dissabte, 8 de juny del 2019

"La economía del bien común". Jean Tirole RESEÑA Carmen Fernández de la Cigoña / «La economía del bien común» en el que participaron Jean Tirole y Manuel Conthe.

"La economía del bien común". Jean Tirole presenta un libro accesible para el gran público

Carmen Fernández de la Cigoña | 12 de diciembre de 2017
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La economía del bien común es el último libro del premio Nobel de Economía en 2014, Jean Tirole. Divulgativo y de lectura fácil, intenta responder a la gran cuestión ¿qué ha sido de la búsqueda del bien común? El autor escribe convencido de que la economía puede ayudar.

Economía

divendres, 7 de juny del 2019

Experimentos con la renta básica universal

Experimentos con la renta básica universal

Repasamos los pros y contras de esta medida, así como algunos de los ejemplos reales que se han implementado

Entre la deriva y el naufragio utilizando ese lenguaje tallado en piedra que emplean a veces los economistas casi todos admiten que la avalancha tecnológica que vive el mercado laboral dejará “perdedores”. Las heridas profundas las sentirán quienes no sean capaces de adaptar sus conocimientos al mundo digital.
Esperando al robot, por Jaime García Cantero
“La falta de estas habilidades tecnológicas, de esta alfabetización tecnológica va a provocar con toda seguridad un paro estructural en España del 12% o 15%”, augura Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI). De ahí no se podrá bajar. “Garantizar aquello que en los años sesenta se llamó el pleno empleo hoy es una entelequia”, asume el economista Jordi Arcarons. Y detrás de esos números y esas palabras habita la existencia, cada vez más difícil, de miles de familias. Hay que hacer algo. “El cuidado de los excluidos es una prioridad”, defiende Ontiveros.
Una de las vías para construir un puente que mitigue la fractura es la renta básica. En su materia más prístina es un pago universal (para todos los miembros de una comunidad), incondicional (sin tener en cuenta riqueza e ingresos) e ilimitado en el tiempo. Pero existen infinidad de modelos que se están probando en Finlandia, Kenia, India, Utrech, Namibia o Barcelona. Su gramática se dicta entre el ensayo y el error.
Para el 80% de la población su renta resultaría más alta y para el 20%, más baja
Los resultados preliminares del experimento finlandés (dar 560 euros al mes sin condiciones a un grupo de parados a lo largo de 2017 y 2018) vierten oscuridad y luz. La empleabilidad no mejoró pero sí la autoestima, la salud y la esperanza. Esa que da saber que entrará seguro dinero en casa. Más cerca, en España, todavía faltan por llegar las conclusiones de la capital catalana, donde unas 1.000 familias de barrios con pobreza crónica reciben una renta media de 568 euros al mes. Sin embargo, Daniel Raventós, doctor en Ciencias Económicas y presidente de la Red de Renta Básica, revela uno de los primeros hallazgos: “Se está constatando una mejora de la salud mental”.
Dentro del batiburrillo en el que, sobre todo los políticos, han convertido el concepto de renta básica “se ha demostrado que solo funciona la universal”, subraya el economista Lluís Torrens. “La renta mínima condicionada [como la del M5S italiano, que al final se ha quedado convertida en un subsidio de paro por un máximo de 780 euros] resulta ineficiente porque tiene problemas de acceso debido a la burocracia y, en nuestro caso, a la descentralización autonómica”.

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Sin duda, implantar un ingreso de este tipo trae muchos cambios. La clásica nómina tendría una lectura distinta. Veámosla. Estaría compuesta por el sueldo, la retención de la Seguridad Social, un IRPF (más alto que el actual) y un ingreso que correspondería a la renta básica. Estas sumas y restas generan un importe líquido. “Para el 80% de la población su renta resultaría más alta y para el 20%, más baja”, estima Torrens. El coste total —según los cálculos del economista elaborados con datos de 2010 y sin tener en cuenta el País Vasco y Navarra, porque tiene un régimen fiscal distinto— oscilaría entre 20.000 y 35.000 millones de euros.
La pregunta, ahora, es cómo se financia. Existen varias rutas, en un país cuya tributación está entre siete y ocho puntos por debajo de la media europea. Por ejemplo, un gravamen al carbono, que revertiría su recaudación a esta renta, o una mayor imposición fiscal sobre los más ricos. Medidas que alivian la inexorable desigualdad del mundo y evitan el riesgo de un estallido social. “Va a ser necesaria”, aseguró Elon Musk, fundador de Tesla, durante un encuentro en Dubái hace dos años con otros multimillonarios, incluidos Mark Zuckerberg, de Facebook, y Stewart Butterfield, creador de Slack, quienes apoyan la renta básica universal.
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https://retina.elpais.com/retina/2019/05/23/tendencias/1558604960_131884.html?fbclid=IwAR1cUR_EvIdFzo12tqbtOH0IKJg5rOCY7X-yCa22to5Wz-tMn8UXIjQhU7c

El emprendedor social palentino que llama la atención de la ONU-Nessi

El emprendedor social palentino que llama la atención de la ONU

El empresario Diego Isabel La Moneda ha lanzado La Noria Social Hub, una app que conecta a 150 ONG y organiza el Foro NESI, con 700 participantes de todo el mundo


Confiesa que el éxito empresarial no le llenaba. “Decidí cambiar el mundo y me hizo el tío más feliz. El verdadero éxito es crear impacto”. Diego Isabel La Moneda, empresario “con espíritu juvenil y muy creativo”, explica que “hay que transformar el modelo desde dentro, innovando y desaprendiendo mucho”. Para ello, fundó el Foro NESI, un encuentro de gente de todo el mundo para hablar de cambio y nueva economía. Con “una experiencia profesional internacional y corazón medioambiental”, este palentino de 44 años acabó instalándose en Málaga donde, desde hace cuatro, impulsa el centro de innovación social La Noria, de la Diputación.
El Foro NESI, fundado también por Diego Isabel, quiere ayudar a crear un modelo económico más justo, sostenible, colaborativo y democrático.
En La Noria, las ONG comparten actividades todos los días, con un espacio coworking que antes no existía. “Un laboratorio vivo para que la gente venga a testar, a ver qué se está haciendo con la moda sostenible o el emprendimiento social en energía”. Uno de sus mayores logros es La Noria Social Hub, una aplicación que promueve la colaboración entre más de 150 ONG de la provincia.
“Antes estaban cada una a su rollo, pero han entendido que necesitan apoyarse entre sí”. En abril, Isabel La Moneda organizó el Foro NESI, con 700 participantes de todo el mundo. “No es un encuentro de speakers. Durante tres días los metemos en una máquina del tiempo y viajamos a 2030, con una misión: crear una revista con recomendaciones para los que se quedaron en 2019”. Su original idea –“pensar cómo solucionar un problema y buscar a un colaborador”– llamó la atención de la ONU, que publicará las recomendaciones que surjan del experimento. “Cuando les presentamos el proyecto nos dijeron que no habían visto nada igual”.
  • Quién. Diego Isabel La Moneda (Palencia, 1974), director del Foro NESI.
  • Trayectoria. Tras 15 años de éxito empresarial en Reino Unido y Holanda, se instala en Málaga para impulsar el centro La Noria, de la Diputación.
  • Logros. Lanzar una app que conecta a más de 150 ONG y hacer de Málaga un referente internacional con el Foro NESI, con 700 participantes de todo el mundo.
Este emprendedor entusiasta cree que urge modificar el actual modelo económico: “Para solucionar los problemas que nos preocupan a todos (desigualdad, migraciones, cambio climático) lo más inteligente es cambiar la economía. “Plantar árboles, yo lo he hecho, está muy bien, pero eso no soluciona nada. Hay que hacer una economía dirigida hacía las personas, más sostenible, democrática y circular”.
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https://retina.elpais.com/retina/2019/06/03/talento/1559550589_656699.html?fbclid=IwAR2yZMPbUx75FS8KCNDoRz6W5NmwPhVcFTeTaXN1KimxDZ0KQKrvyEVtlSc

dijous, 6 de juny del 2019

SDGs-EBC-Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles

Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles

En el #DíaMundialDelMedioAmbiente reflexionamos sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible #12 de los 17 ODS de la Agenda 2030 de la ONU: Producción y Consumo Responsables.
El consumo y la producción sostenible consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la energía, la construcción de infraestructuras que no dañen el medio ambiente, la mejora del acceso a los servicios básicos y la creación de empleos ecológicos, justamente remunerados y con buenas condiciones laborales.
Todo ello se traduce en una mejor calidad de vida para todos y, además, ayuda a lograr planes generales de desarrollo, que rebajen costos económicos, ambientales y sociales, que aumenten la competitividad y que reduzcan la pobreza.
En la actualidad, el consumo de materiales de los recursos naturales está aumentando, particularmente en Asia oriental. Asimismo, los países continúan abordando los desafíos relacionados con la contaminación del aire, el agua y el suelo.
El objetivo del consumo y la producción sostenibles es hacer más y mejores cosas con menos recursos.
Se trata de crear ganancias netas de las actividades económicas mediante la reducción de la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida.
Se necesita, además, adoptar un enfoque sistémico y lograr la cooperación entre los participantes de la cadena de suministro, desde el productor hasta el consumidor final. Consiste en sensibilizar a los consumidores mediante la educación sobre los modos de vida sostenibles, facilitándoles información adecuada a través del etiquetaje y las normas de uso, entre otros.

 

El consumo y la producción sostenible consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la energía, la construcción de infraestructuras que no dañen el medio ambiente, la mejora del acceso a los servicios básicos y la creación de empleos ecológicos, justamente remunerados y con buenas condiciones laborales.  Todo ello se traduce en una mejor calidad de vida para todos y, además, ayuda a lograr planes generales de desarrollo, que rebajen costos económicos, ambientales y sociales, que aumenten la competitividad y que reduzcan la pobreza.

En la actualidad, el consumo de materiales de los recursos naturales está aumentando, particularmente en Asia oriental. Asimismo, los países continúan abordando los desafíos relacionados con la contaminación del aire, el agua y el suelo. El objetivo del consumo y la producción sostenibles es hacer más y mejores cosas con menos recursos. Se trata de crear ganancias netas de las actividades económicas mediante la reducción de la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida. Se necesita, además, adoptar un enfoque sistémico y lograr la cooperación entre los participantes de la cadena de suministro, desde el productor hasta el consumidor final. Consiste en sensibilizar a los consumidores mediante la educación sobre los modos de vida sostenibles, facilitándoles información adecuada a través del etiquetaje y las normas de uso, entre otros.
  • Si la población mundial llegase a alcanzar los 9600 millones en 2050, se necesitaría el equivalente de casi tres planetas para proporcionar los recursos naturales precisos para mantener el estilo de vida actual.
  • Con el aumento del uso de minerales no metálicos en de la infraestructura y la construcción, ha habido una mejora significativa en el nivel de vida material. La “huella de material” per cápita de los países en desarrollo aumentó de 5 toneladas métricas en 2000 a 9, en 2017.
  • El 93% de las 250 empresas más grandes del mundo presentan informes en materia de sostenibilidad.
Agua
  • Menos del 3% del agua del mundo es fresca (potable), de la cual el 2,5% está congelada en la Antártida, el Ártico y los glaciares. Por tanto, la humanidad debe contar con tan solo el 0,5% para todas las necesidades del ecosistema, del ser humano y de agua dulce.
  • El ser humano está contaminando el agua más rápido de lo que la naturaleza puede reciclar y purificar el agua en los ríos y lagos.
  • Más de 1000 millones de personas aún no tienen acceso a agua potable.
  • El uso excesivo de agua contribuye a la escasez de agua mundial.
  • El agua nos la regala la naturaleza , pero la infraestructura necesaria para gestionarla es costosa.
Energía
  • Si todas las personas del mundo utilizarán bombillas de bajo consumo, el mundo se ahorraría 120.000 millones de dólares al año.
  • A pesar de los avances tecnológicos que han promovido el aumento de la eficiencia energética, el uso de energía en los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) seguirá creciendo otro 35% para 2020. El consumo doméstico y comercial de energía es la segunda área de uso de energía que más rápidamente ha crecido, después del transporte.
  • En 2002, el stock de vehículos de motor en los países de la OCDE era de 550 millones (el 75% de los cuales eran automóviles particulares). Se prevé un aumento del 32% en la propiedad de vehículos para 2020. Al mismo tiempo, se prevé que los kilómetros de vehículos aumentarán en un 40% y que el transporte aéreo mundial se triplicará en el mismo período.
  • Los hogares consumen el 29% de la energía mundial y, en consecuencia, contribuyen al 21% de las emisiones de CO2 resultantes.
  • La participación de las energías renovables en el consumo final de energía alcanzó el 17,5% en 2015.
Comida
  • Si bien los impactos ambientales más graves en los alimentos se producen en la fase de producción (agricultura y procesamiento de alimentos), los hogares influyen en estos impactos a través de sus hábitos y elecciones dietéticas. Esto, en consecuencia, afecta el medio ambiente a través del consumo de energía relacionada con los alimentos y la generación de residuos.
  • Cada año, se calcula que un tercio de todos los alimentos producidos, equivalentes a 1300 millones de toneladas por valor de alrededor de 1000 millones de dólares, termina pudriéndose en los contenedores de los consumidores y minoristas, o se estropea debido a las malas prácticas del transporte y la cosecha.
  • 2000 millones de personas en todo el mundo tienen sobrepeso o son obesas.
  • La degradación de la tierra, la disminución de la fertilidad del suelo, el uso insostenible del agua, la sobrepesca y la degradación del medio marino están disminuyendo la capacidad de la base de recursos naturales para suministrar alimentos.
  • El sector de la alimentación representa alrededor del 30% del consumo total de energía en el mundo y un 22% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero.
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  • https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-consumption-production/?fbclid=IwAR2aoFrAZaQdfGu6VZTlTXkRQk3Tz5EenEcxVVZ0qr7c28BSvo5j_-zQDDw 
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  • Las empresas actúan por el bien común y los SDGs
    Directrices de Matthias Kasper y Gerd Hofielen

    Estas directrices están dirigidas a las empresas y organizaciones que se ocupan de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (SDG) y que desean contribuir a su aplicación. El modelo de la Economía para el Bien Común (ECG) y su instrumento de control, el Balance General del Bien Común, sirven como herramientas esenciales de gestión estratégica y empresarial para ayudar a las empresas a alcanzar estos objetivos. Según un estudio realizado en la Universidad de Bremen, Alemania, el modelo ECG es un enfoque ambicioso para ayudar en la implementación de los SDGs.
    Estas directrices están orientadas a la acción. Ayudan a las empresas a encontrar la forma de implementar los SDG y a examinar hasta qué punto pueden utilizar el Common Good Balance Sheet como brújula corporativa y organizativa.
    Las directrices proporcionan una visión general de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y muestran el papel que pueden desempeñar las empresas en el cumplimiento de los SDG. Además, examinan qué contribución puede hacer la Economía para el Bien Común a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y hasta qué punto las empresas pueden utilizar el Balance del Bien Común para aumentar el rendimiento de sus SDG.

    La sección principal de las directrices examina detenidamente los 17 Objetivos de Desarrollo Estratégico y explica qué buenas prácticas empresariales comunes pueden utilizarse para promover un determinado SDG. En primer lugar, muestra los desafíos globales que el SDG en cuestión debe abordar desde el punto de vista de las Naciones Unidas y las áreas de acción en las que las empresas pueden contribuir a la implementación de los SDG.
    Promoción de los valores constitucionales

    La Matriz del Bien Común combina los valores que promueven las relaciones exitosas y una buena vida con las partes interesadas más importantes de las empresas y organizaciones. Estos valores también están consagrados en la mayoría de las constituciones del mundo.
    Balance y evolución

    La Matriz del Bien Común define 20 temas para las cifras clave del Balance del Bien Común. Permite no sólo una visión general compacta de los resultados de un Common Good Balance Sheet, sino también de los cambios y mejoras desde el último balance.
    El código abierto hacia el futuro

    La Matriz del Bien Común es una herramienta de código abierto para la transformación de empresas y organizaciones y, como guía para la sostenibilidad, un mapa útil que muestra qué caminos se han tomado ya para mejorar las buenas prácticas empresariales comunes y qué caminos quedan por tomar.
    Pioneros y faros para un futuro adecuado para los nietos

    Muchas empresas ya están trabajando de manera sostenible y están comprometidas a ayudar a la sociedad. Con el Balance del Bien Común, pueden documentar este desarrollo de manera comparable, comunicarlo de manera creíble y presentarse como un faro para el bien común y la sostenibilidad.




 

dimecres, 5 de juny del 2019

El enigma de la productividad.Xavier Ferràs

El enigma de la productividad

Xavier Ferràs
Profesor de direcciónde operaciones, innovación y ‘data sciences’ de Esade (URL)

El premio Nobel Robert Solow afirmaba en 1987 que “las computadoras se encuentran en todas partes excepto en las estadísticas de productividad”. Seguimos igual. En una época dominada por la disrupción digital y por las tecnologías de crecimiento exponencial, donde la famosa ley de Moore dobla las prestaciones de los computadores cada año y medio, la potencia de la digitalización no se proyecta en crecimientos homologables del PIB (ni mucho menos del nivel de vida). ¿Dónde queda la teórica productividad que debería conllevar el cambio tecnológico? Existen numerosas aproximaciones a la solución del enigma. Una primera pasa por argumentar que las grandes innovaciones de nuestra época no son comparables a las de la revolución industrial. Los incrementos de crecimiento y bienestar que aportaron la energía eléctrica, el ferrocarril o la producción en masa son muy superiores a las disrupciones lideradas por Facebook, Twitter o Amazon. Quizá la paradoja yace en los mismos fundamentos del liberalismo económico.
Otro Nobel, Milton Friedman, afirmó que “el objetivo de una empresa es maximizar el rendimiento de sus accionistas”. Pero, ¿en qué horizonte se debería maximizar ese rendimiento? Lo que puede generar retornos a corto plazo, podría ser contraproducente en el largo. La fulgurante economía start-up dirigida por rápidas inversiones de capital riesgo en busca de sus unicornios quizá resta recursos y esfuerzos en inversiones más pacientes que pueden resultar en avances fundamentales en el largo plazo. ¿Incrementan la productividad de la economía deslumbrantes negocios app que reciben inversiones multimillonarias, se sustentan en aplicaciones digitales, crean marcas globales, y mantiene estructuras de plantilla autónomas y precarizadas?
Una aproximación similar, liderada por Clayton Christensen, profesor de Harvard, sugiere que invertir en proyectos corporativos que maximicen beneficio en el corto plazo, manteniendo costes bajos y cash flow positivo, pero renunciando a la innovación disruptiva, explica por qué gran parte de los esfuerzos innovadores no redundan en productividad. Para Christensen existe una innovación de eficiencia, destinada a reducir costes de producción y distribución, que incrementa los márgenes empresariales y los redistribuye, pero no genera nuevo valor real. El just in time, o la oleada de e-commerce liderada por Amazon, estarían en esta categoría. La ola de destrucción creativa que sufre el comercio norteamericano ( retailing apocalypse) ejemplifica los efectos de esta innovación, orientada a la economía de recursos. Un segundo tipo de innovación (de mantenimiento) es aquel que reemplaza viejas soluciones por nuevos productos o servicios. La sustitución de un paradigma sectorial por otro (motor de combustión por motor eléctrico) puede ser un juego de suma cero: productos más modernos y soluciones más convenientes desplazan a otras obsoletas que se dirigían a la misma base de consumidores. La verdadera innovación generadora de valor, el germen del crecimiento económico real está en la innovación habilitadora (disruptiva) que crea nuevos mercados inexistentes previamente, sin efecto substitución. Esa innovación es technology-push, más arriesgada, se origina más alejada del mercado y tiene verdadera capacidad transformadora. La telefonía móvil, el microprocesador, internet o la inteligencia artificial son innovaciones digitales que están al nivel de las grandes disrupciones de la era industrial.
Mariana Mazzucato, autora de El Estado emprendedor, sitúa este tipo de desarrollos en la base de la prosperidad de las naciones a largo plazo, e identifica como esencial el rol de la cooperación público-privada en ellas. El embrión de la innovación realmente disruptiva, y de la esencia misma del capitalismo moderno, se halla en esa cooperación. Podría ser que se esté invirtiendo en una tendencia histórica. Según Branco Milanovic, el cambio tecnológico y la revolución industrial convirtieron en líderes a Europa y EE.UU., que impusieron un estándar de dominio mundial. Ahora, una vez esas economías han llegado a un “punto de saturación”, el péndulo del progreso se desplaza a Asia, que es la gran beneficiada del cambio tecnológico reciente. Mientras, los modelos de negocio digitales (muchos guiados por inversiones cortoplacistas u orientados a la eficiencia productiva) y la competencia internacional precarizan a las clases medias occidentales. Eso explica su famosa “curva del elefante”. El lomo del elefante del progreso global es la emergencia de inmensas clases medias en Asia, mientras que la frente descendente del elefante somos los antiguos privilegiados occidentales. Sorprendentemente, Asia parece haber entendido mejor la lógica de cooperación público-privada y la visión de largo plazo esencial en el capitalismo deep tech.
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Hoy, la antigua desigualdad horizontal (entre países) se torna en vertical (dentro de los países). Y quizá la paradoja de la productividad está ligada a la extensión de esa desigualdad. No es un problema de la tecnología, sino de su interacción con los mercados. Cuando se extiende la precariedad y se limita el consumo, la economía no trabaja a la capacidad potencial que le permitiría el cambio tecnológico, sino que se ve limitada por la debilidad en la demanda que le impone una desigualdad creciente. Esto coarta el crecimiento y la prosperidad. Pero seamos optimistas. El progreso tecnológico tiene impacto positivo real: según el pensador israelita Yuval Noah Harari, por primera vez en la historia mueren más personas por enfermedades relacionadas con el exceso de alimentación que de hambre. Hay más mortalidad por envejecimiento que por enfermedades infecciosas. Y por suicidio, que por crímenes o guerras.
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https://www.lavanguardia.com/economia/20190601/462610670690/el-enigma-de-la-productividad.html

First-mover nations y RBU-Renta Básica Universal (RBU) X.Ferras

 First-mover nations y RBU-Renta Básica Universal (RBU) 

“En Finlandia se acaba de aprobar una Renta Básica Universal (RBU). Todo ciudadano finlandés, por el hecho de serlo, tendrá derecho a partir de los 18 años a un cheque de 1.000 € mensuales, de por vida, e incondicional (independiente de si trabaja o no, y de su nivel de renta). El parlamento finlandés ha considerado que ésta es la culminación de varias décadas de progreso en la construcción de una economía innovadora y basada en conocimiento. Finlandia se ha situado en la cima de la mayor parte de ránkings de innovación desde 1990. Según el Global Innovation Index, el país es líder en I+D, excelente en la calidad de sus instituciones (2º en el mundo), en capital humano (4º), sofisticación de los negocios (6º), desarrollo tecnológico (8º), ecosistema innovador (1º), y cooperación público-privada (2º). Su sistema educativo es envidiable, con un sólido proceso de selección y formación del profesorado, y grandes avances metodológicos. Las inversiones fluyen, los clústers de startups florecen, la productividad crece, las exportaciones se disparan, y el talento es atraído al país. Tras años de consolidación de una economía innovadora de referencia, por fin Finlandia da un paso definitivo en el diseño de un estado del bienestar de vanguardia, y concede a todo ciudadano el derecho a una renta universal. Como si fueran los titulares de una próspera cooperativa tecnológicamente sofisticada y competitiva, los finlandeses empezarán a recibir su cheque mensual a partir del próximo mes”
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¿Qué os parece esta noticia? Envidiable, ¿no? Lógica, ¿verdad? Al fin y al cabo, Finlandia ha estado haciendo los deberes. Por tanto, se merece su recompensa. Es el premio final a un camino que ha requerido constancia, tenacidad, disciplina, estrategia y visión de futuro.
La noticia es falsa (de momento). No es cierto. Finlandia no implementa una Renta Básica Universal sobre los retornos de su sistema de innovación y tecnología. Pero van por el camino. Al fin y al cabo, sus vecinos noruegos ya tienen experiencia en cosas similares: su fondo soberano (obtenido de las reservas de petróleo y gas) acumula un valor de 9 billones de coronas (unos 900.000 millones de euros), con retornos anuales de 6% (lo que equivale a unos 11.000 € anuales por cada ciudadano). Una auténtica renta básica universal para los noruegos sostenida sobre recursos naturales. Pero, ¿qué mejor recurso natural que el talento? ¿No se podría articular un fondo de inversión soberano sobre la actividad innovadora de un país?
Finlandia no ha constituido una Renta Básica Universal. Todavía no. Pero, ¿a que la noticia nos ha parecido verosímil? En nuestro entorno, nos parecería extravagante, o populista (y lo sería) ¿A que no hemos pensado que los finlandeses –o los noruegos con su fondo sobre el petróleo- se iban a volver automáticamente unos vagos? ¿A que nos da la impresión que en el marco de economías innovadoras, una renta básica universal no es una locura? He escrito esta fake news para que entendamos el contexto en el que deberíamos plantearnos las grandes conquistas sociales del futuro. Concebimos la noticia como cierta porque entendemos que es la culminación de un largo camino, en el contexto de una sociedad culturalmente avanzada e inmersa en una economía basada en conocimiento. Porque en Finlandia se han sentado las bases necesarias. La construcción de los futuros modelos de estados del bienestar pasa por conseguir estas metas. Algunos, las auténticas first mover nations en innovación (Finlandia, Suiza, Singapur, Dinamarca, Suecia…) se lo pueden empezar a plantear.
Y nosotros, ¿todavía no tenemos claro el camino a seguir?

https://xavierferras.com/2019/05/first-mover-nations/
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Plataformas: ¿cooperar o competir?


https://xavierferras.com/2018/11/plataformas-cooperar-o-competir-3/