dimarts, 30 d’agost del 2016

Suficiente es Suficiente

Suficiente es Suficiente
Ideas para una economía sostenible en un mundo de recursos finitos
http://steadystate.org/wp-content/uploads/EnoughIsEnough_FullReport_ES.pdf

El Informe de la Conferencia sobre la economía de estado estacionario Editores Dan O’Neill, Rob Dietz y Nigel Jones Autoría de los capítulos

Capítulo 1 – Dan O´Neill, Rob Dietz y Nigel Jones
Capítulo 2 – Dan O´Neill y Rob Dietz
Capítulo 3 – Dan O´Neill y Rob Dietz
Capítulo 4 – Dave Abson, Victoria Johnson y Rob Dietz
Capítulo 5 – Christian Kerschner, Rob Dietz, Roger Martin y Eric Rimmer Capítulo 6 – Rob Dietz y Kate Pickett
Capítulo 7 – Dan O´Neill, Molly Scott Cato, Mary Mellor y Noel Longhurst Capítulo 8 – Dan O´Neill, Saamah Abdallah y Sasha Norris
Capítulo 9 – Dan O´Neill, Martin Pullinger, Blake Alcott y Christre Sanne Capítulo 10 – Dan O´Neill, André Reichel y Claire Batin
Capítulo 11 – Rob Dietz, Marco Sakai, Clair Bastin y Tim Foxon
Capítulo 12 – Nigel Jones, Davil Fell, Rob Dietz y David Midgley
Capítulo 13 – Nigel Jones, Ian Cristie, Paul Chatterton y Rob Dietz
Capítulo 14 – Rob Dietz, Dan O´Neill y Nigel Jones
Capítulo 15 – Nigel Jones, Dan O´Neill y Rob Dietz

Nota: La autoría de los capítulos no implica necesariamente el refrendo del resto del informe Cita sugerida O’Neill, D.W., Dietz, R., Jones, N. (Ed), 2010.
Suficiente es Suficiente: Ideas para una economía sostenible en un mundo de recursos finitos. El informe de la Conferencia sobre la economía de estado estacionario. Center for the Advancement of the Steady State Economy and Economic Justice for All, Leeds, RU.

Traducción al castellano: Desazkundea y colaboradores/as (Blanca Aparicio-coord-, Sheida Besozzi, Sandra Castañeda, Rosa Fernández, Blanca Hernández, Nerea Larrea, Pello López de Munain, Montse Martín, Ainhoa Mendizabal, Adrián Noguero, Oscar Pérez, David Rengel, Asier Rodríguez, Conchi Ruiz, Izaskun Ruiz, Paula Suárez, David Tijero, Iñaki Valentín-coord-). www.desazkundea.org

Un prólogo de Brian Czech

Suficiente es Suficiente es un documento extremadamente interesante y único. Es académico y parece un libro en cuanto a extensión y estilo, y tan bien documentado como un éxito editorial de Jared Diamond. Y sin embargo, también mete al lector en el escenario de una conferencia maravillosamente organizada, interactiva y productiva. Uno incluso casi podría oír las charlas plenarias desde el estrado en la primera parte, moverse a las diversas sesiones de talleres de la segunda parte, y reunirse con las personas asistentes en la tercera parte

Propuestas para una economía de estado estacionario La Conferencia sobre economía de estado estacionario utilizó talleres interactivos para profundizar en 10 áreas claves donde el cambio es necesario para lograr una economía de estado estacionario. A continuación presentamos un resumen de las principales propuestas que surgieron en dichos talleres. Por cada propuesta exploramos brevemente por qué es necesaria y cómo podría implementarse. Dichas propuestas no deben verse como la respuesta definitiva para la consecución de una economía de estado estacionario, pero sí nos proporcionan un buen punto de partida para el debate y para la acción.

 Limitar el uso de recursos y la generación de residuos 
¿Por qué? Para conseguir una economía de estado estacionario, el consumo de recursos y la generación de residuos deben estabilizarse y mantenerse dentro de los límites ecológicos. Los recursos renovables, tales como la pesca o los bosques no deben ser utilizados a mayor velocidad de lo que tardan en regenerarse. Los recursos no renovables, tales como los combustibles fósiles no deben ser utilizados a mayor velocidad de lo que tarden en absorberse los residuos que generan (ej. CO2). ¿Cómo? Deberían establecerse topes en el uso de recursos específicos, basados en la mejor evidencia científica disponible sobre los límites ecológicos. Estos topes deberían fijarse en todos los niveles, empezando en un nivel global para concretarse luego por regiones internacionales, países y finalmente comunidades locales. El poder de organizar los recursos dentro de los límites establecidos, debe residir en el nivel local con inclusión de los individuos y de las organizaciones sociales de base

-Asegurar el pleno empleo
¿Por qué? En el sistema económico actual el crecimiento económico (esto es, el incremento de la producción y el consumo) es el factor que se liga con el mantenimiento y/o el aumento de las oportunidades de empleo. En una economía de estado estacionario no sería posible incrementar la producción y el consumo si esto implica un aumento del uso de los recursos y un incremento de la producción de desechos y emisiones. En igualdad de condiciones, a una menor producción correspondería una disminución del trabajo necesario en la economía, que desembocaría en un aumento del desempleo en el caso de no tomarse las medidas políticas necesarias para evitarlo. ¿Cómo? En lugar de utilizar el desarrollo tecnológico como medio para una mayor producción de bienes y servicios (como es la tendencia actual) lo deberíamos usar para incrementar el tiempo de ocio reduciendo gradualmente las horas diarias, semanales y anuales de trabajo remunerado, así como nuestra trayectoria profesional en su conjunto. Las personas deben de poder ajustar libremente sus dinámicas de trabajo a sus preferencias, a la par que deben ofrecerse apoyos e incentivos para promover una reducción generalizada de las horas de trabajo. Esta reducción gradual del tiempo de trabajo ayudaría a mantener bajas las tasas de desempleo mediante un reparto más equitativo del trabajo existente.

-Mejorar la cooperación global
¿Por qué? Actualmente, el uso de recursos a nivel mundial es insosteniblemente alto. Muchos países necesitan aumentar su consumo de recursos para aliviar situaciones de pobreza y permitir así que las personas puedan cubrir sus necesidades básicas. Estos países representan un crudo contraste en comparación con los países ricos como el Reino Unido en los que ya se ha disfrutado de los beneficios del crecimiento. El RU y las demás naciones ricas deben estabilizar, cuando no decrecer, sus economías para proporcionar el espacio ecológico necesario para que los países empobrecidos puedan desarrollarse. Los problemas podrían aparecer si algunos países inician su transición hacia la economía de estado estacionario mientras otros aún continúan su camino hacia el crecimiento. Es por esto que las economías ricas, las estabilizadas, las que se encuentran en proceso de desarrollo y las economías en expansión deben trabajar juntas con los mecanismos específicos que les posibiliten coexistir y codesarrollarse en de un modo solidario, justo y próspero. ¿Cómo? Las organizaciones internacionales tales como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio deben ser democratizadas para representar realmente los intereses de la mayoría de los habitantes del planeta. Los países ricos deben promover las transferencias de tecnología hacia las naciones en desarrollo para eliminar la dañina dependencia del Sur con respecto del Norte.

Crear una economía duradera
Este informe recoge las ideas de las más de 250 personas que tomaron parte en la Conferencia sobre la economía de estado estacionario en Leeds. Algunas de estas ideas pueden parecer, sin duda, radicales y no esperamos que los/as lectores/as estén de acuerdo con todas las sugerencias realizadas. Incluso las propias personas autoras del informe tienen diferencias de opinión respecto a algunos temas específicos. Pero la idea central de que un cambio de rumbo es necesario resulta cada vez más clara - del más al suficiente, del crecimiento a la estabilidad. Las ideas que presenta este informe son el inicio de la que podría ser una guía para una economía sostenible, justa y eficiente. Este proyecto incluye unos cimientos sólidos (esto es, las características de la economía que deseamos), una estructura resistente (las políticas diseñadas para materializar esta economía) y un techo asegurado por esta firme estructura de soporte (el objetivo de un bienestar equitativo y sostenible para todos los seres humanos). Debemos construir una nueva y más resiliente economía basada en este proyecto, pero no podemos comenzar desde cero. Estamos lastrados por el sistema económico actual que necesita importantes correcciones.

El trabajo de reconstrucción requerirá que realicemos una revisión de conceptos económicos fundamentales tales como inversión, productividad y propiedad:

Inversión La inversión es primordialmente el modo de generar rentabilidad financiera. Se trata de usar dinero para hacer dinero

Cómo sería concebido en una economía de estado estacionario
La inversión es un modo de generar rentabilidad social y medioambiental. Implica renunciar al consumo actual y utilizar los recursos no consumidos en la construcción de un futuro mejor

Productividad: La maximización de la productividad (por ejemplo, produciendo más por cada hora de trabajo realizada) se hace en beneficio de la sociedad.

Cómo sería concebido en una economía de estado estacionario
La optimización de la productividad, en lugar de su maximización, se realiza en beneficio de la sociedad. Las mejoras en la productividad deben utilizarse para que se reduzca el tiempo invertido en labores arduas, pero no deberían desplazar a las actividades que generan placer o alegría y dan significado a la vida de las personas.

Propiedad:La propiedad de los medios de producción puede ser de dos tipos: pública o privada.

Cómo sería concebido en una economía de estado estacionario
La propiedad no es una elección dicotómica y excluyente entre público y privado. Existe todo un espectro de modelos innovadores de propiedad intermedios
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Moviéndonos hacia adelante con audacia
Confiamos en que este informe genere debate, porque el debate es necesario. Pero este informe es más que una mera recopilación de ideas para ser debatidas. Es una llamada a pasar de las ideas a la acción con coraje. Debemos iniciar la transición hacia una economía de estado estacionario sin dilación si queremos alcanzar el bienestar para todas las personas dentro de los límites ecológicos. Para movernos hacia adelante debemos:  Difundir las implicaciones negativas del crecimiento y las ventajas de la economía de estado estacionario: El movimiento político de transición hacia una economía de estado estacionario necesita una sede y un nombre inspirador. Los conceptos necesitan ser examinados y discutidos de forma rigurosa en público. Es necesario que los políticos y los individuos influyentes den su apoyo y promocionen la transición.
 Construir credibilidad: Las personas quieren saber cómo puede funcionar una economía de no crecimiento puesta en práctica y qué implicaciones posee para su vida diaria. Los/as investigadores/as habrán de proporcionar las respuestas que satisfagan las preocupaciones de las personas para poder así dar credibilidad a la alternativa que supone la economía de estado estacionario.
 Comenzar a implementar las políticas adecuadas: Las políticas propuestas y discutidas en la conferencia y detalladas en este informe son respuestas positivas hacia un sistema que no está funcionando. Estas políticas se reafirman entre ellas pero su puesta en marcha requerirá que la sociedad supere formas arraigadas de hacer las cosas. Primero se tendrían que poner en marcha aquellas políticas que sean más viables (aprovechando las oportunidades) y abrir así la puerta a cambios más delicados.
 Alentar el cambio de actitudes: La economía es una construcción humana. Las “leyes” económicas no son como la ley de la gravedad. Se pueden cambiar. Pero, al fin y al cabo, si queremos cambiar la economía, son las actitudes de las personas las que habrán de cambiar. Esto puede parecer una tarea titánica pero no es imposible. Todo lo que tenemos que hacer es observar los modos creativos en los que la cultura y las normas de comportamiento han ido cambiando a lo largo del tiempo. En nuestro hiperconectado mundo actual los cambios pueden ocurrir más rápidamente que en ningún otro momento de la historia.

Pero para conseguir llegar a una economía de estado estacionario debemos comenzar con la transición ya – porque el tiempo es el principal límite al que tendremos que enfrentarnos y es el único bien del que nunca tendremos lo suficiente.

"Si no se tiene cierta comprensión de la economía como parte integrante de los sistemas naturales del planeta, no se puede llegar muy lejos en el intento por entender por qué tenemos los problemas que tenemos con el medio ambiente, y cómo vamos a resolverlos ". - Peter Victor, Universidad de York

Economía y Sociedad 
Aunque el crecimiento económico ha supuesto grandes costes ambientales, también ha traído muchos beneficios. Ahora tenemos acceso a más bienes materiales y a más información que en ningún otro momento de la historia. Podemos desplazarnos con mayor libertad y disfrutar de tecnologías que no eran imaginables hace apenas unas décadas. En otras palabras, nos hemos vuelto más ricas/os. Supongamos por un momento que pudiéramos encontrar una manera de que la economía creciera sin agotar los recursos o sin impactar de manera negativa en el medio ambiente. ¿Sería este crecimiento continuado en países ricos como el Reino Unido un fin que mereciera la pena perseguir? Una economía más grande ¿Mejoraría nuestra calidad de vida, aliviaría la pobreza u ofrecería pleno empleo? ¿O más bien impediría conseguir estos objetivos? Los resultados de las encuestas sobre felicidad y satisfacción vital pueden ayudarnos a resolver la primera de estas cuestiones. Normalmente, en estas encuestas se pide a las personas que califiquen su nivel de satisfacción vital en una escala numérica (del 1 al 10, por ejemplo). Cuando estos datos se comparan con el PIB, el resultado es sorprendente. Aunque el PIB per cápita se ha multiplicado por más de tres en países como el Reino Unido y Estados Unidos desde 1950, los datos de las encuestas de satisfacción vital revelan que las personas no son más felices (Figura 2.7)14. Como Peter Victor destaca en su libro Managing Without Growth, “los americanos han tenido más éxito en separar el PIB de la felicidad que en separarlo de materia y energía”15 .

“Trabajar en la nueva macroeconomía de la sostenibilidad se parece a encajar las piezas de un puzzle, pero sin la ventaja de tener la foto de la caja. Como investigadoras/es, estamos tratando de colocar las piezas para poder completar la foto. Pero como activistas también estamos tratando de comunicar lo que vemos, porque el tiempo se nos echa encima y la transición tiene que comenzar.” — Dan O’Neill, CASSE

¿Qué es la economía de estado estacionario? La idea de una economía de estado estacionario fue ampliamente desarrollada por el economista Herman Daly en su libro de 1977 Steady-State Economics30. De forma resumida, una economía de estado estacionario es una economía cuyo objetivo es mantener un nivel estable de consumo de recursos y una población estable. Es una economía en la que la energía y el uso de recursos se mantienen dentro de los límites ecológicos, y en la que el objetivo de maximización del PIB se sustituye por el de maximización de la calidad de vida. Una economía de estado estacionario requeriría del equilibrio entre las existencias de capital natural y las de capital construido, en el que ambos permanezcan relativamente constantes a lo largo del tiempo. Unas existencias constantes de capital natural implican la conservación de las áreas salvajes, y el mantenimiento de los importantes servicios ofrecidos por los ecosistemas, como la regulación del clima. Unas existencias constantes de capital construido implican el mantenimiento y la mejora de la calidad de las infraestructuras como edificios y carreteras, sin construir más y más a lo largo del tiempo. Una economía de estado estacionario es una economía en la que lo suficiente es un fin – prioriza el bienestar sobre el consumo, y la salud a largo plazo sobre las ganancias a corto plazo. Se concentra en la innovación y en el desarrollo en lugar de en el crecimiento, y trata de llegar a una transferencia estable de materia y energía. El objetivo del crecimiento ilimitado, con todos sus problemas, es claramente insostenible en el siglo XXI. Una economía de estado estacionario es la alternativa sostenible al crecimiento económico indefinido. La economía de estado estacionario tiene cuatro características principales. La primera y podría decirse que la más crítica, es el tamaño sostenible. El tamaño de la economía es sostenible siempre que el subsistema económico sea capaz de existir indefinidamente dentro de la capacidad que ofrecen los ecosistemas terrestres. La economía debería crecer siempre que los beneficios del crecimiento (ej.: más ingresos, casas más grandes) excedan a los costes (ej.: cambio climático, extinción de especies). Sin embargo, tan pronto como los costes comienzan a igualar a los beneficios, el crecimiento se hace no-económico. En este momento, cada libra, dólar o euro de más nos hace más pobres, no más ricos.

La segunda característica fundamental de la economía de estado estacionario es la distribución justa de los ingresos y la riqueza. Como Richard Wilkinson y Kate Pickett describen en su libro, The Spirit Level – Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva), existe una razón social importante para reducir la desigualdad en la sociedad. Unos niveles altos de desigualdad están asociados con múltiples problemas sociales y de salud, incluyendo el descenso de la confianza, el incremento de las enfermedades mentales, y tasas más altas de delincuencia31. Pero también hay una razón ambiental importante para reducir las diferencias entre personas ricas y pobres. Unos niveles altos de desigualdad llevan a una malsana competencia por el estatus, y por lo tanto a mayores niveles de consumo material en la sociedad en su conjunto, ya que todo el mundo pretende tener lo mismo que su vecino.

La tercera característica fundamental es la asignación eficiente. La economía convencional se centra en la asignación de recursos limitados entre los intereses que compiten entre sí. Según el pensamiento dominante los mercados libres que compiten entre sí, en los que los precios vienen determinados por la oferta y la demanda, y que posibilitan que las personas consumidoras tengan acceso a una buena información sobre los productos, son los que llevan a una distribución eficiente de los productos y servicios. Los mercados juegan un papel importante en la economía de estado estacionario, pero es esencial identificar dónde funcionan y dónde no funcionan, y utilizar el poder de los mercados de forma adecuada. Una economía de estado estacionario pretende mantener el equilibrio entre los mercados, el estado y la sociedad civil. En lo últimos años, esta relación se ha desequilibrado


Una economía de estado estacionario fomenta estas tres características (sostenibilidad, justicia y eficiencia) con el fin de conseguir una alta calidad de vida para toda la ciudadanía. Actualmente, el PIB se usa como la principal medida del progreso económico, pero como veíamos en el Capítulo 2, los incrementos del PIB no se traducen en incrementos del bienestar para las personas de países ricos como el RU. Una economía de estado estacionario utilizaría diferentes indicadores de progreso para medir si la calidad de vida está mejorando. Sustituiría la medición de la producción y el consumo de bienes y servicios por la medición de cuestiones que realmente importan a las personas como la salud, el bienestar, el empleo seguro, más tiempo de ocio, comunidades fuertes y estabilidad económica. En resumen, transformaría el objetivo de la economía de producir más cosas por el de ayudar a las personas a tener una vida mejor. 

¿Podemos ponerlo en práctica? 

La visión de una economía de estado estacionario como la descrita arriba es profundamente positiva. La transformación de un sistema económico de crecimiento en uno de estabilidad, yendo del más al suficiente, nos permitiría resolver problemas ambientales importantes y al mismo tiempo mantener (o incluso mejorar) la calidad de vida. Parece casi demasiado bueno para ser verdad. ¿Puede una economía así funcionar en la vida real? ¿Es posible tener empleo suficiente, pobreza cero, un balance fiscal positivo, y reducir los impactos ambientales sin apoyarse en el crecimiento económico? Para ayudar a resolver esta pregunta, el economista Peter Victor ha creado un modelo sobre la economía canadiense para probar qué pasaría en varios escenarios de bajo crecimiento durante un periodo de treinta años (de 2005 a 2035)32. Aunque un modelo informático no puede sustituir a la experiencia del mundo real, puede ayudarnos a comprender qué cambios serían necesarios en las políticas para conseguir varios resultados económicos.

Aunque el escenario “business as usual” puede resultar atractivo por muchas razones, no es realista dados los límites ambientales a los que nos enfrentamos (no incluidos en el modelo). Larry Elliot, el economista jefe de The Guardian, escribió en 2008, “La cuestión es si es posible desafiar al modelo de crecimiento a cualquier precio y dar con una alternativa que sea respetuosa con el medio ambiente, económicamente sólida y políticamente factible”34 . Si el incremento de las fuentes de crecimiento económico (esto es, gasto en consumo, inversión, gasto público, comercio, población y productividad) se elimina durante un periodo de 10 años, empezando en 2010, aparece un escenario muy diferente: un desastre de no crecimiento (Figura 3.2). La pobreza crece de manera vertiginosa, el desempleo se incrementa de forma imparable y el nivel de deuda pública se torna insostenible. El PIB per cápita y las emisiones de gases de efecto invernadero terminan estabilizándose, pero al coste del colapso económico.

Para conseguir una economía exitosa sin crecimiento como la que muestra la Figura 3.3., se requiere de una serie de cambios significativos. 
Dichos cambios incluyen: 
 Redefinición del progreso y nuevas formas para medirlo;
  Límites al consumo de materiales y energía, a la generación de desechos y al uso de la superficie terrestre; 
 Una población y una fuerza de trabajo estables; 
 Unas existencias de capital más eficientes; 
 Bienes más duraderos y reparables; 
 Un mejor sistema de establecimiento de precios (incluyendo el precio del carbono); 
 Un año laboral más corto y más tiempo de ocio; 
 Reducción de la desigualdad; 
 Menos bienes representativos del estatus social; 
 Publicidad de carácter informativo; 
 Mejor criba de la tecnología; 
 Más comercio de bienes y servicios locales (y menos globales); y 
 Una educación para la vida y no sólo para el trabajo. 

Sin embargo, tal y como Tim Jackson, autor de Prosperity Without Growth35 (Prosperidad sin crecimiento), describió en su ponencia, la transición hacia una economía de estado estacionario requerirá, seguramente, algo más que cambios políticos. Necesitaremos repensar conceptos económicos fundamentales como inversión, productividad y propiedad

Conclusión 
Para establecer una economía que prospere dentro de la capacidad ecológica, será necesario limitar el uso de los recursos y la producción de residuos. Las políticas que lo hagan deberían emplear topes basados en las evidencias científicas disponibles más fiables sobre límites ecológicos, y aplicar el principio de precaución cuando haya incertidumbre. Los límites deberían ser introducidos lenta y progresivamente, e implementados de arriba a abajo. No obstante, la gestión de los recursos debería residir en y ser controlada por los individuos y las organizaciones de base de abajo a arriba. Fijar límites a los recursos representa una oportunidad clave para lograr una distribución más justa de la riqueza, y en definitiva, las políticas de recursos deberían ser alineadas con los principios de la justicia ambiental. Se requerirá un detallado sistema de medición para medir no sólo el rendimiento material de la economía, sino también los impactos sociales y medioambientales de ese rendimiento. Aunque quedan varias preguntas por responder sobre cómo limitar el rendimiento equitativamente, los sistemas “cap and share” pueden ser el punto de partida para una economía que cuide de las personas y del planeta

-Reforma sistema monetario:

Debates
Quienes participaron en el taller acordaron que una economía de estado estacionario requeriría unos sistemas monetario y financiero diferentes a los que tenemos en la actualidad. Sin embargo, el debate sobre si las propuestas descritas anteriormente representan el tipo de reformas adecuadas fue más abierto. Una gran parte de la discusión se centró en cómo podrían ser puestas en práctica estas propuestas y cómo se superarían los obstáculos que se pondrían a su implementación. Un punto importante alcanzado fue que además de una diversidad de monedas, también necesitaríamos una diversidad de instituciones financieras, por ejemplo más organizaciones financieras cooperativas y basadas en la comunidad. 

Otros aspectos clave discutidos en el taller fueron: 
 La inflación. Para que un sistema de creación de dinero a través de los mecanismos públicos sea aceptado, es necesario hacer desaparecer el mito de que tal sistema implicaría necesariamente más inflación. En el momento en que el dinero se crea, ya sea por los bancos o por las autoridades públicas, existe un riesgo potencial de inflación. Lo que importa no es quién crea el dinero, sino cuánto se crea, y cómo circula. El dinero puede circular siendo creado por los bancos privados como préstamos y recuperado a través de amortizaciones de deuda, o puede circular siendo creado por una autoridad pública y recuperado a través de los impuestos. A pesar de que existen ejemplos de hiperinflación en países en los que es el gobierno quién emite el dinero (como por ejemplo, Zimbawe y la República de Weimar en Alemania), es demasiado simplista concluir que la causa de la inflación en estos países es que son los gobiernos los que crean el dinero. En realidad, la creación de dinero por parte del gobierno es normalmente una consecuencia, más que una causa, de una crisis económica. Durante la crisis financiera, el Banco de Inglaterra, que es una institución pública del gobierno del RU, creó 200 mil millones de libras esterlinas a través de la expansión monetaria cuantitativa (en inglés, quantitative easing) 100. El Banco empleó este dinero recién creado para comprar activos financieros como obligaciones del estado, pero de la misma forma podría haber empleado este dinero en infraestructuras para una economía baja en carbono. En cualquier caso, este ejemplo demuestra que una autoridad pública puede crear sumas significativas de dinero sin causar un incremento de la inflación101 . 
 El papel de las instituciones. El papel de las instituciones existentes como el Banco de Inglaterra debería cambiar en una economía de estado estacionario. En la actualidad, los principales objetivos del banco son (1) mantener la inflación en torno a la tasa objetivo del 2% anual, (2) proteger y aumentar la estabilidad del sistema financiero, y (3) emitir billetes seguros102. En una economía de estado estacionario, el Banco de Inglaterra probablemente debería gestionar la cantidad de dinero en circulación de una forma más directa a como lo hace ahora. Como institución pública a disposición del gobierno, el Banco debería decidir si la cantidad de dinero en circulación debería aumentarse o disminuirse con el fin de proporcionar suficiente moneda para el intercambio. Si fuese necesario aumentar el suministro de dinero, el Banco lo crearía y transferiría al gobierno para ponerlo en circulación. En caso de que fuese necesario reducir el suministro de dinero, el Banco instaría al gobierno a eliminar dinero de la circulación a través de los impuestos. 
 El interés. Si el sistema monetario basado en la deuda fuese reemplazado por un sistema monetario estable, el principal motor del crecimiento económico desaparecería. Sin embargo, los bancos todavía podrían actuar como intermediarios financieros y prestar el dinero invertido con un cierto interés. La necesidad de que la gente devuelva más dinero del que le prestaron puede aún forzar a la economía a crecer, y por lo tanto sería problemático en términos medioambientales

práctica de prestar dinero a un cierto interés ha sido prohibida históricamente por muchas de las principales religiones del mundo, fundamentalmente porque tiende a aumentar las diferencias en la sociedad. Las personas ricas prestan dinero a las pobres, y las pobres deben devolver este dinero con intereses. Como consecuencia, el pago de intereses supone una forma regresiva de imposición de las personas ricas sobre las pobres. Si el propio interés es incompatible con los objetivos medioambientales y sociales de una economía de estado estacionario, entonces tendríamos que repensar cómo funcionan los sistemas de ahorro y pensiones. 
 La preocupación por el carbono. Tres preocupaciones surgieron acerca de la vinculación de la moneda internacional a las emisiones de CO2. En primer lugar, un esquema como ese podría estar demasiado centrado en un problema medioambiental concreto excluyendo a los demás. En segundo lugar, el dinero es algo de lo que la gente generalmente quiere tener más, no menos, y por lo tanto podría ser mejor asociar la moneda internacional a un recurso natural cuya cantidad querríamos aumentar. Y en tercer lugar, si los combustibles fósiles terminan siendo reemplazados por las energías renovables, y el mundo para de emitir CO2, la moneda no tendría un respaldo físico. Se identificaron varios obstáculos para la consecución de una reforma monetaria. La mayor parte se refieren al argumento de que reformar el sistema monetario es una tarea muy difícil:  Intereses creados. Los bancos consiguen enormes beneficios de su capacidad para crear dinero de la nada y prestarlo a un cierto interés. No parece que vayan a renunciar a ese poder con facilidad, y tienen increíbles recursos a su disposición para oponerse al cambio. Como dijo Mayer Amschel Rothschild, fundador de la dinastía bancaria de la familia Rothschild, "Permítanme emitir y controlar el dinero de una nación, que yo no me preocupo por quién hace sus leyes. "103 
 Inercia institucional. El sistema monetario actual está profundamente integrado en los sistemas político y económico. Para realizar los cambios necesarios se requeriría un "nuevo Bretton Woods", pero sin una Guerra Mundial previa. Tal y como preguntó una de las personas que participó en el taller: ¿Cuál es la "vía de acceso" a nivel nacional y regional cuando nuestra estrategia económica regional en Occidente viene dictada por Goldman Sachs, determinada por los requisitos del Tesoro con respecto al crecimiento del PIB y del VAB (Valor Añadido Bruto), y respaldada por las finanzas y el dinero europeos y la protección bancaria? Vamos a ir a estas estructuras sugiriendo que nos apartemos de ese sistema de crecimiento. Es virtualmente imposible incluso conseguir que se reúnan contigo ni para discutirlo. A pesar de todo, también se sacaron a la luz varias oportunidades y posibles acciones para promocionar la reforma monetaria: 
 Aumentar la sensibilización. Existe una necesidad de mejorar el conocimiento que la ciudadanía tiene del sistema bancario. Si la gente entendiese cómo de desigual e insostenible es el actual sistema monetario basado en la deuda, sería mucho más fácil promover el cambio hacia un sistema de creación de dinero público. Sin embargo, el sistema financiero es muy complejo, y no es fácil comunicar muchos de los conceptos implicados. Para conseguir un aumento de la masa crítica, el mensaje de la reforma monetaria debe ser traducido a palabras sencillas que capturen la imaginación del público104 . 
 Trabajar con las autoridades locales. El presupuesto de austeridad del gobierno de coalición implicará recortes en la financiación de las autoridades locales, las cuales tendrán dificultades para conseguir el dinero para proveer los servicios sociales básicos. Para hacer frente a estos recortes de financiación, las autoridades locales podrían crear sus propias monedas locales, como ya se hizo en EE.UU. en los años 30105, para gastarlas en servicios locales y centros de ocio. Si las autoridades locales aceptasen las monedas locales como impuestos municipales, esto aumentaría la demanda de este tipo de monedas, y para los negocios sería mucho más fácil ponerlas en circulación.

Promover sistemas de puntos. Las reglas son más flexibles para el dinero electrónico o los sistemas de "puntos" que para las monedas en papel alternativas. La Social Trade Organisation, una ONG con sede en los Países Bajos, ha creado proyectos de moneda electrónica en América Central y Sudamérica, a los cuales no se les da el nombre de "dinero" sino de "puntos"106. Este sistema de puntos puede ser un buen modelo para las monedas alternativas en el Reino Unido.  Reivindicar demandas de transición. Una transición del sistema bancario actual hacia un sistema de reservas al 100% contaría con la oposición total de aquellos que controlan el sistema monetario, incluso aunque los pasos se fuesen dando progresivamente. Una posible manera de avanzar sería realizar "peticiones de transición", es decir, defender medidas políticas que parecen posibles dentro del sistema económico actual (como un impuesto sobre los bienes raíces o sobre las rentas de los ciudadanos), pero que en realidad necesitan un cambio hacia una economía de estado estacionario para poder ser implementadas.  Emplear la crisis como una oportunidad. Como dijo el economista de Stanford Paul Romer, "Es terrible no aprovechar una crisis"107. La crisis financiera que comenzó en 2007 puso de manifiesto los serios problemas del sistema financiero, y ha costado a los contribuyentes ingentes cantidades de dinero. El gobierno de coalición ha creado una comisión independiente para investigar si con la separación de las bancas minorista y de inversión (es decir, disolviendo los principales bancos) se reduciría el riesgo sistémico108. Existe una oportunidad de ampliar este debate y dar pie a reformas más fundamentales como reintroducir el control sobre el intercambio de divisas o eliminar la creación de dinero basado en la deuda. El precedente sentado por el empleo de la expansión monetaria cuantitativa en el RU demuestra que el dinero emitido por las entidades públicas puede funcionar. Además, el gobierno posee ahora un bastón de mando sobre dos de los cuatro principales bancos del Reino Unido (Lloyds y RBS), lo que hace que el cambio sea aún más realizable. Conclusión El actual sistema monetario basado en la deuda es uno de los principales motores del crecimiento económico, la inflación, y la inestabilidad dentro del sistema económico. Si queremos estabilizar el tamaño de la economía, entonces deberemos hacerlo también con el sistema monetario. Se debería prohibir a los bancos privados que crearan dinero de la nada, y el control del suministro de dinero — un recurso público — debería ser devuelto a las autoridades públicas. Deberían crearse monedas locales para revitalizar las comunidades locales, y el gobierno del Reino Unido debería promover y participar en una negociación global para crear una moneda internacional neutral. Estos cambios no serán sencillos, y aparecerán poderosos intereses en su contra. No obstante, la manera en la que funciona el actual sistema es tan indignante que el aumento de la sensibilización podría ser un camino hacia la consecución del cambio. Si no se realizan cambios fundamentales en el sistema monetario, la economía seguirá estando contaminada por las quiebras y las crisis. Cuando suceda la siguiente crisis, las políticas alternativas tienen que estar listas para ser aplicadas. 

Como escribió en cierta ocasión el economista estadounidense Milton Friedman: Sólo una crisis — real o percibida — produce cambios reales. Cuando sucede esa crisis, las acciones que se toman dependen de las ideas que merodean por ahí. Esa, creo, es nuestra función primordial: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y a disposición hasta que lo políticamente imposible se convierta en políticamente inevitable"

PIB, otras medidas
El Producto Interior Bruto (PIB) es el principal indicador económico en la actualidad, y probablemente el más influyente en materia política. Es difícil soslayar su importancia en la toma de decisiones a todos los niveles. Cada nueva política es valorada en función de su impacto en el PIB. Los presupuestos gubernamentales son evaluados en función de su predecible efecto en el PIB. Incluso la sostenibilidad es frecuentemente calculada en relación con la reducción del impacto ambiental por unidad de PIB. En resumen, el progreso de un país se ha convertido en sinónimo de aumento del PIB. Pero, ¿qué es el PIB y cuán buen indicador de progreso es? En pocas palabras, el PIB es una medida de la actividad económica, del movimiento del dinero. El gasto del consumo en comida, ropa o entretenimiento contribuye al PIB. Las inversiones gubernamentales en educación también cuentan. Estos son gastos que la mayoría de la gente considera deseables. Sin embargo, si hay un vertido de petróleo, como el desastre de BP en el Golfo de Méjico, el dinero gastado por el gobierno en las labores de limpieza también contribuye al PIB. Si la incidencia del cáncer aumenta, los costes de su tratamiento también cuentan para el PIB. Los costes generados por las guerras, el crimen o la desestructuración familiar, todos provocan el aumento del PIB. En lenguaje económico, el PIB no distingue entre beneficios y costes, lo suma todo bajo el epígrafe “actividad económica”. Existe una gran variedad de opiniones sobre el significado de progreso (Cuadro 6.1), y muchas de ellas están relacionadas con el aumento del PIB. Aunque el PIB per cápita se ha más que triplicado en el Reino Unido desde 1950, las encuestas de satisfacción vital muestran que la gente no es más feliz. Más allá del nivel de ingresos necesarios para cubrir las necesidades básicas y obtener un mínimo confort, los ingresos adicionales no parecen mejorar nuestras vidas110. Diversos estudios sugieren que otros factores, como tener pareja, disponer de buena salud y de un trabajo seguro, los bajos niveles de criminalidad, la confianza en las instituciones, el voluntariado, o no ver mucha televisión, mejoran el bienestar

Nuestra principal vara de medida económica, el PIB, no parece ser un buen indicador del progreso, incluso en un sistema donde la meta es el crecimiento. Sería aún menos útil como indicador de progreso en una economía de estado estacionario, donde el objetivo es alcanzar un tamaño sostenible, un reparto justo, una distribución eficiente y una alta calidad de vida. El PIB proporciona poca información sobre si estamos consiguiendo estas metas. Aunque el crecimiento del PIB y el aumento de los recursos suelen ir de la mano, un crecimiento cero del PIB no sería indicativo de una economía de estado estacionario. Un crecimiento cero del PIB podría estar de todas maneras acompañado de una disminución de las existencias de capital natural o de un aumento de la desigualdad, lo que supondría una posición contraria a los objetivos de una economía de estado estacionario. Por esta razón se necesitan nuevos indicadores que complementen o incluso sustituyan al PIB. Existen diversas iniciativas que investigan alternativas al PIB, como la iniciativa de la Comisión Europea Más Allá del PIB112, el proyecto de la OCDE para la Medición del Progreso de las Sociedades113 y la Comisión de Medición de la Actividad Económica y el Progreso Social impulsada por el presidente francés Nicholas Sarkozy, y que ha publicado su informe recientemente114 . Los gobiernos de muchos países, como Francia, Reino Unido, Bután, Costa Rica o Ecuador, están tomando en serio la búsqueda de formas alternativas de medir el progreso. Lo hacen en parte debido a las críticas sobre el PIB, pero también porque hay una constatación de que los objetivos y las prioridades están cambiando. Una encuesta en el RU mostró que el 81% de la población apoya la idea de que el principal objetivo del gobierno hacia su ciudadanía debería ser proporcionarle la “mayor felicidad” más que la “mayor riqueza”115. De igual manera, una encuesta desarrollada internacionalmente halló que tres cuartas partes de las personas encuestadas creían que los indicadores de salud, sociales y ambientales son tan importantes como los económicos y deberían ser utilizados para medir el progreso

Empleo:Debate
Debate La mayor parte de la discusión en el taller giró en torno a la propuesta sobre la reducción del tiempo de trabajo. Hubo un consenso generalizado sobre la necesidad de aplicar políticas a favor dicha reducción. Además, durante una asamblea general, se preguntó a todas las personas que participaron en la conferencia sobre si estaban a favor de la propuesta de reducción del tiempo de trabajo, y casi todas las manos se alzaron mostrando su apoyo a la misma. En el taller se debatieron una gran variedad de temas, como:  La definición de trabajo y de ocio: La distinción entre trabajo y ocio no está siempre clara. No todo el trabajo es retribuido, y no todo el tiempo que pasamos fuera del puesto de trabajo retribuido es ocio. Las interpretaciones sobre estos dos términos pueden variar, pero una definición aproximada equipararía trabajo a producción y ocio (posiblemente) a consumo. Las políticas sobre reducción del tiempo de trabajo se centran en reducir el tiempo que pasamos en el empleo retribuido, dejando más tiempo para el trabajo no retribuido, para el ocio y para otras actividades. Sin embargo, tal y como una persona que participaba en el taller señaló, el problema no es solo la actividad económica: toda actividad humana que utiliza recursos tiene un impacto ambiental, independientemente de si esa actividad es o no el resultado del trabajo retribuido.  Incentivos: Se sugirió la inclusión de dos incentivos adicionales para fomentar la reducción de las horas de trabajo: (1) proporcionar protección a los/as trabajadores/as a tiempo parcial para que tengan los mismos derechos que los/as que trabajan a tiempo completo, y (2) gravar más el trabajo, en respuesta a la evidencia de que la gente está trabajando actualmente de modo excesivo. Con respecto a la segunda idea, las parejas podrían someterse a los impuestos de modo conjunto (como una sola persona) a fin de fomentar el reparto del trabajo.
Escasez de recursos y recuperación ambiental: Hay dos factores que podrían reducir o, incluso, eliminar la necesidad de políticas específicas para conseguir el pleno empleo en una economía de estado estacionario. El primero de ellos es la escasez de recursos, como el pico del petróleo. Si los precios de la energía aumentan considerablemente debido a la escasez de combustibles fósiles, entonces puede llegar a hacerse demasiado caro mantener en funcionamiento todas las máquinas que venían dependiendo de un combustible barato. El resultado podría ser un giro hacia una mayor presencia de mano de obra en los medios de producción –más agricultores/as y menos tractores, por ejemplo- lo cual podría generar una importante cantidad de puestos de trabajo. La segunda posible fuente de nuevos puestos de trabajo es la recuperación del medio ambiente, es decir, la reparación del daño causado al medio ambiente. Si bien hay aún mucho trabajo por hacer en este campo, no está claro quien pagaría por ello. Sin embargo, existe la posibilidad de potenciar más el trabajo voluntario (no retribuido) en la recuperación del medio ambiente, una actividad en la que la gente podría invertir más tiempo, si su trabajo remunerado se redujera. También se identificados una serie de preocupaciones y posibles obstáculos a la implementación de políticas de reducción del tiempo de trabajo:  Libertades individuales: La propuesta de RTT anteriormente descrita sugiere que los individuos deben poder ajustar sus pautas de trabajo para compatibilizarlo con sus preferencias - un aumento de las libertades de los/as empleados/as. Se supone que los/as empleados/as utilizarían esta libertad para reducir sus horas de trabajo, y hay alguna evidencia que apoya esta hipótesis. Por ejemplo, las encuestas muestran que el 40 por ciento de los/as trabajadores/as a tiempo completo en Gran Bretaña preferirían trabajar menos horas con su actual salario por hora, mientras que sólo el 5 por ciento preferiría trabajar más horas135. Por otra parte, cuando se les consultó sobre si preferirían mayores ingresos en el futuro o más tiempo libre, la mayoría de los encuestados eligió más tiempo libre136. Sin embargo, si la gente no eligiera reducir sus horas de trabajo voluntariamente, o no respondiera a los incentivos, la reducción del tiempo de trabajo tendría que ser obligatoria por ley para ser eficaz. Esto daría lugar a una disminución en las libertades individuales, con posibles consecuencias negativas para el bienestar de las personas. 
 Equidad: La política de RTT debe estar estructurada de tal manera que no dé lugar a que algunas personas tengan ingresos demasiado reducidos para satisfacer sus necesidades básicas. Mientras profesionales con un alto nivel de ingresos, como los de las ingenierías, podrían reducir sus horas de trabajo y seguir manteniendo un alto nivel de vida, no ocurriría lo mismo con los trabajadores/as que están cerca de la línea de la pobreza. En paralelo a la RTT deben ser tratados los problemas de desigualdad (véase el Capítulo 6), y debe garantizarse una red de protección social.  Eficiencia y competitividad: Desde la perspectiva de un/a empleador/a, la RTT podría suponer una menor eficiencia y competitividad, así como un incremento de costes (por ejemplo, por tener que formar más personas). También podría considerarse que demasiada flexibilidad podría dificultar el trabajo en equipo, y los/as clientes/as podrían quejarse si no hubiera miembros de la plantilla disponibles durante el horario de trabajo habitual. Además, existe el peligro de fuga de capital a otros países en busca de mayores beneficios, a no ser que se tomen medidas para prevenirlo (ver Capítulo 11)
No hay más remedio que trabajar: Una pregunta importante es “¿Por qué trabajamos? En cierta medida, la gente trabaja porque le gusta, pero existen al menos otras dos razones que tienen que ver con el sistema socioeconómico. En primer lugar, la gente trabaja porque necesita el dinero que el empleo le proporciona para poder pagar una renta o una hipoteca, para poder comprar comida, ropa y otros bienes y servicios. El sistema económico, en particular el creado en base a la deuda (ver Capítulo 7) hace necesario que la gente trabaje, incluso aunque quisiera hacerlo menos. Como una persona de las que participaba subrayó, “ Si yo pudiera dejar de trabajar uno o dos días a la semana ahora, lo haría de cabeza. Pero, por los impuestos que tengo que pagar, por la deuda que tengo sobre mi casa, y por todo ese tipo de asuntos, me es imposible ni siquiera planteármelo. No se tiene escapatoria”. En segundo lugar, la gente trabaja porque existe una cierta presión social. La noción de la “ética del trabajo” está inserta en la sociedad, mediante una serie de valores basados en el trabajo duro y la eficacia. El trabajo proporciona reconocimiento social. Las personas que están fuera del mercado laboral durante un año o dos dejan de ser vistas como competitivas en el puesto de trabajo. Además, en el RU, la falta de confianza en el sistema de protección social hace que la gente se sienta angustiada por su futuro, lo que les lleva a intentar ganar la mayor cantidad de dinero posible para tener una cierta seguridad. De esta manera, estamos condicionados/as a producir. Pero, como veremos en el Capítulo 12, también estamos condicionados/as a consumir. En Suecia, por ejemplo, se gasta al año tanto dinero en publicidad como en educación. Para poder satisfacer nuestros deseos como consumidores/as, tenemos que trabajar a cambio de un salario. 

Conclusión
 En lugar de usar el progreso tecnológico para producir más bienes y servicios, podríamos utilizar nuestro ingenio para aumentar el tiempo de ocio. Las personas deberían tener la libertad de amoldar sus patrones laborales a sus preferencias; al mismo tiempo, se deberían ofrecer apoyos e incentivos para potenciar una reducción generalizada del tiempo de trabajo en todos los órdenes sociales. Esta reducción progresiva del tiempo de trabajo ayudaría a mantener el empleo, reduciría la explotación de los recursos y aumentaría el nivel de vida. Si el desempleo siguiera siendo un problema en el periodo de transición hacia una economía de estado estacionario, el estado podría actuar como “empleador de último recurso” y así garantizar empleos de la misma manera que garantiza la educación o la asistencia sanitaria. Estas ideas se han demostrado válidas en la práctica. El reto está en liberar a las personas de las presiones sociales sistémicas que impiden que puedan elegir trabajar menos

“La cuestión es si somos capaces de adaptarnos. Como individuos, somos increíblemente adaptables, pero las instituciones tienden a resistirse al cambio. Si no logramos adaptarnos, el futuro será sombrío, pero ese no es el único futuro posible. Si nos ponemos a ello, si conseguimos vencer la inercia de nuestras instituciones y aprendemos a gestionar la economía de otra manera, un futuro esperanzador nos espera en el horizonte”. — Peter Victor, Universidad de York 


La base de una economía de estado estacionario incluye cuatro conceptos clave expuestos en la primera parte de este documento: (1) escala sostenible, (2) distribución equitativa, (3) asignación eficiente y (4) alta calidad de vida. Una escala sostenible que supone que el tamaño de la economía sea compatible con la capacidad de los ecosistemas de proporcionar recursos y absorber desechos –los flujos materiales y energéticos estarían condicionados por los límites ecológicos, y tanto la población como el consumo estarían estabilizados por debajo de la capacidad de regeneración del planeta. Con el término distribución equitativa se hace referencia a que la gente tenga las mismas oportunidades para obtener ingresos y riqueza, limitando la injusticia y evitando brechas entre personas ricas y pobres. Por otro lado, asignación eficiente implica que el poder de los mercados esté bien aprovechado (teniendo en cuenta dónde funcionan y dónde no) para distribuir los recursos entre los diversos usos de dichos recursos. Por último, una alta calidad de vida supone sustituir el paradigma del crecimiento ilimitado, representado por el PIB, por las cosas que realmente importan a la gente como la salud, la felicidad, el empleo estable, el tiempo libre, comunidades fuertes y estabilidad económica. Una economía prospera, diseñada para durar debe, al menos, incluir estos cuatro conceptos como base. Si bien es cierto que debemos construir el nuevo modelo sobre la base anteriormente propuesta, también es verdad que no podemos empezar desde cero. Vivimos atrapados en el actual sistema económico y debemos reparar su base inestable antes de empezar a construir nada sobre ella. La reparación requiere que revisemos tres conceptos básicos: (1) La inversión, (2) la productividad y (3) la propiedad privada. En primer lugar, no podemos seguir entendiendo la inversión como una forma de usar el dinero para hacer dinero. La inversión debe abarcar un campo más amplio que el de los beneficios económicos, generando también rentabilidad social y ambiental. Por otro lado, la optimización, que no maximización, debe de ser el santo y seña en lo referido a la productividad laboral. Además, debemos utilizar los beneficios de la productividad sabiamente para ofrecer oportunidades de generar empleos que satisfagan. En lo correspondiente a la propiedad privada, desde hace tiempo está claro que existen muchas opciones entre los extremos del socialismo de estado y el capitalismo privado. La nueva base económica necesita de un apoyo social generalizado. Una vez logrado el respaldo de la mayoría de la ciudadanía, y que seguro llegará si tenemos en cuenta que los inconvenientes del crecimiento cada vez son más, debemos estar preparadas/os para instaurar una serie de medidas y estrategias que nos posibiliten alcanzar esa base estable. Los pilares Los resultados recogidos de los talleres de la Conferencia sobre la economía de estado estacionario, proporcionan un punto de partida para avanzar en la transición hacia una nueva economía. 

Las ideas que surgieron de cada taller forman los diez pilares del edificio de la economía en estado estacionario. 
1. Limitar el uso de los recursos naturales y la producción de residuos. 
2. Estabilizar la población. 
3. Distribuir equitativamente los ingresos y la riqueza. 
4. Reformar el sistema monetario. 
5. Cambiar la forma de medir el progreso. 
6. Asegurar el pleno empleo. 
7. Repensar las estructuras de los negocios y los métodos de producción. 
8. Favorecer la cooperación internacional a medida que las naciones entran en la fase de transición económica.
9.Cambiar los comportamientos en el consumo; 
10. Implicar a la clase política y a los medios en un amplio debate pública sobre estrategias y objetivos de la economía.


Suficiente tiempo esperando la transición

 El concepto de economía de estado estacionario no es nuevo. Desde hace siglos, las/os economistas han considerado la transición de una economía basada en el crecimiento a un modelo estable.

En “La riqueza de las naciones” (The wealth of nations), obra cumbre de Adam Smith, el economista admitió los límites del crecimiento económico. Smith predijo que, a largo plazo, el crecimiento de la población acarrearía la reducción de los salarios, los recursos naturales escasearían y el reparto del trabajo alcanzaría los límites de su eficacia. Incluso predijo que el periodo de crecimiento duraría, como mucho, 200 años, seguido de una estabilización de la población .

John Stuart Mill, brillante filósofo y economista pionero, desarrolló la idea de la economía de estado estacionario a mediados del siglo XIX. Stuart Mill creía que tras un periodo de crecimiento, la economía debía alcanzar una situación estacionaria, caracterizada por la estabilización de la población y por el no crecimiento de las reservas de capital. Sus palabras nos describen elocuentemente los aspectos positivos de dicho sistema económico:

"Casi no será necesario decir que una situación estacionaria del capital y de la población no implica una situación estacionaria del adelanto humano. Será más amplio que nunca el campo para la cultura del entendimiento y para el progreso moral y social; habría las mismas posibilidades de perfeccionar el arte de vivir, y hay muchas más probabilidades de que se perfeccione cuando los espíritus dejen de estar absorbidos por la preocupación constante del arte de progresar"

 Estos pensadores vanguardistas del los siglos XVIII y XIX andaban tras la pista de algo. Las/os actuales economistas ecologistas, las/os científicas/os en pos de la sostenibilidad, las/os investigadoras/es del buen vivir y un creciente número de gente concienciada entienden la necesidad urgente de unatransición que nos aleje del crecimiento. En 2008 se celebró la primera conferencia internacional sobre Decrecimiento (la décroissance) en París. En 2009, la comisión sobre desarrollo sostenible del Reino Unido publicó el histórico informe “¿Prosperidad sin crecimiento?” (Prosperity without growth?)” y la NEF lanzó La gran transición (The great transition). En enero de este año, el gobierno austriaco patrocinó un importante evento bajo el lema Crecimiento en transición (Growth in transisition). La segunda conferencia internacional sobre Decrecimiento se celebró en marzo en Barcelona, seguida de un evento más pequeño en Vancouver, Canadá. Está surgiendo un movimiento global. Existen incluso indicios de que estas ideas se están incorporando en la corriente principal.

Robert Solow, ganador del Premio Nobel de Economía por su trabajo entorno al crecimiento económico dijo recientemente: Es posible que con el transcurrir de las décadas, los Estados Unidos y Europa descubran que, o bien el crecimiento es demasiado destructivo para el medio ambiente y que son demasiado dependientes de la escasez de recursos, o bien que prefieren utilizar el aumento de la productividad en forma de disfrute del ocio. No hay nada intrínseco en el sistema que diga que no se pueda vivir de forma feliz en un estado estacionario.183 La idea de una economía con la que alcancemos el bienestar para todas las personas teniendo en cuenta los límites del planeta es muy atractiva. Nunca se ha intentado y es contraria a la forma en la que hemos estado haciendo las cosas, por lo que el alcance del cambio que se requiere es considerable. Los resultados de los talleres indican que todavía queda mucho por hacer y muchos interrogantes por responder. El proyecto esta todavía incompleto en algunas áreas. Aún así, tenemos suficientes ideas como para romper los esquemas con nuestra propuesta, y es cada vez más urgente que así lo hagamos.



Capítulo 1 – Introducción 1. Remitirse a CASSE, lista de ejemplos: http://steadystate.org/discover/reading-list/
2. Remitirse a la siguiente página de internet con vídeos de las ponencias principales de la conferencia: http://steadystate.org/leeds2010/videos/ 3. Remitirse a la siguiente página de internet con enlaces a todos los resúmenes de los talleres: http://steadystate.org/leeds2010/workshops/

Capítulo 2– ¿Cuánto es suficiente? 4. Este capítulo está basado en gran parte en el discurso de apertura de Peter Victor en la Conferencia sobre la economía de estado estacionario, Leeds, RU, 19 de Junio. http://steadystate.org/leeds2010/videos/

En “La riqueza de las naciones” (The wealth of nations), obra cumbre de Adam Smith, el economista admitió los límites del crecimiento económico. Smith predijo que, a largo plazo, el crecimiento de la población acarrearía la reducción de los salarios, los recursos naturales escasearían y el reparto del trabajo alcanzaría los límites de su eficacia. Incluso predijo que el periodo de crecimiento duraría, como mucho, 200 años, seguido de una estabilización de la población .... Smith, A., 1776. Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. Editorial Planeta DeAgostini S.A. Edición original: Smith, A., 1776 An inquiry into the nature and causes of the wealth of nations. University of Chicago Press.

Articulo entero en
http://steadystate.org/wp-content/uploads/EnoughIsEnough_FullReport_ES.pdf

Bibliografia:http://transicionsocioeconomica.blogspot.com.es/2016/08/suficiente-es-suficiente-bibliografia.html

dilluns, 29 d’agost del 2016

Bien Común, Responsabilidad Social, y B Corps. ¿Avanzan igual hacia la sostenibilidad? Entrevista a Marta Avesani

Bien Común, Responsabilidad Social, y B Corps. ¿Avanzan igual hacia la sostenibilidad? Entrevista a Marta Avesani

 

Marta Avesani, Master en Sustainable Territorial Development, ha presentado recientemente en las universidades Paris– Panthéon Sorbonne, la de Padova (Italia), la Katholieke Universiteit Leuven (Belgica) y la Universidade Catolica Dom Bosco (Brasil), su tesis sobre la Sostenibilidad Global del Mundo Empresarial, identificando las particularidades que caracterizan un auténtico modelo de negocio, basado en la Economía del Bien Común. Además, Marta es miembro de la EBC Internacional y ha participado en la última Asamblea de Delegados

Marta destaca el modelo de la Economía del Bien Común como el único con las características necesarias para conducir una empresa en la reflexión y en la acción orientada a la verdadera sostenibilidad. Su trabajo se apoya en el reciente concepto de “True Business Sustainability”, un modelo teórico de sostenibilidad empresarial ideado por Katrin Muff, Decana de la Business School Lausanne de Suiza y su colega Thomas Dyllick.
En esta entrevista nos acercamos a los fundamentos teóricos y conclusiones de su trabajo y qué aportan estas teorías a la sostenibilidad.
Marta, ¿En qué consiste el modelo de “True Business Sustainability”, de Katrin Muff y Thomas Dyllick? ¿Qué relación tiene con la Teoría del Bien Común?
El modelo teórico de la True Business Sustainability (Verdadera Sostenibilidad de Empresa) define a la empresa como una organización orientada a resolver problemas globales y a servir a las necesidades universales creando un valor positivo para el bien común. Esto significa que el enfoque principal no es la empresa sino la sociedad y sus desafíos globales. En consecuencia la empresa redefine las estrategias, el modelo de empresa y el valor que crea en función de los desafíos de sostenibilidad a los que quiere contestar. El enfoque cambia de la reducción del impacto negativo de la empresa a la creación de un impacto positivo en áreas criticas para la sociedad y el planeta.
La relación entre el modelo teórico de la True Business Sustainability y la teoría del Bien Común se traduce en una empresa que no tiene como objetivo la maximización del beneficio económico para unos pocos sino el ponerse al servicio de la sociedad y del planeta (del bien común) contribuyendo a la resolución de problemas específicos o satisfaciendo necesidades humanas. Esto no significa que la empresa no debe ganar dinero, sino que el dinero se presenta únicamente como un medio de intercambio en vez de como un objetivo final de la forma de hacer empresa con una lógica de acumulación.

Se ha achacado a la Teoría del Bien Común que es un modelo teórico que casa mal con las cifras macro y micro de las empresas y que por otra parte, no aporta modelos metodológicos nuevos distintos a los de la RSC. ¿Qué opina?
La Economía del Bien Común nace del economista austriaco Christian Felber. El Balance del Bien Común que he analizado en mi tesis comparándolo con otros modelos de balance de sostenibilidad (como el GRI y el Corporate Sustainable Assessment de Robeco SAM) nace de la relación entre Felber y un grupo de emprendedores, es algo creado por parte de los emprendedores para las empresas. Esto significa que el modelo no está lejos de la realidad.
Muchos estudios demuestran que invertir en la sociedad y en el medio ambiente por parte de una empresa lleva a un beneficio económico mayor en el largo plazo.
Además, la agencia multinacional de consultoría empresarial KPMG International, en su documento “Expect the Unexpected” (2012), ha evidenciado 10 fuerzas que representan un desafío para nuestro mundo y que, si no son abordadas con urgencia, podrían minar la vida humana y al medio ambiente en los próximos 20 años. La agencia afirma que estas fuerzas, por ejemplo el cambio climático o la escasez de recursos, si no son abordadas causarán también problemas a las empresas que son, al mismo tiempo, en parte responsables de estos desafíos
La teoría del Bien Común tiene poco que ver con la Responsabilidad Social Corporativa.
La Responsabilidad Social Corporativa no va a cambiar el corazón de la empresa (el business model, los objetivos, la misión, el modo de producción, …) y se presenta como algo añadido para que la empresa pueda crear valor también para sus stakeholders. De esta forma es posible que una empresa, a través de sus acciones de RSC, cree valor positivo por un lado, y a la vez continúe creando valor negativo por otro lado.
La economía del Bien Común, al igual que el modelo True Business Sustainability, invita la empresa a cambiar de perspectiva: de un enfoque de maximización del beneficio económico para los emprendedores y los inversores externos a repensar la empresa en su totalidad de manera que ella sea la respuesta a una necesidad humana o a un problema local o global. Esta respuesta está integrada en el business model y en los objetivos de la empresa. Además, la empresa no solamente crea valor positivo para la sociedad con su producto o servicio sino también evita crear externalidades negativas sociales y medioambientales en los procesos productivos.

¿Cómo “vendería” el modelo del Bien común a un empresario?
Comprendo que la motivación ética frecuentemente no es suficiente para convencer a un empresario de la necesidad de cambiar el modelo empresarial. Sin embargo, creo que los argumentos más interesante para un empresario son:
  • Los beneficios de imagen de la inversión en el bien común frente a la creciente conciencia de los ciudadanos sobre los temas de la calidad, del medio ambiente y de las cuestiones sociales.
  • Invertir en el bien común significa invertir en la sostenibilidad de la empresa en el largo plazo. De hecho, muchas grandes empresas ya han reconocido que la explotación de los recursos naturales y humanos, aunque rentable en el corto plazo, constituye una amenaza en el largo plazo y que la empresa depende de las buenas condiciones del medio ambiente y de la sociedad.

  • El modelo del Bien Común se basa sobre la cooperación y las relaciones de confianza entre los diferentes actores involucrados (clientes, financiadores, proveedores, trabajadores, generaciones futuras y medio ambiente). La teoría de los juegos ha demostrado ampliamente que la cooperación gana sobre la competición De hecho las innovaciones más grandes se logran en periodos de paz, armonía y colaboración entre los diferentes stakeholders.

¿Cómo se está articulando el modelo del Bien Común a nivel internacional? ¿Es libre o es necesario certificarse? ¿Es un proceso de consultoría más?
Los materiales útiles para la redacción del balance del Bien Común se pueden descargar gratuitamente de las páginas web nacionales e internacionales del movimiento de la Economía del Bien Común. El balance puede ser utilizado a diferentes niveles: en autonomía para una reflexión interna sobre lo que ya es bueno y lo que se puede mejorar en la empresa, para una reflexión interna con la ayuda de un consultor del Bien Común remunerado, para una reflexión interna y una comunicación al exterior del compromiso de la empresa sobre el Bien Común, de sus éxitos y nuevos objetivos de mejora. El mismo proceso puede ser seguido utilizando la peer-review. Eso significa que diferentes empresas reflexionan juntas sobre estos temas y pueden compartir sus buenas prácticas y sugerencias. La peer-review es muy útil para las empresas más pequeñas que difícilmente tienen recursos humanos y económicos para dedicarse a esto tipo de reflexión y que, de esta forma, pueden unir fuerzas.

A nivel metodológico, ¿nos podría explicar el triple balance?
El triple balance (en inglés “Triple Bottom Line”) ha sido creado por John Elkington, un experto en RSC y en desarrollo sustentable en 1997. El concepto nace de la necesidad de una nueva definición de valor agregado que vaya más allá del valor económico y que incluya los costos y los beneficios medioambientales y sociales que la empresa lleva a la sociedad. Esta idea es conocida también como “3P”, que significa “People, Planet, Profit” (Personas, Planeta, Beneficio), o estrategia “win-win-win”, combina juntos los intereses sociales, medioambientales y económicos invitando las empresas a manejarlos juntos dándole igual importancia.
El modelo del triple balance ha sido criticado por algunos autores en la literatura académica Gray & Milne (2002) sugieren que en caso de compromiso entre los tres diferentes intereses, el aspecto económico es considerado más importante que el social y el medioambiental. Estos aspectos son considerados importantes únicamente en la medida de su habilidad para llevar beneficio económico a la empresa. Sin embargo, otros autores subrayan que la sostenibilidad económica en una empresa debería siempre ser priorizada ya que si una empresa no es capaz de quedarse en el mercado no puede ni siquiera contribuir al bienestar social exterior (Labuschagne et al. 2003).
Sin embargo, creo que la crítica más interesante y concreta viene de dos autores,  McDonough & Braungart (2002), que afirman que el triple balance es una medida “ex post”, es decir que el triple balance propone una estrategia para minimizar los impactos negativos de una empresa. Pero minimizar no corresponde a anular. La critica de estos autores se traduce en un modelo alternativo llamado “Triple Top Line”. Según este modelo los impactos negativos pueden ser anulados construyendo el proceso y los productos o servicios de manera sostenible desde el principio.
En consecuencia, aunque el mérito del triple balance es el introducir los aspectos social y medioambiental como intereses de la empresa, el riesgo es similar al de la RSC, es decir, crear acciones añadidas que no toman parte en el “core business” de la empresa y que no la transforman a fondo. Una empresa puede tener impactos negativos y tratar de minimizarlos en un segundo momento. Al contrario, veo una similitud entre el modelo “Triple Top Line” y la teoría del Bien Común. Al igual que en el Balance del Bien Común, se sugieren también cambios profundos y radicales en los objetivos, en la oferta de bienes y servicios de la empresa con la finalidad de crear una empresa que sirve al Bien Común sin impactos negativos.

¿Cómo se podría “elevar” esta metodología a nivel macroeconómico, con los indicadores de bienestar social?
Creo que la conexión entre la Economía del Bien Común y el bienestar social se traduce en la utilización de modelos cooperativos en lugar de competitivos. De hecho, a nivel psicológico, la cooperación procura relaciones satisfactorias, confianza entre las personas, una disminución de los conflictos sociales y medioambientales y el logro de objetivos comunes. Al contrario, la competición significa que alguien gana y alguien pierde. El sentimiento de quien pierde es la frustración. La competición se alimenta con el miedo. Estos sentimientos negativos no procuran felicidad y bienestar social.
El Balance del Bien Común exhorta a la cooperación entre todos los stakeholders y a la creación de relaciones de largo plazo y de confianza.

¿Está relacionado este movimiento con las B Corp? ¿Qué opina del proceso de certificación de estas empresas?
Creo que la Economía del Bien Común y el movimiento B Corp tienen algunas similitudes y algunas diferencias.
Ambos movimientos ven la empresa como una organización al servicio de la sociedad y llamada a responder a los desafíos sociales y medioambientales de nuestro mundo. Además, ambos movimientos consideran esencial un trabajo que incluya todos los stakeholders ya que somos todos interdependientes y responsables los unos de los otros. Muchas áreas de reflexión propuestas en el Balance del Bien Común y en el B Corp Impact Assessment son las mismas.
Sin embargo, hay también algunas diferencias sustanciales. Primero, el movimiento B Corp se presenta exclusivamente como movimiento que interesa a las empresas. El movimiento B Corp ve las empresas como una fuerza capaz de crear bienestar para todos. La Economía del Bien Común ve las empresas como actores importantes para un cambio radical, pero el balance del bien común no se dirige únicamente a las empresas sino también a las asociaciones, a las familias, a los municipios… y a cada ser humano. Cada uno de nosotros tiene un impacto sobre la sociedad y el medio ambiente a través de sus relaciones y de su modo de consumo. En consecuencia, la Economía del Bien Común se presenta como movimiento de personas antes que de empresas, un movimiento que camina en la dirección de un cambio que es antes que nada un cambio personal y de estilo de vida, y luego también un cambio económico que incluye todas las organizaciones de nuestra sociedad.

Finalmente, Marta, a su juicio, ¿la sostenibilidad se sustenta más en experiencias de éxito o de fracaso?
Creo que la sostenibilidad representa una gran ocasión de cambio en la manera de hacer negocios, en el modelo económico y de consumo. La idea de sostenibilidad invita a cada habitante de nuestro planeta, de forma individual y en el interior de las organizaciones, a reflexionar sobre su propio impacto y sobre la interdependencia entre todos los seres humanos y entre el ser humano y el medio ambiente.
El riesgo de fracaso es grande porque somos interdependientes. Esto significa que pocos individuos con un estilo de vida de altísimo impacto o pocas grandes empresas con una política de sostenibilidad distante de la “True Business Sustainability”, es decir orientada únicamente a la imagen sin un cambio profundo en el “core business” de la empresa, son suficientes para debilitar el esfuerzo de quien quiere caminar en la dirección de una verdadera sostenibilidad.
La sostenibilidad es una sostenibilidad global, no es posible hablar de experiencias de éxito. Si una empresa trabaja bien en la dirección de la verdadera sostenibilidad y otras empresas no hacen el mismo camino, el riesgo para el planeta y las generaciones futuras seguirá siendo muy alto. Aunque nuestro mundo esté lleno de muros y fronteras, el planeta no tiene muros (barreras).
http://www.agorarsc.org/11628-2/

 

dilluns, 25 de juliol del 2016

La economía del bien común y la economía social y solidaria, ¿son teorías complementarias? .Veronica Gomez y Charo Gomez-Alvarez

Muy buen articulo de las compañeras de la EBC,Veronica Gomez y Charo Gomez-Alvarez publicado en el CIREC:
La economía del bien común y la economía social y solidaria,
¿son teorías complementarias?
Con referencias a Zamagni,Sen,Ostrom,North,Argandoña, remarcando las diferencias entre el bien comun,los bienes comunales,los bienes publicos, remarcando la EBC como un proceso abierto al debate,un proceso de mejora continua, que sumadas a otras alternativas socioeconomicas tienen el fin comun de democratizar y humanizar la economia

Muy buen articulo de las compañeras de la EBC,Veronica Gomez y Charo Gomez-Alvarez publicado en el CIREC:

La economía del bien común y la economía social y solidaria, ¿son teorías complementarias?

Con referencias a Zamagni,Sen,Ostrom,North,Argandoña, remarcando las diferencias entre el bien común,los bienes comunales,los bienes públicos, remarcando la EBC como un proceso abierto al debate,un proceso de mejora continua, que sumadas a otras alternativas socioeconómicas tienen el fin común de democratizar y humanizar la economía


Nuestro propósito es determinar si existe complementariedad entre la Economía Social y Solidaria y la Economía del Bien Común pues ambas comparten el propósito de construir una economía basada en valores y con objetivos sociales. Una vez presentadas ambas teorías, se realiza una comparativa de los aspectos comunes: la visión antropológica del hombre, la democracia como principio de construcción desde lo local y el activismo. Por otro lado, se identifica las diferencias respecto a la empresa, el capital, el valor social, la amplitud de las relaciones mercantilistas y el papel del sector público. Nuestra conclusión es que ambas propuestas ofrecen aspectos complementarios para generar un proceso de transformación económico, político y social

1. Introduccion
2. Economia social y solidaria
3.La economía del bien común
4.Hay complementariedad en estas dos propuestas
5.Conclusiones

Articulo entero en:
http://www.ciriec-revistaeconomia.es/banco/8704_Gomez_Gomez_OLF.pdf

4.1 Elementos comunes 

La EES cuenta con aportaciones desde los años 70 desde el ámbito práctico, que lleva parejo un desarrollo teórico muy amplio. Por su parte, la EBC inicia su trayectoria en 2010 con una propuesta teórica muy concreta, basada en reflexiones sobre la realidad actual, pero sin contar con experiencias expresas de Economía del Bien Común. A pesar de ello, consideramos que ambas corrientes tienen una serie de elementos comunes como son: una visión antropológica basada en el hombre como ser social y la importancia de los valores, la aspiración para construir un modelo económico alternativo fundamentado en la democracia como metodología de construcción y la sociedad civil, el activismo social y político y el cambio de modelo desde lo local. Frente a la antropología subyacente de la economía de mercado capitalista que reduce las motivaciones del ser humano al homo economicus, la EES y la EBC reivindican un paradigma de hombre social, apelando a la existencia de la multidimensionalidad de las motivaciones. Asimismo,comparten el supuesto de la existencia de valores en la naturaleza humana, que se extiende a todas las relaciones sociales. El marco epistemológico de esta afirmación reside en el análisis teórico y empí- rico de Polanyi, el cuál afirma que “el gran descubrimiento de la reciente investigación histórica y antropológica es que la economía humana está sumergida por regla general en las relaciones sociales de los hombres” (Polanyi, 2007:94), y por ello “el sistema económico es una mera función de la organización social” (Polanyi, 2007:98). Este marco es el empleado por autores como Laville o Corragio pertenecientes a la ESS, pero la EBC carece de una fundamentación teórica de este calado. La economía, por tanto, no puede tener otro fin que estar servicio de las personas y por ello ambas propuestas aspiran a construir un modelo económico alternativo. El camino propuesto por la ESS para la sostenibilidad del sistema es la vía de la democratización, elemento que la EBC también incorpora en su modelo. Ello supone la reivindicación de la democracia directa, los procesos de cambio desde abajo y desde lo local, la redefinición del papel del sector público como creador de espacios para la autogestión de la sociedad civil y la reivindicación de la democratización de la economía. La vía democrática de transformación social implica que en cada momento del proceso haya que optar a favor de quiénes y de qué políticas estamos, y desde dónde, quiénes gobiernan y para qué. Esta debería ser siempre una opción consciente del pueblo, individual y colectiva; y para que así ocurra, debe ser construida, día a día, desde abajo (Villasante, 1995). Para ello ambas teorías proponen la realización de asambleas constituyentes, ya que todos los pueblos deberían poder ejercer su derecho a expresar sus puntos de vista e intereses en un proceso permanente (Felber, 2012). Lo que aparece en la ESS y la EBC es una nueva cultura de poder basada tanto en la participación colectiva creciente en el proceso de toma de decisiones como en la ejecución de las resoluciones y el control de los resultados y la gestión gubernamental toda, y para ello es necesario el empoderamiento creciente de los individuos y de los pueblos. Se refuerza así también la importancia y la reivindicación de la gestión de los bienes comunes, que pueden ser gobernados a través de la acción colectiva voluntaria, tal como comentábamos con anterioridad. La definición de los derechos individuales, entre ellos el de propiedad privada, cuenta con un largo recorrido, especialmente, en la cultura occidental, pero el ejercicio de la vida en común requiere nuevas fórmulas de derecho sobre los bienes comunales (Bollier y Helfrich, 2014). Asimismo, el derecho de propiedad individual debe estar sujeto a límites, en función de los procesos democráticos deliberativos (Felber, 2012 y Razeto, 2015). La vocación de transformación del modelo económico imperante trasciende el debate teórico y se traduce en activismo social y político. Ambas cuentan con grupos locales articulado en redes nacionales e internacionales como estrategia para la puesta en práctica de otra economía y para la transformación social.
Ello supone un cambio en la forma de hacer política, donde el detonante natural esperado, tanto en la EBC y la ESS, es la demanda de la sociedad civil de una democracia desde abajo, de otra forma de hacer política y economía. Esto es más factible de llevar a cabo en el ámbito de local, donde la democracia participativa es más fácil de ejercitar por las personas, aspecto especialmente relevante para la ESS. Esto supone, un cambio en los objetivos del desarrollo local desde la competitividad a la generación de bien común y la cooperación, por lo que todos los agentes deben compartir ese objetivo, mediante un cambio de valores y de incentivos. Por su parte, las administraciones locales, a pesar de tener competencias limitadas, conocen mejor la realidad del territorio donde se encuentran que otras administraciones superiores y su involucración es indispensable para empoderar a los individuos y posibilitar la creación de proyectos de ESS y EBC.

4.2. Elementos diferenciales 

Los elementos diferenciadores que presentan ambos modelos residen en la visión de cómo la democracia se incardina en la empresa y el papel del capital, la determinación del valor social, las relaciones económicas en el mercado, la amplitud de las actividades mercantilistas y el papel del sector público.
4.2.1. La empresa y el capital
 La ESS aparece como una respuesta a problemas sociales acuciantes, como el desempleo, la pobreza, la necesidad de servicios, etc. y de ahí la originalidad de sus respuestas a nivel microeconómico. Mientras que la EBC surge ante la convicción de que es necesario superar el modelo económico neoliberal destructivo actual mediante otro acorde con los valores humanos, las necesidades sociales y medioambientales. Tiene la voluntad de ir cambiando el sistema económico al cambiar y reorientar la actividad empresarial, pero parte de las organizaciones empresariales tanto clásicas como de la Economía Social y no propone ningún tipo de organización nueva, sino la transformación de la actividad empresarial para crear valor compartido y sostenibilidad. La red de la ESS no admite formas empresariales donde prime el capital, y existe además la necesidad de cumplir unos requisitos mínimos, acordes con los valores y principios de la ESS. La EBC abre la puerta a proyectos cuyo compromiso social puede ser inicialmente reducido y bajo cualquier forma societaria donde puede primar el capital, y sin tener un comportamiento mínimamente democrático, pero sí intención de iniciar un proceso de aprendizaje, reorientación y transformación de la actividad empresarial a través de la aplicación del Balance del Bien Común. Este elemento es, sin duda un elemento de divergencia importante, pues en el caso de la ESS existe una frontera clara entre las empresas que pertenecen a su proyecto y las que no, y por tantohay una parte del tejido empresarial actual, la gran mayoría, que no tiene cabida en la ESS. Por el contrario, la EBC abre la posibilidad de llegar a un público al que le puede resultar más difícil asumir todos y cada uno los principios de la ESS. Así, la EBC acepta que una empresa sin un trato justo en el reparto de los beneficios, donde prime el capital, y sin democracia obtenga una puntuación de 700 puntos respecto a 1.000, frente a la ESS, que no admitiría nunca este tipo de empresa. Ahora bien, si tenemos en cuenta la visión completa del modelo de la EBC, la empresa “ideal” de la EBC, la que genera más bien común, es aquella que cumple con los principios de la ESS, que sería la que obtendría la puntuación máxima. Un elemento fundamental de la EBC son una serie de propuestas para limitar la acumulación, uso y retribución del capital, por tanto coincide con la ESS sobre el papel subordinado del capital. Estas medidas están encuadradas dentro de una lógica teórica que pretende que el beneficio sea el medio y no el fin, pero sólo se podrían aplicar si fuesen aprobadas por los cauces democráticos pertinentes (Felber, 2012).

4.2.2. La contabilidad del valor social 
La forma de comprobación del valor social a nivel microeconómico también es diferente en cuanto a la metodología. En el caso de la ESS, existe un comité de voluntarios que realizan la evaluación mediante el balance social, y en la EBC está planteado como un sistema bidireccional entre la empresa interesada y los auditores de la asociación de la Economía del Bien Común
. Este es un aspecto fundamental que debe ser evaluado y tratado en la EBC para evitar que se convierta en un sello más, o en un tipo de responsabilidad social avanzada. El aspecto de la medición del impacto social, mediante el balance del bien común, aunque con sus carencias metodológicas, ha sido un acierto porque presenta una forma de comunicación rápida y concreta de la propuesta hacia el resto de la sociedad. Además es una herramienta de aprendizaje porque permite a la empresa saber en qué estadio se encuentra, qué aspectos puede mejorar y cuál es la ruta a seguir. De hecho, el mercado social de REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria) en España ha incorporado un formato similar al propuesto por la EBC para la medición cuantitativa y el etiquetado para la evaluación de las organizaciones solidarias con una doble finalidad: para el proceso de mejora de la organización, y para transmitir información al resto de la sociedad.
 En el orden macroeconómico, la EBC es consciente de la necesidad de medir los logros sociales con otros parámetros diferentes al PIB, y por ello propone la necesidad de una métrica del Producto del Bien Común Bruto, aunque esta propuesta todavía no se ha desarrollado, aspecto que la ESS no contempla.

4.2.3. Las relaciones económicas de producción, distribución y consumo 

La ESS es una corriente transformadora, pues plantea que las maneras de organizarse econó- micamente son múltiples y variadas, no presenta un único camino o ruta para el proceso de transformación, por el contrario, dicho proceso de creación surge de la experimentación, de la práctica y del saber compartido. La realidad construida y compartida con bases solidarias sirve a otros colectivos para iniciar nuevos procesos, aportando nuevos saberes, como por ejemplo es el caso de las monedas sociales, las finanzas solidarias, los mercados sociales, el comercio justo, etc. Esta es la forma en la que la solidaridad se incorpora a los procesos económicos. Pero va un paso más allá, y además de empoderar a los sujetos haciéndoles recuperar su dimensión política gracias a la auto-gestión económica a nivel local, reivindica el derecho a decidir qué tipo de desarrollo desean vivir, sin una imposición externa a través del Estado o de políticas comerciales con terceros países. Por su parte, la EBC tiene como objetivo central que las decisiones económicas sigan basándose en los precios, pero que estos reflejen los costes y los beneficios sociales derivados de las relaciones económicas. El marco de incentivos institucionales es indispensable para generar un modelo económico distinto, y al igual que el actual sistema premia la acumulación de riquezas sin tener en cuenta ningún efecto sobre las demás personas, la EBC pretende revertir ese modelo. Por ello se hace imprescindible que la definición de los costes y beneficios sociales se articulen bajo un principio general de identificación del bien común, y bajo procesos democráticos que legitimen lo que las comunidades entienden por bien común. Al aplicar la matriz, se alinea la actividad empresarial con los fines y necesidades sociales, en lugar de convertirlos en externalidades que contribuyen a reforzar la contraposición entre los intereses empresariales y sociales, de modo que ambos se aúnan y contribuyen a que el progreso económico y el progreso social vayan de la mano. Sin embargo, la EBC no tiene un marco teórico de cómo fomentar la creación de redes cooperación, si no es por medio de incentivos públicos. En este sentido, la ESS ofrece aprendizajes sobre los procesos de cooperación entre las personas, pues a pesar de la falta de incentivos monetarios, posee un gran bagaje de buenas prácticas sociales, económicas, democráticas….de las que la EBC puede y debe beneficiarse, al igual que existen muchas otras corrientes con las que puede entrar en diálogo, economía de los cuidados, decrecimiento, etc. y viceversa. Desde nuestra perspectiva, ambas propuestas no son contradictorias, por el contrario, están buscando soluciones complementarias y necesarias para cambiar el funcionamiento del mercado capitalista. Si no existe una conciencia ciudadana, solidaria y ética, es muy difícil que se produzca una transformación institucional, como propone la EBC. Por otro lado, la reforma de mercado propuesta para la EBC consideramos que es un marco institucional adecuado para el desarrollo de las iniciativas de ESS, y su ampliación en ámbito económico.

4.2.4. Sector público

 El rediseño del papel del sector público en ambas corrientes es fundamental. Ya nos es solucionador de los “fallos del mercado”, si no el co-creador de otro tipo de mercado, basado en permitir a la sociedad civil ser la artífice y protagonista de la vida pública. Los cambios que ambas corrientes proponen es el fortalecimiento de la democracia directa, espacios para la autogestión y la redefinición de los derechos de propiedad, el diseño de políticas de desarrollo, aspectos ya tratados, la modificación de los incentivos del mercado y los parámetros de valoración del propio funcionamiento del sector público. Ambas corrientes coinciden en crear incentivos desde el sector público para las actividades con impacto social mediante las cláusulas sociales, pero la ESS sólo propone la aplicación de cláusulas sociales para sus organizaciones. La EBC, por su parte, amplia esta propuesta para transformar todo el mercado como un sistema institucional que fomente y reconduzca el comportamiento de los actores económicos, y los alinee con los valores humanos básicos en sus decisiones económicas. La EBC confía en que los procesos democráticos sean lo suficientemente fuertes e importantes para que la sociedad civil controle como el sector público puede incidir en todo el diseño del mercado. Sin embargo, la ESS considera que esta es una labor que se debe realizar principalmente a escala local, porque es la escala de dimensión humana dónde se pueden generar relaciones de confianza, y el diseño de precios se puede realizar de forma autogestionada (Carragio, 2009). Por último, la EBC va un paso más allá respecto a las administraciones y propone que ellas mismas sean generadoras de bien común a través de su gestión interna, en su relación con los proveedores, y con los ciudadanos, y como ejemplo del cambio de valores y objetivos, y en esta reconducción gracias a la aplicación del BBC a los municipios, que como hemos comentado antes, se puede aplicar a todo tipo de organización: empresas, ONG´s, comunidades de vecinos, etc.

5.Conclusiones

En este trabajo se han presentado los elementos básicos de la ESS y de la EBC, con el objeto de determinar hasta qué punto se pueden considerar propuestas complementarias. Nuestra primera valoración es la existencia de una serie de elementos comunes como es la reivindicación de la necesidad de otro modelo económico, la defensa de la existencia de unos valores humanos en las relaciones económicas y la democracia como elemento fundamental de transformación social.
En ambas, la sociedad civil no se representa como un “contrapoder” sino como la fuente de un proceso integral de gestación de nuevos valores y relaciones. La superación del capitalismo requiere otra lógica del funcionamiento diferente a la de la acumulación del capital, y esto significa una transformación de las conciencias. Esta se inicia cuando los pueblos tratan de dar respuesta a sus necesidades y se organizan proponiendo alternativas, impulsando la participación democrática y organizándose políticamente, construyendo así un poder político-cultural desde abajo. Se trata de un proceso integral de cambio consciente y activo, que gesta una nueva realidad que abarca a todas las áreas de la vida, pues todas ellas están interrelacionadas (Rauber, I. 2006). Lo que aparece en la ESS y la EBC es una nueva cultura de poder basada en la participación colectiva democrática en el proceso de toma de decisiones, en la ejecución de las resoluciones y el control de los resultados y la gestión gubernamental, y para ello es necesario el empoderamiento creciente de los individuos y de los pueblos. Aparece así también la importancia de la gestión de los bienes comunes, que pueden ser gobernados a través de la acción colectiva voluntaria, tal como sugiere los estudios de Ostrom (2003), como esfera diferente al mercado y al estado. Frente al sometimiento a “la lógica de los mercados” se aboga, desde la ESS y la EBC, por una supeditación del mercado a la racionalidad político democrática, es decir, como única manera de reequilibrar las relaciones de poder y hacer que el sistema funcione al servicio de la sociedad, y no al revés. De esta manera, sería posible recuperar el sentido original de la Ciencia Económica, definida como la ciencia que se encarga de la creación de riqueza, su distribución y consumo con el objetivo de cubrir las necesidades humanas y aumentar su bienestar (Felber, 2012). Sin embargo, ambas corrientes ofrecen una visión diferente de cómo podría producirse un cambio en el sistema económico mediante la democracia, que nos conduzca a una vida sostenible. Este es sin duda el punto de tensión o divergencia pues dicho proceso de democratización en la ESS se concreta en la autogestión de una gran parte de la actividad económica a escala local. La EBC por su parte, propone crear mecanismos e incentivos que generen otros resultados desde el mismo mercado y promuevan un contexto más favorable a las organizaciones que tienen un compromiso con la sociedad, reorientando todos los procesos económicos actuales hacia el bien común. La implementación práctica de estas propuestas teóricas pueden presentar el mismo riesgo, no tener la capacidad transformadora suficiente. En el caso de ESS, se puede deber, en nuestra opinión, por no llegar a todos los sectores de la sociedad debido a un discurso que plantea un modelo con unos parámetros muy diferentes a los actuales. Por su parte, la EBC necesita de los medios institucionales que permitan a la sociedad civil ejercer una democracia que controle realmente al sector público. De lo contrario, la aplicación de los incentivos públicos para modificar los precios no contará con la suficiente garantía de que realmente reflejen los beneficios y costes sociales

Una ventaja de la EBC es que construye un nuevo marco analítico, pues permite el empleo de otro lenguaje y otra dialéctica, pero dentro de la lógica de mercado. Además, la vía de transformación propuesta por la EBC puede incorporar a más agentes económicos y políticos que la ESS, pues es un proceso gradual, frente a la ESS que es más exigente, en cuanto a la necesidad de adhesión a todos sus principios. Pero no debemos olvidar que, bajo los parámetros de la EBC, los proyectos que generarían más bien común son los que están desarrollados en la ESS. A partir del reconocimiento en las diferencias en la metodología del cambio, consideramos que existen varios ámbitos de complementariedad teórica y práctica. Desde una perspectiva teórica, la EBC tiene menor fundamentación, por lo que podría nutrirse de elementos más elaborados procedentes de la ESS, como la visión antropológica, los procesos democráticos, la creación de redes de cooperación como los mercados sociales, etc. Asimismo, la propuesta de investigar las posibilidades de medición en una economía del producto del bien común es innovadora, y sugiere la necesidad de profundizar su relación con otras visiones del progreso de una sociedad, como es la economía de la felicidad, el buenvivir, la teoría de las capacidades, etc., que tienen en cuenta otras dimensiones del bienestar de la persona, y que podrían ofrecer a la economía solidaria nuevas herramientas de evaluación. Las mediciones son herramientas importantes para las actividades de difusión de los criterios normativos y para poder formular y evaluar políticas públicas más efectivas, puesto que: “Lo que medimos afecta a lo que hacemos; y si nuestras mediciones son defectuosas, nuestras decisiones se pueden distorsionar” (Stiglitz, Sen y Fitoussi, 2013:1). Por otra parte, desde una perspectiva práctica, el recorrido de la ESS es mucho más amplio y variado, que aporta a la EBC todo un campo de buenas experiencias y proyectos reales como referencia y ambas, a su vez, se pueden nutrir de planteamientos y soluciones que surgen en la gestión de los comunes, la economía colaborativa, la economía circular, etc. La interacción permitiría avanzar en algunas grandes líneas como son: democratizar la economía de mercado internacional, sostener la economía de mercado territorial, relegitimar la economía no mercantil y tomar en consideración la economía no monetaria, lo que implica la creación de nuevos espacios públicos a nivel regional e internacional. Sin duda alguna, el gran desafío de ambas propuestas es llegar a demostrar que los principios democráticos pueden ser un modo de gestión, de mediación, y de regulación económica en la producción y el consumo de bienes y servicios (Fraisse, L. 2004:2). Por tanto, existe todo un campo de confluencia teórica y práctica en el que trabajar con otras corrientes en aras de comprender y mejorar los procesos democráticos, la participación activa y solidaria de la sociedad en la autogestión de su desarrollo, los cambios institucionales del mercado y del sector público: jurídicos, políticos y económicos, una nueva métrica del valor social y su incorporación a los procesos económicos

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dijous, 21 de juliol del 2016

La transición a la Sostenibilidad como objetivo urgente para la superación de la crisis sistémica actual

La transición a la Sostenibilidad como objetivo urgente para la superación de la crisis sistémica actual
Amparo Vilches 1,a , Daniel Gil Pérez 2,b 1,2 Universitat de València. España.

aAmparo.Vilches@uv.es [Recibido en enero de 2015, aceptado en noviembre de 2015]

Este trabajo pretende contribuir a cuestionar la creencia, ampliamente extendida entre la ciudadanía, los responsables políticos, e incluso entre los educadores, de que la transición a la Sostenibilidad es un objetivo para el futuro, que puede esperar ante las necesidades urgentes del presente. Se intenta mostrar que, por el contrario, dicha transición es necesaria ahora para dar solución a graves problemas interconectados, que amenazan ya seriamente a la presente generación, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el agotamiento de recursos fundamentales, o la pobreza y el desempleo masivo que destruyen la cohesión social. Se puede de este modo dar respuesta hoy a las necesidades esenciales para una vida satisfactoria de toda la ciudadanía, al tiempo que se reduce la huella ecológica global de la especie humana, respetando los límites del planeta y no perjudicando a las generaciones futuras. La educación ha de poner de relieve que la transición a la Sostenibilidad se convierte así en la vía para armonizar Derechos Humanos fundamentales como el derecho al trabajo y el derecho a un ambiente saludable, derechos que no solo no se contraponen, sino que únicamente pueden alcanzarse conjuntamente. Palabras clave: Transición a la Sostenibilidad; Educación para la Sostenibilidad; Objetivos de Desarrollo Sostenible; Construcción de un presente sostenible. 

http://reuredc.uca.es/index.php/tavira/article/viewFile/757/884
http://reuredc.uca.es/index.php/tavira/article/view/757


Introducción 
Una de las mayores dificultades con las que tropieza la implicación de la ciudadanía en la transición a la Sostenibilidad es la creencia errónea de que dicha transición es un objetivo para el futuro: se trataría de no perjudicar a las siguientes generaciones, de sacrificarnos ahora para evitar una debacle futura, de hacer posible, en suma, un futuro sostenible. Esta concepción afecta también al campo de la educación. En efecto, como han mostrado numerosas investigaciones, la problemática de la Sostenibilidad viene teniendo una presencia insuficiente en la enseñanza, incluso en materias como la Educación Ambiental. Así, David W. Orr (1995) afirmaba hace dos décadas “seguimos educando a los jóvenes, en general, como si no hubiera una emergencia planetaria” y, lamentablemente, la problemática de la (in)sostenibilidad sigue siendo hoy insuficiente y superficialmente estudiada, incluso en los programas de Medio 
Ambiente en la Educación Superior (Maniates, 2013). Y ello pese a iniciativas como la institución de la Década de la Educación por el Desarrollo Sostenible (Vilches et al., 2014a) que ha impulsado su incorporación en el currículum de los diferentes niveles educativos y especialmente en la formación del profesorado (Prieto y España, 2010; Novo y Murga, 2010; Aznar et al., 2011; Jiménez Fontana et al., 2015). En cualquier caso, la ciudadanía y sus representantes políticos, consideran prioritario, en general, atender y resolver antes lo que entienden por problemas urgentes del presente. El futuro puede de esperar. Se explica así que el tratamiento más común de algunos de los graves problemas actuales, como la crisis económica que afecta a numerosos países -provocando recesión y pérdida de millones de empleos, a la vez que recorta derechos ciudadanos fundamentales- esté presidido por proyectos radicalmente opuestos a la Sostenibilidad: reactivar el crecimiento económico, estimulando de nuevo el consumo y reduciendo al máximo los costes de producción (Vilches y Gil Pérez, 2011). Se debilitan para ello las medidas de protección del medio, con el argumento de que “encarecen la producción, agravando la crisis”, al tiempo que, por la misma razón, se reducen drásticamente las inversiones en salud, educación o cultura, con el consiguiente deterioro de los derechos sociales. La evolución de los presupuestos estatales, en países como el nuestro, a lo largo de este ya largo periodo de “crisis económica”, documenta clara y suficientemente estas afirmaciones. Son sacrificios necesarios, se afirma, para lograr una mayor competitividad y reactivar un crecimiento capaz de volver a crear ocupación y superar la crisis. Como han fundamentado diversos expertos, estos son planteamientos que solo benefician, a muy corto plazo, al interés particular de reducidas minorías, agravando una crisis que no es solo económica y que reclama urgentemente otro tipo de medidas que hagan posible ahora la transición a la Sostenibilidad, es decir, que reviertan el acelerado proceso de degradación mediante un profundo replanteamiento de las relaciones de los grupos humanos entre sí y con el medio ambiente, apostando por la cooperación y la defensa del interés general (Sachs, 2008; Rifkin, 2010 y 2014; Alperovitz, 2014). Algo urgente, insistimos, que requiere la implicación de todos y muy en particular de los educadores, porque estamos viviendo ya una situación de auténtica emergencia planetaria, marcada por toda una serie de problemas estrechamente relacionados que no han cesado de agravarse: contaminación y degradación de los ecosistemas, cambio climático, agotamiento de recursos, crecimiento incontrolado de la población mundial, pobreza extrema de miles de millones de seres humanos junto al consumismo depredador de una quinta parte de la humanidad, conflictos destructivos, pérdida de diversidad biológica y cultural… Y urgente también porque aún estamos a tiempo de evitar el colapso, si se empieza a actuar con decisión, aunque el tiempo disponible se acorta aceleradamente (Diamond, 2006; Engelman, 2013; Klein, 2015). La transición a la Sostenibilidad no ha de verse, pues, ni plantearse a nivel educativo, como una apuesta de futuro que exigiría ahora nuestro sacrificio: es, por el contrario, una estrategia fundamentada para dar solución a los problemas que estamos ya viviendo, implicando a profesorado, alumnado y ciudadanía en general, para hacer posible hoy, sin perjudicar al mañana, la satisfacción de las necesidades del conjunto de la humanidad (no solo de una minoría). Algo que las actuales recetas para “salir de la crisis”, que no es solo económica, no pueden lograr. 

-El crecimiento de la producción y consumo de bienes materiales no es la solución (pag 396)

-La crisis como oportunidad 
Como acabamos de señalar, es posible todavía, de acuerdo con estudios científicos concordantes, poner freno al proceso de degradación: se conocen las medidas correctoras necesarias y está en nuestras manos contribuir a su puesta en práctica. Debemos insistir, pues, en que la crisis actual tiene también una lectura positiva, superadora del simple “esto nos conduce al desastre”: podemos y debemos aprovechar la seria advertencia que supone esta crisis para impulsar un desarrollo auténticamente Sostenible, que no significa -como sabemos, pero conviene siempre recordar, dadas las frecuentes tergiversaciones- mantener la situación existente, sino “satisfacer las necesidades de la presente generación, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas” (Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, 1988). Tenemos los conocimientos y los medios para conseguirlo. Así lo muestran informes científicos como, entre otros, “Green Economy Report”, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); “Energy for a Sustainable future”, del Grupo Asesor del Secretario General de Naciones Unidas en cuestiones energéticas y de cambio climático (AGECC); “Resilient People, Resilient Planet. A future Worth Choosing”, del Grupo de Alto Nivel Asesor de Ban Ki-moon en Sostenibilidad Mundial, etc. (Documentos de libre acceso en Internet). (pag 398)

Yacimientos de ocupación sostenible 
Podemos resumir lo expuesto hasta aquí afirmando que, para “salir de la crisis” y, más concretamente, para crear millones de puestos de trabajo, no se necesita, como algunos pretenden, rebajar los derechos sociales y la protección del medio ambiente, favoreciendo los mismos intereses particulares que han creado la situación de crisis sistémica que estamos padeciendo. Se puede y se debe, por el contrario, promover ocupación sostenible, es decir, que contribuya a la transición a la Sostenibilidad, dando respuesta a las necesidades esenciales para una vida satisfactoria de toda la ciudadanía, al tiempo que se reduce la huella ecológica global de la especie humana, respetando los límites del planeta (Folke, 2013). Son muchas las propuestas de ocupación sostenible que cuentan con una fundamentación sólida y con el apoyo de los resultados obtenido al ponerlas en práctica. Podemos mencionar, a título de ejemplos recientes y próximos, el informe “Empleos verdes. Una salida sólida a la crisis”, del Grupo Los Verdes del Parlamento Europeo (de libre acceso en Internet) o el libro “La transición ecológica de la economía. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo?” (Marcellesi, 2013). Encontramos en estos materiales propuestas vinculadas al desarrollo de las energías renovables, eficiencia energética, ahorro energético, rehabilitación de viviendas, agricultura ecológica, cuidado de las personas dependientes, educación, etc., que constituyen yacimientos de ocupación socialmente útil y susceptible de generar millones de puestos de trabajo...(pag 400)

Conclusiones y perspectivas: el Programa de Acción Global de Naciones Unidas como compromiso renovado por la educación para la Sostenibilidad 
Los estudios científicos están convergiendo con los movimientos sociales y educativos en la necesidad y posibilidad de una transición a la Sostenibilidad que exige la superación del actual modelo socioeconómico y la adopción de medidas como las que hemos enumerado, que constituyen auténticos yacimientos de ocupación digna y sostenible. La transición a la Sostenibilidad se convierte así en la vía para armonizar Derechos Humanos fundamentales como el derecho al trabajo y el derecho a un ambiente saludable, derechos que no solo no se contraponen, sino que únicamente pueden alcanzarse conjuntamente. Es preciso insistir en la urgencia de reorientar la forma de relacionarnos entre nosotros y con el resto de la naturaleza, para poner las bases de un presente sostenible y satisfactorio para el conjunto de los seres humanos. Este tratamiento global de las interacciones entre sociedad y sistemas naturales para hacer posible la transición a la Sostenibilidad ha dado lugar al surgimiento de un nuevo y potente campo de conocimiento y acción, la Ciencia de la Sostenibilidad, cuyas características podemos resumir así (Vilches y Gil Pérez, 2015)...pag 405

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Para citar este artículo: Vilches, A. y Gil-Pérez, D. (2016) La transición a la Sostenibilidad como objetivo urgente para la superación de la crisis sistémica actual. Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias 13 (2), 395-407.

Recuperado de: http://hdl.handle.net/10498/18296
Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias Universidad de Cádiz. APAC-Eureka. ISSN: 1697-011X DOI: 10498/18297 http://hdl.handle.net/10498/18296 http://reuredc.uca.es

dilluns, 20 de juny del 2016

III Asamblea de la Economia del Bien Común en Zaragoza (18-19 junio 2016)

III Asamblea de la Economia del bien común en Zaragoza 18 y 19 de junio 2016


Este pasado fin de semana se realizo la III Asamblea de la EBC en Zaragoza con la participación de Fernando Rivarés, Concejal de Economía y Cultura del ayuntamiento de Zaragoza y Christian Felber, fundador del movimiento, juntamente con los copresidentes de la asociación, Alberto Prados, Ramón Morata y Albert Llucian, procediéndose a la renovación de dos copresidentes con la entrada de Carmen Lobato y Pilar Rueda, en breve estará a disposición de todos los asociados el acta de la asamblea con el resto de renovaciones, ratificaciones, informes y documentos aprobados.

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Fernando Rivarés, Concejal de Economía y Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza participó en la sesión plenaria y habló la importancia de “reconocer la economía social y colaborativa a la hora de hacer los contratos públicos. Las medianas y grandes decisiones deben ser tomadas por menos resistencias. Por ejemplo, transporte y comunicaciones públicas o urbanismo son áreas en las que no deben tomar decisiones solo los concejales o los políticos sino toda la ciudadanía afectada”



Christian Felber, fundador del movimiento, ofreció una inspiradoras palabras para el grupo haciendo un balance de estos años de desarrollo del movimiento. Cada día hay más ayuntamientos gestionados con el Balance del Bien Común, “en Alemania, incluso un gobierno regional de carácter conservador , lo que demuestra que la Economía del Bien Común no es patrimonio de ningún partido ni color político”. Además cada día se amplia el número de empresas con su Balance y cada vez son de mayor tamaño, porque querer hacerlo bien no solo es de las pymes y micropymes sino que también las medianas y grandes empresas quieren ser partícipes de este cambio de paradigma económico.



“Estamos creando las bases, ya hay 19 asociaciones en Europa y Latinoamérica y en las próximas semanas se comienza una gira divulgativa por Estados Unidos para sensibilizar a la sociedad y en especial a los lobbies de que otra forma de hacer economía es posible, lo que a su vez, tendrá una repercusión y visibilidad mundial”, ha explicado Christian Felber.






En la III Asamblea que celebra  la asociación federal española se han trabajado 10 líneas de trabajo para los próximos meses:
1.    Organización eficiente
2.    Cohesión grupal y comunicación interna
3.    Relación de asociaciones territoriales y federal
4.    Coordinación internacional
5.    Proyección exterior. Relaciones institucionales
6.    Hacer espacios de conexión entre las empresa que comparten valores y creación de red de empresas y municipio.
7.    Potenciar las relaciones entre centros docentes.
8.    Formación oficial de auditores, consultores, facilitadores... Que puedan generar espacios de encuentro
9.    Relación con inversores y consumidores éticos.
10.  Relación con banca ética y moneda social
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