter.
Coral Davenport covers energy and environmental policy, with a focus on climate change, from the Washington bureau. She joined The Times in 2013 and previously worked at Congressional Quarterly, Politico and National Journal.
https://www.nytimes.com/2018/10/07/climate/ipcc-climate-report-2040.html

Escasez de comida, incendios forestales e inundaciones: el mundo en 2040 si no se cambia la economía

INCHEON, Corea del Sur — Un informe de gran importancia elaborado por el pánel científico sobre cambio climático de Naciones Unidas presenta un panorama terrible sobre las consecuencias inmediatas del cambio climático y afirma que evitar el daño requiere transformar la economía mundial a una velocidad y escala que “no tiene un precedente histórico documentado”.
El informe, emitido el 1 de octubre por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés), un grupo de científicos convocados por Naciones Unidas para asesorar a los líderes mundiales, describe un mundo que experimentará escasez de comida e incendios forestales cada vez más frecuentes, así como la muerte masiva de arrecifes de coral en una fecha tan temprana como 2040 —un periodo ubicado dentro del tiempo de vida de la mayoría de la población mundial—.
El documento ha causado “una gran conmoción y es bastante preocupante”, dijo Bill Hare, autor de otros informes del IPCC y que también trabaja con Climate Analytics, una organización sin fines de lucro. “Hace tan solo unos años no estábamos conscientes de esto”. Este informe fue el primero en ser encargado por los líderes mundiales conforme a lo establecido por el Acuerdo de París, el pacto de 2015 para combatir el calentamiento global.
Los autores descubrieron que si las emisiones de gas de efecto invernadero continúan a la frecuencia actual, para 2040 la atmósfera se calentará hasta 1,5 grados Celsius en comparación con los niveles previos a la industrialización, lo que inundará las costas e intensificará las sequías y la pobreza. Trabajos anteriores se habían enfocado en estimar el daño si las temperaturas promedio se elevaban mucho más —2 grados Celsius— porque ese era el umbral que los científicos estimaban que desataría los efectos más graves del cambio climático.
No obstante, la reciente investigación muestra que muchos de esos efectos se experimentarán antes, en la marca de los 1,5 grados Celsius.
Evitar los daños más graves requiere transformar la economía mundial en tan solo unos cuantos años, dijeron los autores, quienes estiman que los daños tendrían un costo de 54 billones de dólares. Sin embargo, aunque concluyen que es técnicamente posible lograr los cambios necesarios para evitar llegar a los 1,5 grados de calentamiento, aceptan que podría ser poco probable desde el punto de vista político.
Por ejemplo, el informe señala que se necesitarían impuestos o precios altos —tal vez tan altos como 27.000 dólares por tonelada para 2100— en emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, tal medida sería casi políticamente imposible en Estados Unidos, la economía más grande del mundo y el segundo emisor de gases de efecto invernadero después de China. Legisladores de todo el mundo, incluidos los de China, la Unión Europea y California, han promulgado programas de precio al carbón.
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Personas en una calle saturada de esmog en la provincia de Hebei, China, en 2016. China es el más grande emisor de gases de efecto invernadero, seguido de Estados Unidos. CreditDamir Sagolj/Reuters
El presidente estadounidense Donald Trump, quien se ha burlado de la ciencia del cambio climático causado por el hombre, ha prometido aumentar la quema de carbón y retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París. Además, el domingo en Brasil, el séptimo emisor más grande de gases de efecto invernadero, los votantes parecen estar en camino a elegir a un nuevo presidente, Jair Bolsonaro, quien ha dicho que también tiene planes de retirarse del acuerdo.
El documento fue redactado y editado por 91 científicos de cuarenta países que analizaron más de seis mil estudios científicos. El Acuerdo de París se creó con el objetivo de evitar el calentamiento de más de 2 grados Celsius sobre los niveles registrados antes de la industrialización, desde hace mucho tiempo se considera esa cifra como el umbral para los daños sociales y económicos más graves del cambio climático. Sin embargo, los dirigentes de las pequeñas naciones insulares, temerosas del aumento del nivel del mar, también pidieron a los científicos que examinaran los efectos de 1,5 grados Celsius de calentamiento.
Debido a la falta de una acción más contundente, muchos efectos que solo se esperaban hasta dentro de varias décadas llegarán en 2040 y a una temperatura menor, según se afirma en la investigación. “Nos dice que necesitamos revertir las tendencias de emisiones y dar un giro súbito a la economía mundial”, dijo Myles Allen, un climatólogo de la Universidad de Oxford y uno de los autores del informe.
Para evitar un calentamiento de 1,5 grados Celsius, según el documento, la contaminación de efecto invernadero debe ser reducida en un 45 por ciento de los niveles de 2010 para 2030 y en un 100 por ciento para 2050. Además, para 2050 el uso del carbón como fuente de electricidad tendría que descender de casi el 40 por ciento actual a entre el 1 y el 7 por ciento. La energía renovable como la eólica y la solar, que conforman el 20 por ciento de la mezcla energética actual, tendrían que incrementarse hasta llegar al 67 por ciento.
“Este informe lo deja en claro: no hay manera de mitigar el cambio climático sin deshacerse del carbón”, dijo Drew Shindell, un climatólogo en la Universidad de Duke y uno de los autores del informe.
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El presidente Trump ha prometido incrementar la quema de carbón y el año pasado anunció la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París. CreditDoug Mills/The New York Times
La Asociación Mundial del Carbón no está de acuerdo con la conclusión de que detener el calentamiento global requiere dejar de usar carbón. En un comunicado, Katie Warrick, su directora ejecutiva interina, indicó que los pronósticos de la Agencia Internacional de Energía, una organización global de análisis, “continúan viendo un papel para el carbón en el futuro próximo”.
Warrick dijo que su organización tiene la intención de hacer campañas para que los gobiernos inviertan en tecnología de captura de carbono. Dicha tecnología, que actualmente es demasiado cara para el uso comercial, podría permitir continuar con el uso de carbón de manera extendida.
“Este informe lo deja en claro: no hay manera de mitigar el cambio climático sin deshacerse del carbón”.
DREW SHINDELL, CLIMATÓLOGO EN LA UNIVERSIDAD DE DUKE Y UNO DE LOS AUTORES DEL INFORME
A pesar de las implicaciones políticas controversiales, la delegación de Estados Unidos se unió a más de 180 países el 6 de octubre para recibir el resumen de la investigación. Un comunicado del Departamento de Estado dijo que la “aceptación de este informe por el pánel no implica patrocinio de parte de Estados Unidos sobre los hallazgos específicos o contenidos subyacentes del informe”.
La delegación del Departamento de Estado enfrentó un dilema. Rehusarse a aprobar el documento generaría conflictos entre Estados Unidos y muchas naciones y mostraría en el escenario mundial cómo el gobierno rechaza la ciencia académica establecida. Sin embargo, la delegación también representa a un presidente que ha rechazado la ciencia y las políticas climáticas.
“Reiteramos que Estados Unidos tiene la intención de retirarse del Acuerdo de París en la oportunidad más próxima y queda pendiente la identificación de los términos más apropiados para el pueblo estadounidense”, dijo el comunicado.
El informe intenta fijar un precio a los efectos del cambio climático. Los 54 billones de dólares estimados en daños del calentamiento de 1,5 grados crecería a 69 billones si el mundo continúa en la senda del aumento de temperatura a 2 grados y más, reveló el informe, aunque no especifica el tiempo representado por esos costos.
El documento concluye que el mundo ya está a más de la mitad del camino hacia la marca de los 1,5 grados. La actividad humana ha causado un calentamiento de alrededor de 1 grado Celsius desde 1850, el inicio del consumo a gran escala de carbón industrial, descubrió la investigación.
Estados Unidos no es el único país que fracasa en la reducción de suficientes emisiones para prevenir los peores efectos del cambio climático. El informe concluyó que las promesas de reducción de gases de efecto invernadero hechas en el Acuerdo de París no serán suficientes para evitar los 2 grados de calentamiento.
El documento hace énfasis en el rol potencial de un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono. “Un precio al carbón es vital para promover la mitigación”, concluyen los expertos. Además estiman que para ser efectivo, dicho precio tendría que estar en un rango de entre 135 a 5500 dólares por tonelada de contaminación de dióxido de carbono en 2030, y de entre 690 y 27.000 por tonelada para 2100.
En comparación, durante el gobierno de Barack Obama, los economistas gubernamentales estimaron que un precio apropiado del carbón estaría en el rango de los 50 dólares por tonelada. Durante el mandato de Donald Trump, esa cifra fue reducida a alrededor de 7 dólares por tonelada.
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La Asociación Mundial del Carbón rechazó la conclusión del informe que recomienda disminuir radicalmente el uso del carbón como una condición obligatoria para detener el calentamiento global. CreditKevin Frayer/Getty Images
El informe detalla el daño económico que debería esperarse si los gobiernos fracasan en promulgar políticas que reduzcan las emisiones. Estados Unidos, señala el documento, podría perder alrededor del 1,2 por ciento de su producto interno bruto por cada grado de calentamiento.
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Un incendio forestal en el Bosque Nacional Shasta-Trinity en California, el mes pasado. Una investigación reciente de la ONU concluye que los incendios forestales podrían empeorar si no se toman medidas contra el cambio climático.CreditNoah Berger/Associated Press
Además, dice, Estados Unidos junto a Bangladés, China, Egipto, India, Indonesia, Japón, Filipinas y Vietnam son el hogar de cincuenta millones de personas que quedarían expuestas a los efectos del aumento de las inundaciones costeras para 2040, si el calentamiento llega a los 1,5 grados.
A los 2 grados de calentamiento, el informe predice una “rápida evacuación” de personas en los trópicos. “En algunas partes del mundo, las fronteras nacionales se volverán irrelevantes”, dijo Aromar Revi, director del Instituto Indio de Asentamientos Humanos y uno de los autores del informe. “Puedes colocar un muro para intentar contener a diez mil y veinte mil y un millón de personas, pero no a diez millones”.
La investigación también menciona que, en el caso de que los gobiernos fracasen en evitar la marca de los 1,5 grados de calentamiento, otro escenario es posible: el mundo rebasaría la marca, las temperaturas aumentarían más de 2 grados y entonces mediante una combinación de disminución de las emisiones y el despliegue de la tecnología de captura de carbono, se lograría disminuir la temperatura de regreso a por debajo del umbral de los 1,5 grados.
En ese escenario, algo del daño causado sería irreversible, concluye el informe. Todos los arrecifes de coral morirían. Sin embargo, el hielo marino que desaparecería en la etapa más caliente regresaría cuando las temperaturas fueran más frescas.
“Para los gobiernos, la idea de rebasar el objetivo pero después regresar a él es atractivo porque entonces no tienen que hacer esos cambios rápidos”, dijo Shindell. “Pero tiene muchas desventajas”.
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